En estos momentos, mientras lee este artículo, millones de neutrinos están atravesando su piel, las paredes de su edificio, la habitación donde usted se encuentra. Son partículas elementales tan diminutas que resultan imperceptibles y difíciles de detectar. Los neutrinos, al tener una masa tan pequeña y no tener carga eléctrica, atraviesan tanto átomos como planetas enteros. Provienen del Sol, de galaxias lejanas o de eventos astrofísicos de alta energía como puede serlo un agujero negro. Se cree que estuvieron en el mismísimo ‘big bang’.
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El investigador precisa que en su viaje estelar los neutrinos pueden cambiar espontáneamente de forma y convertirse en neutrinos electrónicos, muónicos o tau (proceso conocido como “oscilaciones de neutrinos”). “Es un fenómeno muy interesante que aún no entendemos por completo –dice Carbajal–. A nosotros, como proyecto, nos interesa estudiar los neutrinos tau, que se producen en eventos de superalta energía fuera de la Tierra. Estos neutrinos tau viajan millones de años luz y, justamente, aquí entra a tallar la geografía impresionante del valle del Colca. Debido a su forma de ‘V’, tenemos una ladera de montaña a la izquierda y otra a la derecha. En una de ellas colocaremos los detectores. Esperamos a que los neutrinos tau golpeen algún átomo de la otra ladera y se produzca la cascada. Así, podremos observar el fenómeno. Se trata de un observatorio natural”.
Estos detectores están hechos de plástico centellador, optimizado para reaccionar a las cascadas de neutrinos, y miden entre uno y dos metros. “Nosotros no vamos a tocar la montaña –precisa el científico–. Por su geografía esta ya forma parte de la infraestructura científica de Tambo”.
—Los ojos del mundo—
El proyecto Tambo se encuentra en su primera fase, y su objetivo no es solo la investigación física. Una segunda parte estará dirigida a buscar la integración de las comunidades del valle del Colca, así como su colaboración y desarrollo. Por eso, en su ejecución participan también antropólogos, sociólogos y economistas. “Nosotros queremos aprovechar la geografía de los Andes y reducir costos, pero queremos hacerlo de manera no extractiva. Queremos involucrar a las comunidades, porque ese es el espíritu de todo observatorio de neutrinos en el mundo”, afirma el científico.
Por ejemplo, proyectos como IceCube, en la Antártida, desarrollan actividades en la Universidad de Wisconsin, o el Super-Kamiokande, en Japón, realiza eventos anuales de verano. En el caso del Colca, se espera acordar con las comunidades la distribución y ubicación de los sensores en la montaña, y se están definiendo estrategias para fomentar el turismo científico en la zona. “Las comunidades se han mostrado bastante receptivas –comenta– y sabemos que este tipo de infraestructuras atraen turismo científico y ferias de ciencia. Queremos que Tambo se convierta en parte de la identidad del valle del Colca”.
Los científicos esperan iniciar la construcción del observatorio el próximo año, y en el 2028 captar las primeras cascadas. “Entender al neutrino tau nos acerca a responder esas preguntas del origen de la materia y de los instantes primeros del mundo”, explica el experto. Y todas esas respuestas pueden salir de las imponentes montañas de uno de los cañones más emblemáticos y profundos del Perú.
Además…
La colaboración internacional
El proyecto Tambo es una iniciativa del profesor Carlos Argüelles, físico de la Universidad de Harvard, e involucra a 26 instituciones de nueve países. En el Perú participan de la investigación la Universidad Nacional de Ingeniería, la Universidad de San Marcos, la Universidad Católica, la Universidad del Pacífico, la Universidad Continental, la UTEC, la Universidad San Antonio Abad y la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (Conida).

