El fujimorismo ha competido en cinco de los siete balotajes celebrados en la historia del Perú para elegir al presidente de la República. Alberto Fujimori, fundador de ese movimiento, ganó dos segundas vueltas –la última, en el 2000, con evidentes irregularidades–, mientras que Keiko Fujimori, su hija y heredera política, perdió tres comicios consecutivos en esa etapa electoral.
Hasta ahora, el fujimorismo solo estuvo ausente en dos balotajes. El primero fue en el 2001, en el primer proceso electoral después de la caída del régimen de Alberto Fujimori. El otro fue en el 2006: con Martha Chávez como candidata presidencial, Alianza por el Futuro (AF) logró 7.4% de los votos válidos (912,420 adhesiones).
Desde el 2011, Keiko Fujimori mantiene el liderazgo hegemónico del partido Fuerza Popular. Las proyecciones y cifras iniciales difundidas hasta ahora indican que, en junio próximo, disputaría su cuarto balotaje en dos décadas. Todavía no se conoce con certeza quién será su rival electoral.
“Desde que emergió el candidato [Alberto] Fujimori, el Perú se partió en dos: el fujimorismo y el antifujimorismo. Desde entonces, el fujimorismo puede estar más o menos presente en las elecciones, pero siempre está”, explica Alonso Cárdenas, docente de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM).
En la primera vuelta del 2021, la también excongresista consiguió la mínima votación de sus tres campañas: 13,4%, menos de dos millones de adhesiones. Aun así, alcanzó el balotaje, en el que cayó ante Pedro Castillo por poco más de 44.000 votos.
“Hace unos años, los votos que tuvo Keiko en el 2021 la hubiesen colocado en el cuarto o quinto lugar. […] El fujimorismo tiene menos potencia que hace 20 años, pero le alcanza frente a liderazgos tan débiles como los que vimos”, agrega Jeffrey Radzinsky, director de GFP Consultores.
Los comicios del 2021 evidenciaron un deterioro del respaldo a los postulantes a la presidencia. Con el 18,9% de las preferencias, Castillo tuvo la mayor votación en la primera vuelta de ese año. Hasta entonces, ningún candidato había accedido al balotaje con menos del 20% de adhesiones.
Álvaro Gálvez Pasco, investigador principal del IEP, explica que, en un sistema político tan caótico como el peruano, Fuerza Popular “es el partido más fuerte”, debido a que se muestra “cohesionado y tiene una base de militantes”, además de presencia nacional, una estructura y, sobre todo, una importante presencia en el Parlamento.
Sin embargo, agrega Gálvez Pasco, en el país existe una fuerza política más potente aún: el antifujimorismo.
“Este trasciende una postura política, es un sentimiento de rechazo a lo que el fujimorismo encarna y representa. Hay antifujimorismo de derecha, centro e izquierda, es un sector que votará por cualquiera, menos por Fujimori”, destaca Cárdenas.
En el 2011, Keiko Fujimori obtuvo 48,6% de los votos en el balotaje. Ollanta Humala la derrotó por 447.057 votos. Las diferencias se acortaron en los siguientes procesos electorales, pero no fue suficiente para ganar la presidencia.
En el 2016, Pedro Pablo Kuczynski la superó por 41.057, la mínima ventaja registrada en la historia de los balotajes en el país. En el 2021, 44.263 votos separaron a Castillo de la lideresa de Fuerza Popular.
Gálvez Pasco y Cárdenas coinciden en que al antifujimorismo se ha debilitado en los últimos años. “Lo han golpeado [al antifujimorismo] lo que pasó con el gobierno de Castillo y la alianza entre [Verónika] Mendoza y [Vladimir] Cerrón, entre otros factores”, indica el investigador del IEP.
En tanto, Cárdenas sostiene que “el problema es que el antifujimorismo no tiene una postura política propia, no se define” al margen del fujimorismo. “En términos de gestión pública, nos dejó poco y nada: todos los candidatos, luego presidentes, que derrotaron a Keiko están presos o investigados”, asevera el docente de la UARM.













