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El sol peruano mantiene su fortaleza frente al dólar en estas primeras semanas del nuevo gobierno, pero la apreciación de la moneda local no responde únicamente al escenario político. El mercado ya había incorporado el resultado electoral en sus precios y, en las últimas semanas, se han sumado factores externos como la debilidad del dólar a nivel internacional, la fortaleza del cobre y el ingreso de flujos extranjeros, además de los sólidos fundamentos macroeconómicos del país.
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Jorge Luis Ojeda, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), aclara que no se puede atribuir todo este movimiento al inicio del nuevo gobierno. Una parte importante de la reacción ya se había producido desde que el mercado anticipó y luego confirmó el resultado electoral.
A este escenario se suma el anuncio del Tesoro de Estados Unidos de duplicar sus recompras de bonos de largo plazo, mientras mantiene una elevada emisión de títulos de corto plazo. Según Ojeda, esta medida ha contribuido a debilitar al dólar y ha favorecido la demanda por activos alternativos, como el oro y el bitcoin.
“Las proyecciones apuntan a un tipo de cambio estable en el corto plazo y a un dólar entre S/3,30 y S/3,40 hacia fines de 2026″.
A ello se suma la evolución de los precios de los metales, principalmente del cobre, que se encuentra en niveles récord; que eleva el ingreso de flujos extranjeros, señala Ricardo Ávila, Manager de Estudios Económicos de Scotiabank Perú.
Las entidades consultadas coinciden en que el tipo de cambio se mantendría relativamente estable en el corto plazo, aunque con un sesgo favorable al sol.
Según Scotiabank, se espera que el tipo de cambio se mantenga relativamente estable y dentro de un rango acotado. Para el cierre de 2026, la entidad mantiene su proyección de que se ubique cerca de S/3,35.

lima 30 de julio de 2021 El precio del dólar sube a un día de la designación del nuevo Gabinete en el jirón Ocoña. Cercado de Lima. Fotos: Joel Alonzo/gec
/ JOEL ALONZO
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Rextie, por su parte, espera un dólar relativamente estable en el corto plazo, dentro de un rango aproximado de S/3,34-S/3,37, siempre que no se produzca un deterioro significativo del escenario político o externo. Para el cierre de 2026, las referencias de mercado apuntan a un rango aproximado de S/3,30-S/3,40.
“La elevada oferta de dólares asociada a las exportaciones y un dólar internacional menos fuerte constituirían factores que limitarían una subida sostenida del tipo de cambio”, destaca Ayala.
SURA refiere que, en el corto plazo, el consenso se ubica aproximadamente entre S/3,36 y S/3,40. El comportamiento dependerá, en buena medida, de la información que llegue desde Estados Unidos, en particular de los datos de empleo e inflación y de las decisiones de la Reserva Federal. Estas variables pueden generar nerviosismo y movimientos en el tipo de cambio.
“Hacia el cierre del año, creemos que el tipo de cambio podría mantenerse entre S/3,30 y S/3,35. Ese escenario dependerá de que los datos de inflación en Estados Unidos sean favorables, de la evolución del empleo, de que haya menor presión para que la Fed suba la tasa y de que el cobre se mantenga alto. Si, además, el impacto de las tensiones geopolíticas se modera, podríamos seguir viendo una apreciación del sol frente al dólar, incluso hacia niveles cercanos a S/3,30”, refiere.
En contraposición, Ojeda, de la UPC, no espera una caída por debajo de S/3,30, debido a que el BCR probablemente intervendría comprando dólares para moderar una apreciación excesiva del sol y evitar una pérdida de competitividad para las exportaciones no tradicionales.
El eventual impacto del fenómeno El Niño también podría introducir presión sobre el tipo de cambio. Para Ojeda, el efecto podría ser alcista, aunque no necesariamente inmediato ni automático.
“El principal canal sería una reducción de la oferta exportable, que disminuiría el ingreso de dólares al país. A ello se sumaría la posibilidad de daños en carreteras y otras infraestructuras, con el consiguiente incremento de los costos logísticos”, comenta el docente.
A su vez, Ayala de Rextie agrega que el impacto sobre el tipo de cambio dependerá de la intensidad y duración del fenómeno.
Scotiabank mantiene una lectura más favorable. Tomando en cuenta las fortalezas macroeconómicas del país y la capacidad de respuesta del BCR, considera que no habría cambios importantes en la tendencia del tipo de cambio. El principal soporte continuaría siendo la menor incertidumbre política y la alta cotización de los metales.
En la misma línea, Baptista considera que el impacto de El Niño sobre el tipo de cambio no sería directo. Sin embargo, identifica un factor con mayor potencial de incidencia: la tensión geopolítica en Medio Oriente, debido a que se trata de un fenómeno global que afecta directamente a la moneda estadounidense.

