El destino de las facultades delegadas por el Ejecutivo parece despejarse. Tanto la presidenta, Keiko Fujimori, como el presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, han anunciado que el pedido se oficializará esta semana.
Fue hace casi un mes cuando la presidenta anunció el pedido, como parte de su primer mensaje a la nación. Un recuento de lo sucedido desde entonces puede ayudar a transparentar lo que podría convertirse en el primer desafío político de la bisoña administración Fujimori.
Como se recuerda, a pocas horas de haberse anunciado, circuló una versión de una “exposición de motivos” que daría sustento técnico a la solicitud. El hecho fue leído por muchos como un globo de ensayo del oficialismo. La idea, según esta percepción, tenía por objetivo medir el ánimo ciudadano sobre lo que parecía ser el interés reformista de la naciente gestión.
Pero en vez de proporcionar información que permita afinar detalles, la filtración parecía haber dejado al gobierno en offside. Así, por ejemplo, en pocos días, tuvo que recular en el tema de los feriados. Después, pospuso su discusión en el interior del Consejo de Ministros, sin zanjar el tema. Solo la presentación oficial dará el tema por terminado y empezará la contienda en el frente parlamentario.
El último fin de semana, una informada crónica de Fernando Vivas expuso las tensiones en el interior del gobierno que, a grandes rasgos, pueden sintetizarse en una respetuosa discrepancia entre “reformistas” y “pragmáticos” (El Comercio, 23/8/2026).
Los primeros creen que el momento es oportuno para presentar una agenda ambiciosa que incluya temas que impacten en el desarrollo productivo. Refuerza esta posición el positivo ánimo reinante en el mundo corporativo: Apoyo Consultoría reportaba que “el 93% de los clientes SAE (su servicio periódico de información y análisis) encuentra positiva la conformación del Gabinete y el 91% considera que los principales anuncios del mensaje a la nación superan o están en línea con sus expectativas” (Panorama Económico Setiembre, 26/8/2026).
En tanto, los pragmáticos creen que es mejor optar por un paquete acotado con dos prioridades de consenso: la contención del fenómeno de El Niño y la atención de la inseguridad ciudadana. En su evaluación, parece pesar la correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo no ha podido obtener la mesa directiva y solo ha conseguido presidencias en comisiones de menor gravitación política.
Ciertamente, ambas opciones tienen sus pros y sus contras. Sin embargo, resulta coincidente para ambas la necesidad de sumar al ímpetu inicial algo de capital político: definición de vocerías, interés por fijar una agenda, establecimiento de rondas de negociación. Es esto lo que todavía no se le ha visto hacer al Ejecutivo. Será momento de empezar, porque, si no es ahora, ¿cuándo?

