El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció este sábado aranceles de represalia contra el acero y los productos lácteos estadounidenses tras rechazar el “mal acuerdo” comercial propuesto por Washington, con quien las relaciones se encuentran en su punto más bajo.
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En declaraciones a Fox News, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que iban a tomar medidas de represalia contra Canadá y descartó más negociaciones.
También señaló, en declaraciones al The New York Times, que habían ofrecido una reducción de aranceles al acero, al aluminio y a los automóviles, y eliminar un gravamen impuesto recientemente a la madera canadiense.
Según él, estas medidas habrían otorgado a Canadá “el trato más preferencial entre todos los socios comerciales”.
Tras semanas de negociaciones, Carney decidió el viernes por la noche terminar las conversaciones, justo antes de que tuvieran efecto los aranceles impuestos por Washington.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había afirmado que “debería poder llegar a un acuerdo con Canadá”, aludiendo a su “buena relación” con Carney.
Los aranceles “nos van a perjudicar a todos”, lamentó Stuart Edwards, un canadiense de Fort Erie, ciudad fronteriza cerca de las cataratas del Niágara. “Es triste, pero resistiremos”, dijo a la AFP.
Canadá ha buscado mitigar los efectos de los aranceles impuestos por Trump a automóviles, acero y aluminio, que han provocado la pérdida de empleos y tensado una relación comercial antes inquebrantable.
Los negociadores canadienses estuvieron en Washington esta semana para concretar un acuerdo destinado a resolver diversos puntos conflictivos.
La Casa Blanca había alegado un “trato discriminatorio” por parte de Canadá hacia productos estadounidenses como alcohol, automóviles y lácteos cuando definió sus aranceles.
Inicialmente estaba previsto que entraran en vigor el miércoles, pero Trump ordenó a última hora un aplazamiento de tres días, citando avances importantes en las negociaciones.
“No se puede confiar en el presidente Trump, así de simple”, dijo Doug Ford, gobernante de la provincia canadiense de Ontario, quien recibió “con satisfacción” las acciones de Carney.
Washington y Ottawa aún deben acordar modificaciones al acuerdo de libre comercio norteamericano que ambos integran junto a México y cuya renovación en su forma actual Trump rechazó.
Las relaciones bilaterales también se han visto afectadas por las reiteradas amenazas de Trump de convertir a Canadá en el estado número 51 de su país.
La Business Roundtable, que reúne a más de 200 dirigentes de grandes empresas estadounidenses, llamó a ambos gobiernos a “volver a la mesa de negociaciones”.
También pidieron “suprimir los derechos de aduana perjudiciales”, según una declaración escrita de su director general, Joshua Bolten.
A Trump le molestó a su vez el discurso que Carney pronunció en enero en el Foro Económico Mundial de Davos en el cual sostuvo que el orden mundial estaba sufriendo una “ruptura”.
El líder canadiense ha afirmado en repetidas ocasiones que las relaciones con su vecino han cambiado para siempre y que Ottawa debe reducir su dependencia de Estados Unidos, hacia donde van actualmente 70% de las exportaciones canadienses.
“No nos hicimos ilusiones. Desde el principio reconocimos que Estados Unidos cambió”, declaró Carney a la prensa este sábado.

