El Vaticano anunció este miércoles 5 de agosto que el papa León XIV realizará su primera gira oficial por Latinoamérica entre el 6 y el 17 de noviembre de este año, en la que visitará Uruguay, Argentina y Perú.
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Otros destinos de los viajes del actual pontificado han sido a Turquía y Líbano entre el 27 de noviembre y el 2 de diciembre del 2025 (seis días) y Mónaco, pequeño estado en el que el Papa únicamente estuvo presente el 28 de enero del presente año.
Antes de visitar Sudamérica, Robert Prevost se desplazará a Francia, país en el que tendrá una estancia de cinco días y para el que se ha previsto una jornada pastoral en Metz. Ya para el 2027, el Papa realizará el primer viaje a Asia de su gestión al trasladarse a Corea del Sur, donde se realizará la Jornada Mundial de la Juventud que organiza la Iglesia.
Con la próxima llegada de León XIV a Latinoamérica, serán cinco Papas los que se han desplazado a esta región durante el ejercicio de su pontificado, distinción relevante pues algunos registraban viajes previos antes de recibir la máxima investidura eclesiástica.
Aunque el periplo apostólico de León XIV es uno de los más largos de un Papa en América Latina, la marca absoluta pertenece a Juan Pablo II. Este último, conocido como el Papa Peregrino, realizó 18 viajes por América Latina a lo largo de 26 años de pontificado.
El más extenso de estos recorridos fue el de Brasil en 1980, que se prolongó por 13 días. Desde el 30 de junio hasta el 12 de julio de aquel año, Juan Pablo II recorrió 13 ciudades del gigante sudamericano: Brasilia, Belo Horizonte, Río de Janeiro, Sao Paulo, Aparecida, Porto Alegre, Curitiba, Salvador de Bahía, Recife, Teresina, Belém, Fortaleza y Manaos.
La misma duración tuvo la vista del pontífice polaco a Uruguay, Chile y Argentina en 1987, en la que estuvo presente en ciudades como Montevideo, Santiago, Valparaíso, Antofagasta, Buenos Aires, Córdoba y Mendoza.
Otros recorridos importantes de Juan Pablo II fueron el viaje de 1988 a Uruguay, Bolivia, Perú y Paraguay durante 12 días y el de 1985 por Venezuela, Ecuador y Perú a lo largo de 11 días. A estos se suman otros de menor duración, pero que tuvieron gran relevancia y la asistencia masiva de feligreces.

Juan Pablo II en su visita a Loreto. (Archivo GEC)
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El papa Francisco es el segundo con más visitas a América Latina al haber emprendido, visitando una decena de países a lo largo de siete giras apostólicas.
En dos ocasiones el pontífice de origen argentino hizo viajes con ocho días de duración, siendo el primero de ellos el que lo movilizó hasta Brasil en el 2013. En este el papa estuvo presente en Río de Janeiro y Aparecida entre el 22 y el 29 de julio.
Dos años más tarde, Jorge Mario Bergoglio volvió a la región con un itinerario que lo llevó por Ecuador, Bolivia y Paraguay desde el 5 de julio hasta el 12 de julio del 2015.
Más atrás en el tiempo, el rol de Pablo VI fue destacado al realizar el primer viaje papal de la historia a Latinoamérica, que lo llevó a Colombia en agosto de 1968 para la inauguración de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM).
Benedicto XVI había viajado en varias ocasiones a América Latina antes de ser proclamado papa, pero durante su pontificado (2005-2013) solo realizó dos viajes apostólicos a dicha región.
El primero de ellos lo hizo dirigirse a Brasil en mayo del 2007 con motivo de la apertura de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, llegando a las ciudades de Sao Paulo, Guaratinguetá y Aparecida. En 2012, el pontífice alemán recorrió México y Cuba entre el 23 y 28 de marzo de ese año.
Últimas visitas papales
a Latinoamérica
Francisco: Ecuador, Bolivia y Paraguay
5 a 12 de julio de 2015
Francisco: Cuba
19 a 22 de septiembre de 2015
Francisco: México
12 a 17 de febrero de 2016
Francisco: Colombia
6 a 11 de septiembre de 2017
Francisco: Chile y Perú
15 a 21 de enero de 2018
Francisco: Panamá
23 a 27 de enero de 2019
León XIV: Uruguay, Argentina y Perú
6 a 17 de noviembre de 2026
La vista del papa León XIV a tres países sudamericanos estaría marcada por los diferentes contextos de cada uno de estos.
En opinión de Gerardo Ferrara, historiador italiano y representante de Fundaciones de habla hispana en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma), esta elección tiene un fuerte componente simbólico y ha sido bastante meditada por el pontífice, quien entiende las particularidades regionales.
