A 33 kilómetros de la ciudad de Puno existe un lugar donde las papas son más que un alimento. En Acora, cada semilla es tratada como un hijo, para entrar a las chacras solo se puede estar de buen humor y una docena de familias se encargan de custodiar más de 100 variedades del preciado tubérculo.
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El evento fue organizado por World Monuments Fund (WMF) debido a que aquel proyecto comunal nacido en Acora fue seleccionada el año pasado como uno de los siete a nivel mundial por Cultivating Resilience, una iniciativa que busca fortalecer la capacidad de adaptación de jardines históricos y paisajes culturales frente a los efectos del cambio climático mediante proyectos de conservación, investigación y trabajo colaborativo con las comunidades.
Además de “Campos Agrícolas Waru Waru de Acora”, la lista está conformada por las Chinampas de Xochimilco (México), el Foso de la Torre de Londres (Inglaterra), el Huerto del Rey (Francia), Central Park (Estados Unidos), la tumba de Safdar Jang (India) y la Arboleda Sagrada de Osun Osogbo (Nigeria).

El proyecto comunal fue seleccionado el año pasado como uno de los siete a nivel mundial por Cultivating Resilience.
/ WMF
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Tras dicho reconocimiento, se implementó un trabajo colaborativo al que se sumaron especialistas en patrimonio, agricultura, ingeniería y agrobiodiversidad de WMF Perú a los avances ya conseguidos entre la Asociación Aymara Suma Yapu y las comunidades campesinas de Acora.
Producto de ello no solo se han conseguido reconstruir cinco waru waru en la zona sino también “la recuperación del saber ancestral de esta práctica que se remonta hasta 3 mil años atrás”, resalta Juan Pablo de la Puente, exviceministro de Cultura y Director Ejecutivo de WMF Perú.

Especialistas en patrimonio, agricultura, ingeniería y agrobiodiversidad de WMF Perú se sumaron a las comunidades en el proyecto.
/ WMF
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Los waru waru son terrenos de cultivo comunitario construidos sobre lagos u otros cuerpos de agua. Gracias a sus camellones, surcos y canales, los agricultores pueden manejar la cantidad y temperatura de agua que recibirá cada semilla, lo que permite optimizar la producción y soportar escenarios extremos como el friaje o las sequías.
“Las compuertas se abren y cierran dependiendo de la lluvia. Al conservar el agua se mantiene un clima especial para las papas. Como parte de este proyecto ya hemos recuperado 50 tipos de papa, ampliado los bancos de semillas, producido más de 100 toneladas de papa que, además, al transformarla en chuño y tunta la puedes almacenar hasta por 10 años. Eso genera autonomía alimentaria en las comunidades”, destaca por su parte Eliana Apaza, directora ejecutiva de Suma Yapu.

De izquierda a derecha: Juan Pablo de la Puente, director de WMF Perú; Malena Martínez, directora de MATER; Eliana Apaza, directora ejecutiva de Suma Yapu; María Escarcena, miembro de la comunidad campesina de Thunco Central.
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Las puertas de proyecto AMIL (Av. Pedro de Osma 409, Barranco) que aloja la muestra “Saberes ancestrales y reconstrucción de los waru waru” están abiertas al público general desde el 27 de agosto hasta el 1 de septiembre entre las 10 am y 6 pm (a excepción del 31 de agosto, que está cerrado).
El ingreso es gratuito y, además de un recorrido audiovisual que permitirá conocer mayores detalles sobre los trabajos en torno a los waru waru, hay un mercadillo donde los productores aymaras ofrecen las papas cultivadas en Acora y sus derivados.


