El Perú y Estados Unidos cumplen 200 años de relaciones diplomáticas, una vinculación estratégica fundada en principios compartidos y fortalecida por la cooperación, el intercambio cultural y los estrechos lazos entre nuestros pueblos.
Los vínculos entre nuestros países se remontan al 2 de mayo de 1826, cuando Estados Unidos reconoció al Perú como nación independiente. La historia ofrece numerosos ejemplos del papel que Estados Unidos ha desempeñado en favor de la estabilidad y la paz regional. En la década de 1920, por instrucciones del presidente Calvin Coolidge, el general John J. Pershing tuvo un papel clave en la facilitación de un acuerdo definitivo sobre la prolongada controversia entre el Perú y Chile. Décadas más tarde, Estados Unidos cumplió un rol importante en el apoyo al proceso de paz entre el Perú y el Ecuador que culminó en 1998.
Nuestra historia compartida refleja también profundos vínculos intelectuales y culturales. Académicos estadounidenses como George Squier contribuyeron, a mediados del siglo XIX, al estudio temprano del legado arquitectónico de la civilización inca. Medio siglo después, el explorador estadounidense Hiram Bingham atrajo la atención internacional hacia la majestuosa ciudadela de Machu Picchu, hoy reconocida como una de las maravillas del mundo.
En los últimos años, el Perú ha iniciado un proceso de modernización y fortalecimiento de sus capacidades de defensa, que tiene como hito la reciente decisión de adquirir los aviones F-16 Block 70, para reforzar las capacidades de la Fuerza Aérea durante la próxima década. Sobre la base de nuestro compromiso compartido con la seguridad en las Américas, el Perú fue designado este año como aliado principal extra-OTAN por Estados Unidos y ha recibido apoyo para potenciar los esfuerzos de la Policía Nacional en el combate contra el tráfico ilícito de drogas. Asimismo, se viene trabajando con Estados Unidos en el diseño y construcción de la nueva base naval en el Callao.
Durante décadas, Estados Unidos ha sido el principal socio del Perú en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, la creciente complejidad de los desafíos de seguridad regional ha llevado nuestra cooperación hacia nuevos ámbitos. En el 2024, el Perú sentó las bases de una mayor colaboración espacial al adherirse a los Acuerdos Artemisa. Desde entonces, nuestros países vienen trabajando en el desarrollo de un proyecto para construir y operar un puerto espacial en el norte del Perú.
A partir de los programas de acceso preferencial impulsados en la década de 1990 para promover alternativas a los cultivos ilícitos, el Perú suscribió su tratado de libre comercio con Estados Unidos, que entró en vigor en el 2009, transformando la dinámica del intercambio bilateral. Hoy, Estados Unidos es nuestro principal mercado para bienes con valor agregado, en particular frutas frescas.
Con visión de futuro, la ubicación privilegiada del Perú y sus reservas de minerales críticos ofrecen oportunidades estratégicas para profundizar nuestra asociación. Empresas estadounidenses que han invertido en nuestro país como Hunt Oil, BlackRock y Freeport-McMoran –cuyo complejo Cerro Verde ha contribuido al bienestar de los arequipeños– son testimonio del impacto concreto y mutuamente beneficioso de esta alianza.
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