“Es un viaje que habla muy bien de lo que es la doctrina actual de este Papa, que no es solamente de generalización, sino también de cara a la individualidad y diversidad, porque hay un programa: es Latinoamérica, pero son países muy distintos y entre los tres hay problemáticas, culturas y un sustrato muy diferente”, explica el especialista.
Esta distinción parte de factores clave como el hecho de la distribución religiosa de los territorios a visitar, con Uruguay siendo uno de los países menos religiosos de Latinoamérica con entre un 40% y un 50% de población sin identificación religiosa y solo alrededor del 35% de sus ciudadanos declarándose católicos.

El papa León XIV regresará al Perú en noviembre. Foto: EFE
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Ese caso es diametralmente distinto al del Perú, donde los no religiosos son menos del 9% de la población y donde el 75% se define como católico.
“Uruguay es el país más secularizado de América Latina y allí hay un discurso más bien no religioso. En este caso, (León XIV) trataría de volver a hablar también a la gente que no está cerca de la Iglesia Católica sobre valores que son comunes a toda la humanidad”, menciona Ferrara.
“Argentina es más bien un país con una mayor religiosidad, pero que en este momento está viviendo un momento particular de polarización muy grande de la sociedad, con respecto a la economía y el curso político también. Perú, por su parte, es un país que tiene diferencias culturales y sociales, pero también sus recientes elecciones podrían afectar un poco la visita del papa”, añade el italiano.
Para el sacerdote Samuel Miranda, conocido en su labor digital como Peter Sam, la visita de León XIV ha sido recibida “con mucha esperanza” por parte de la comunidad católica nacional.
El sacerdote comparte un vínculo importante con el Papa al haber sido ordenado por este cuando todavía era obispo en Perú y al haber conocido directamente al pontífice que este viaje supone un factor unificador en medio de un contexto difícil, pero de gran expectativa ante el cambio de gobierno.
“Tenemos que pasar de un momento de dolor por todas las situaciones que se están dando estas últimas semanas, con tragedias como el movimiento sísmico en Junín, a un momento en el que llega el mensajero de Cristo viene a traer su esperanza”, señala el religioso.
El periodo reciente ha sido escenario de críticas de figuras de gran arraigo en el nuevo espectro conservador como Donald Trump, que cuestionaban los llamados a la paz de León XIV durante conflictos como el de Irán y algunos de estos mensajes han comenzado a llegar a sectores ideológicos cercanos en la región, a pesar de su tradicional cercanía al catolicismo.
Gerardo Ferrara sostiene que, si bien muchos de estos discursos críticos con el Papa parten de una lógica más cercana a la de ciertos sectores de protestantismo cristiano, la visita León XIV “no tiene una doble finalidad” dentro de la que se encontraría contrarrestar esos mensajes, situándose más bien en su insistencia por reafirmar en la doctrina esencial del catolicismo.
“Se está viendo en ambientes como el de Perú, Colombia, Argentina y varios países donde hay un reforzamiento de un discurso identitario y basado en el personalismo, en el que hay un líder que intenta focalizar sobre sí mismo un mensaje de identidad, pertenencia y lucha por la seguridad. Por su parte, el discurso católico no es generalizante ni generalizado, tampoco es elitista o identitario, sino que —como dice el Papa— involucra que todo el mundo con su diversidad debe estar incluido en el mensaje de la salvación”, añade el investigador.
El padre Samuel comenta que los cuestionamientos son una reacción natural a un discurso que ha sido tradicionalmente incómodo desde el mismo origen del catolicismo, pero que debe seguir siendo difundido.
“Jesucristo y su mensaje siempre incomodaron, pero el Evangelio viene a incomodarnos para bien. Creo que el papa León XIV viene justamente con ese deseo de movernos hacia una Iglesia en salida como lo hacía (el papa) Francisco, pero también a recordarnos que nuestra misión en la tierra como cristianos es ser levadura en el mundo: decir las cosas de frente, con fuerza y sin miedo. En medio de tanta polarización y división este mensaje nos cae muy bien, pues somos hermanos pese a ideologías y posturas políticas”, apunta el sacerdote.
En esa misma línea, Gerardo Ferrara señala que más allá de lo anterior innegable que cualquier mensaje religioso tiene siempre implícita una naturaleza política, más allá del grado de esta y es por eso que cualquier discurso de un papa nunca dejará de ser analizado desde esa óptica.
“La doctrina y en cualquier religión o cualquier forma de espiritualidad también hay una dimensión política. Si quiero el bien común, si busco el bienestar de una sociedad o de una persona yo ya estoy haciendo un discurso político”, remata el investigador















