Dentro del amplio y diverso panorama del cine documental latinoamericano, la chilena Maite Alberdi (Santiago, 1983) ha logrado hacerse un lugar especial y llamativo: pese a ser un género a menudo relegado en comparación con la ficción, la directora ha conseguido cierto roce con el ‘mainstream’. Con “La once” (2014) ya daba indicios de una mirada lúdica e irreverente al retratar a un grupo de señora reunidas a la hora del té; con “El agente topo” (2020) cosechó premios, ganó viralización y hasta motivó un simpático ‘remake’ estadounidense con Ted Danson; y “La memoria infinita” (2023) recibió excelentes críticas y llegó a ser nominado a los Óscar en el rubro de mejor documental.
Era lógico que, después de esa trayectoria sólida y ascendente, el estreno de “Un hijo propio” generara altas expectativas. Y su premisa contribuía al ‘hype’: la cinta cuenta el caso real de Alejandra Marín, una mujer mexicana que, obnubilada por su deseo de convertirse en madre, fingió durante meses estar embarazada –engañando a amistades, familiares y a su propio esposo–, y hasta robó a un bebé para culminar su retorcido plan. En su momento, el caso saltó a los medios de comunicación de su país y rebotó a escala internacional.
Pero “Un hijo propio”, estrenado hace poco en la plataforma Netflix, es profundamente decepcionante. En primer lugar, porque el intento de Alberdi de fundir el documental y la ficción –es decir, la realidad y la simulación– termina siendo infructuoso y forzado. La película está dividida en dos secciones bien diferenciadas. La primera mitad de la película es ficcional casi en su totalidad, pero su factura es paupérrima. Actuaciones sin brillo, un guion torpe y una puesta en escena acartonada lo asemejan vergonzosamente a un episodio de “La rosa de Guadalupe” o algún otro producto televisivo similar.
La otra mitad de la cinta, que se presenta como un registro documental más directo y que por ratos funciona como un espejo de la primera parte, ostenta mejores resultados y se siente más genuina. Pero tampoco alcanza a revelarnos una verdad poderosa, reveladora o emocionante. Inclusive, da la impresión de que se nos buscara conmover a la fuerza mediante el uso de una selección musical que linda con las trampas más facilistas del peor de los melodramas.
Si “El agente topo” nos sorprendía con la porosidad entre géneros, su hibridez y ambigüedad, “Un hijo propio” falla clamorosamente en esos mismos dispositivos y termina sobrepasado por el artificio, y si “La memoria infinita” impactaba y conmovía por la fuerza de su historia, aquí el relato se muestra diluido, flojo, como agotado de contarse dos veces, y las dos veces sin grandes luces. Matie Alberdi ya nos ha demostrado antes que tiene un talento especial para contar historias, pero este no es el caso. Ojalá el tropiezo sirva para que regrese a su mejor forma.
“Un hijo propio”
Reparto: Ana Celeste, Alejandra Marín, Armando Espitia.
Directora: Maite Alberdi. País y año: México, 2026.
Dónde verla: en Netflix.
Calificación: 2/5.

