La descripción más conocida y sintética que tenemos de Robin Hood se resume en aquella frase de que “robaba a los ricos para dar a los pobres”. También en su imagen de diestro arquero, de luchador por la justicia social, de rebelde sin causa que se enfrentó a los poderosos. Pero su origen en viejas leyendas medievales sería mucho menos romántico que ese estereotipo: teniendo en cuenta el contexto de la época y volviendo a las fuentes originales (baladas y tradiciones orales), es más probable que el personaje haya sido un forajido violento y sanguinario, que acumulaba víctimas como flechas en el carcaj.
La descripción más conocida y sintética que tenemos de Robin Hood se resume en aquella frase de que “robaba a los ricos para dar a los pobres”. También en su imagen de diestro arquero, de luchador por la justicia social, de rebelde sin causa que se enfrentó a los poderosos. Pero su origen en viejas leyendas medievales sería mucho menos romántico que ese estereotipo: teniendo en cuenta el contexto de la época y volviendo a las fuentes originales (baladas y tradiciones orales), es más probable que el personaje haya sido un forajido violento y sanguinario, que acumulaba víctimas como flechas en el carcaj.
La versión que nos muestra la película “La muerte de Robin Hood” se acerca más a dicha idea. Los primeros minutos de la cinta ya son suficientemente salvajes y brutales para entender que no veremos a un héroe prototípico. Aquí hay masacres, asesinatos sin clemencia, escenas sádicas y destrucción por doquier. Pero pronto la película cambia su tono para centrarse en un Robin avejentado y decadente. El australiano Hugh Jackman –con desordenada cabellera y barba cana– es el encargado de interpretar a esta figura en sus últimos días de vida. Aquí no hay ‘spoilers’, el título lo dice todo.
Dirige la película el estadounidense Michael Sarnoski (“Pig”, “Un lugar en silencio: día uno”), quien en conversación con Somos explicó las razones para elegir a Jackman como protagonista: “Creo que todos hemos visto a Hugh en ‘Logan’ y sabemos que tiene ese lado muy agresivo y violento”, dice en referencia a la cinta donde interpreta a Wolverine, el mutante de “X-Men” también en el ocaso de su existencia. “Pero creo que lo que lo hace realmente especial es su personalidad afilada, inteligente, y que posea una bondad y una calidez muy profundas. Puede ser duro, pero posee una luz que brilla desde muy dentro de él”, agrega el cineasta.
En “La muerte de Robin Hood”, Jackman encarna al héroe en el momento en que, muy golpeado y menoscabado tras una vida agitada, se interna en una suerte de convento dirigido por la hermana Brígida (Jodie Comer). Este último personaje es particularmente importante para darle equilibrio a la historia. “Me inspiré ligeramente en Hildegarda de Bingen, una monja alemana del siglo XII que fue también doctora, compositora, teóloga. Sabía que ese personaje femenino debía ser una contraparte a la amargura y brutalidad de Robin”, señala Sarnoski.
En sentido horario: “ROBIN HOOD” (1922). La primera gran cinta en torno a esta figura la protagonizó Douglas Fairbanks. Una película muda que fue la más cara de su época, tuvo el primer estreno de gala en Hollywood y catapultó al actor a la fama. Historia pura. “ROBIN DE LOS BOSQUES” (1938). Errol Flynn como Robin y Olivia de Havilland como Marian protagonizan este clásico dirigido por Michael Curtiz y William Keighley. Una adaptación cargada de espectacularidad y extravagancia que ha sobrevivido en el tiempo. “ROBIN HOOD: EL PRÍNCIPE DE LOS LADRONES” (1991) No es la más inspirada de las adaptaciones en torno a la leyenda, pero sin duda está entre las más recordadas. En parte gracias a la actuación de Kevin Costner, indiscutible estrella de los años noventa, que contribuyó con su carisma a una cinta cumplidora. “ROBIN HOOD” (1973). Disney convirtió al arquero en un avispado zorrito que logró instalarse en el imaginario de varias generaciones. Aunque criticada por reciclar animaciones de cintas anteriores, hoy es un clásico absoluto del poderoso estudio.
Las representaciones de Robin Hood en el cine son múltiples y muy variadas (ver la imagen superior a este párrafo). Pero cuando le consultamos a Sarnoski si alguna película fue especialmente inspiradora para su retrato oscuro y desolador, su respuesta fue la menos esperada. “La primera película que vi junto a todo el equipo de la película fue la versión animada de Disney”, dice en referencia al clásico de 1973 con el astuto zorrito como Robin. “Quizá suene un poco tonto, pero creo que es mi principal referencia formativa y me resultó muy útil. Es una película que contribuyó mucho a nuestro entendimiento cultural del personaje. Desde niños la vemos sin cuestionarnos muchas cosas, y eso me hizo querer regresar a ella”.
Sarnoski cuenta también que, hasta la fecha, no ha querido ver la cinta con Sean Connery y Audrey Hepburn “Robin y Marian” –“sé que explora temas similares a mi película así que no quería verme influenciado”, confiesa–; pero sí menciona algunas otras películas que le han servido de inspiración, entre ellas “El manantial de la doncella” (1960) de Ingmar Bergman o “Valhalla Rising” (2009) de Nicolas Winding Refn.“También me gusta decir que ‘La muerte de Robin Hood’ es una película que comienza como ‘The Revenant’ y termina como ‘El hilo fantasma’”, agrega con ironía.
Más allá de su temática, este nuevo acercamiento a Robin Hood destaca por el estilo y la puesta en escena. Filmada en locaciones al norte de Irlanda, resalta su fotografía de grandes paisajes abiertos, de una naturaleza que se cierne implacable sobre sus habitantes. “Aprovechamos mucho las áreas montañosas y los escenarios costeros para que reflejaran la propia transición emocional del personaje. Tratamos de no restringirnos demasiado a lo que marcaba el guion y más bien dejarnos llevar por lo que nos decía el paisaje”, agrega Sarnoski.