Hay personas que cuentan los años. Jaime León Pallete prefiere contar los kilómetros. A los 84, cuando muchos creen haber llegado a la meta, él sigue acomodándose en los partidores para buscar la siguiente carrera. Esta semana conquistó su segundo título iberoamericano máster y volvió a subir al podio con la bandera peruana sobre los hombros. Sin embargo, al otro lado del teléfono, lejos de la euforia que suele acompañar a los campeones, respondió con la serenidad de quien entiende que las medallas son apenas una consecuencia.
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Recién cuando cumplió 75 años, después de cerrar su etapa laboral, decidió hacer algo que parecía sencillo, pero terminó cambiándole el destino: cuidar su salud. “Decidí prepararme para la última etapa de mi vida. Me dediqué al gimnasio, a la nutrición y cambié radicalmente mi vida. Quería disfrutar los años que me quedaban con buena salud”, recuerda.
Ese fue el verdadero punto de partida. No buscaba títulos ni récords. Solo quería llegar bien a la vejez. Hasta que un día alguien lo vio correr y le lanzó una pregunta que transformó su historia: “¿Por qué no te metes a competir?”. Desde entonces nunca dejó de hacerlo. Primero llegaron los campeonatos nacionales. Después los sudamericanos. Más tarde los iberoamericanos. En 2022 alcanzó el subcampeonato mundial en Finlandia y hoy suma más de 70 medallas internacionales.
“Mi principal motivación ha sido la salud. Después llegaron los éxitos deportivos. Hoy tengo 84 años y no pesco ninguna enfermedad”, afirma con el orgullo de quien encontró en el deporte la mejor medicina.
Su rutina tampoco entiende de excusas. De lunes a viernes entrena tres horas diarias. Corre, fortalece los músculos y cuida cada detalle de su alimentación. Nunca fumó, nunca consumió drogas. Su hijo Jaime, médico deportivo, es el gran aliado en este camino. “Siempre está detrás mío. Él me guía con el gimnasio, las carreras y la alimentación. Me ayuda a comer muchas proteínas y evitar las grasas y los azúcares”, cuenta. Esa disciplina, repetida durante casi una década, le permitió seguir compitiendo de igual a igual con atletas mucho menores dentro de su categoría.

Jaime León junto a Nolberto Solano, cuando era presidente de Universitari.
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Pero detrás de cada medalla también hay una historia de resistencia emocional. Jaime habla poco de las victorias y mucho de la vida. De los amigos que ya no están. De los compañeros que partieron demasiado pronto. Del dolor que significó despedir a su esposa. “He pasado por muchas cosas dramáticas. La vida es una sola y hay que tener salud para poder vivirla. Mi satisfacción más grande no es una medalla. Es sentirme bien, conversar contigo, estar lúcido, preparado mental, psicológica y físicamente”, confiesa. Quizá allí radique la verdadera dimensión de su ejemplo: entendió que correr nunca fue escapar del paso del tiempo, sino abrazarlo con dignidad.
Y mientras el mundo celebra su nuevo título iberoamericano, él ya piensa en el siguiente desafío. El próximo año espera competir en el Mundial de Florida y antes quiere estar en el Sudamericano de Cochabamba. No habla de despedidas ni de retiro. Todo lo contrario. “Yo por mí correría siempre. Quisiera practicar todos los días. Mi objetivo es correr hasta donde me dé el físico. Las ganas las tengo”.
Hay frases que inspiran durante un instante y otras que permanecen para siempre. Jaime León Pallete pertenece a esa segunda categoría. Porque a los 84 años sigue demostrando que la juventud no está en las piernas, sino en la decisión de seguir avanzando cuando todos los demás creen que ya es hora de detenerse.
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