`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este domingo sobre tres personas fallecidas vinculadas a un posible brote de hantavirus en un crucero que partió de Argentina y navega por el Océano Atlántico.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Existen al menos 38 especies reconocidas de hantavirus en todo el mundo, de las cuales 24 causan enfermedades en humanos. La forma más habitual de contagio ocurre al limpiar espacios cerrados contaminados con heces de roedores. En algunos casos, también puede producirse por mordeduras.
Aunque la transmisión entre personas es muy poco frecuente, la enfermedad puede ser severa y la recuperación prolongarse durante semanas o meses. La OMSA advierte que un riesgo importante proviene de los animales domésticos.
“Las ratas como mascotas pueden portar y transmitir el virus Seoul sin mostrar signos visibles, lo que dificulta su detección. En caso de brote o sospecha, se recomienda que los animales sean evaluados por un veterinario”, señala.
El único hantavirus documentado con transmisión de persona a persona es el virus de los Andes, detectado en 1996 en Argentina y también presente en Chile, aunque su contagio sigue siendo limitado.

El hantavirus se transmite a través del contacto humano con heces, orina o saliva de algunos tipos de roedores. (Foto: Pixabay)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
En humanos, los hantavirus del “Viejo Mundo” suelen provocar fiebre hemorrágica con síndrome renal, con un periodo de incubación de dos a tres semanas. En el caso del “Nuevo Mundo”, causan síndrome pulmonar por hantavirus, que puede evolucionar rápidamente a insuficiencia respiratoria.
Los síntomas iniciales —fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, náuseas y fatiga— pueden confundirse fácilmente con los de la gripe, lo que dificulta el diagnóstico temprano.
Las principales medidas de prevención incluyen sellar viviendas y alimentos para evitar la entrada de roedores, eliminar acumulaciones de basura y limpiar adecuadamente las áreas contaminadas.
También se recomienda ventilar los espacios, usar guantes, gafas y mascarillas, y evitar barrer en seco, optando por limpiar con paños húmedos y desinfectantes para reducir la propagación del virus.














