Apuntar la cámara del celular directamente al Sol durante varios minutos y sin protección podría causar daños permanentes en el sensor. Los lentes concentran la intensa luz solar sobre una superficie diminuta, lo que puede sobrecalentar el módulo y quemar los fotodiodos encargados de capturar la imagen, según explica Euronews.
El daño puede manifestarse mediante manchas negras, degradados o píxeles muertos que aparecerán en las fotografías y videos posteriores. Aunque una toma rápida y aislada no suele afectar los pequeños sensores de los teléfonos, el riesgo aumenta cuanto más tiempo permanezca la cámara dirigida al Sol, especialmente si se utiliza el zoom o una lente externa.
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Para evitarlo, la NASA recomienda colocar un filtro solar especializado entre la cámara y el Sol. Este debe cubrir por completo la lente y permanecer instalado mientras alguna parte del disco solar siga visible. Los lentes de sol comunes y los filtros fotográficos convencionales no ofrecen una protección adecuada.
También se aconseja evitar las grabaciones continuas y optar por tomas breves o un video en cámara rápida durante la fase parcial. Configurar un ISO bajo, entre 100 y 200, emplear una velocidad de obturación rápida y utilizar un trípode puede mejorar el resultado sin prolongar innecesariamente la exposición. Entre cada toma, el celular debe mantenerse a la sombra para prevenir el sobrecalentamiento.
El filtro solo puede retirarse durante los breves instantes de totalidad y únicamente dentro de la franja donde la Luna cubre completamente el Sol. Asimismo, no se deben conectar binoculares, telescopios o teleobjetivos al celular sin filtros solares diseñados para esos equipos, debido a que concentran todavía más la radiación.