El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que su país discrepa del plan respaldado por Estados Unidos que prevé el desarme del movimiento islamista terrorista Hamás y la posterior retirada de Israel del territorio palestino.
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Dos ministros de extrema derecha solicitaron el martes una nueva votación sobre el plan porque consideran que se aleja de lo debatido inicialmente.
El gabinete de seguridad israelí, del que forman parte los ministros de Finanzas Betsalel Smotrich y de la Colonización Orith Struk, había aprobado el plan de Trump que prevé, entre otras cosas, el despliegue de tropas internacionales de mantenimiento de la paz en la Franja de Gaza.
Netanyahu había convocado al gabinete de seguridad, del que forman parte los dos ministros, para el martes, pero la reunión se ha aplazado al jueves, informó la prensa israelí, debido a la campaña para las primarias dentro de su partido, el Likud, antes de las elecciones del 27 de octubre, que se anuncian reñidas.
La petición de los dos ministros debe interpretarse “como una maniobra de campaña” para presionar a Netanyahu, según Tal Elovits, investigador del centro de reflexión israelí Molad.
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En la práctica, Israel tiene complicado rechazar el plan dado el aislamiento del país en la escena internacional.
“Netanyahu no tiene otra opción más que escuchar al único amigo que le queda en la comunidad diplomática”, es decir, Trump, estima Elovits.
Las presiones ejercidas por Estados Unidos sobre Israel para limitar los ataques en Gaza antes de una retirada parcial como parte del plan parecen comenzar a dar sus frutos.
Según la prensa israelí, las tropas han recibido la orden de esperar la autorización del jefe de Estado Mayor para cualquier ataque selectivo en el enclave palestino, salvo en caso de “peligro inminente”.














