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El dólar vuelve a moverse. No lo hace de forma abrupta, pero re-abre una pregunta clave: ¿Qué tan expuesto está el Perú a un nuevo episodio de volatilidad global? Con el petróleo superando los US$100 el barril y el conflicto en Medio Oriente escalando —en medio de declaraciones de Donald Trump sobre una posible intervención—, los mercados han empezado a reacomodarse. Y, como suele ocurrir, el dólar vuelve a ocupar el centro de la discusión. Pero esta vez no es solo el petróleo. Es el contexto.
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Para economías como la peruana, según explicó Valencia, el impacto es más directo y se refleja en la balanza comercial. “Perú es un importador neto de petróleo. El alza del precio llevaría a un incremento del valor de las importaciones y así se reduciría la balanza comercial”, comentó.
Jorge Luis Ojeda, docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), lo aterrizó en cifras. “Un incremento en el precio internacional del petróleo deteriora directamente la balanza comercial. Esto implica una mayor salida neta de dólares del país, lo que presiona al alza el tipo de cambio”, precisó.
A nivel más micro, el efecto también es inmediato. “Empresas como refinerías o distribuidoras requieren mayores volúmenes de dólares para financiar sus compras externas”, añadió Ojeda, lo que incrementa la demanda de divisas en el mercado local.
El riesgo no se queda en el dólar. Según Ojeda, se traslada.“El efecto conjunto de petróleo alto y dólar apreciado genera un choque inflacionario de tipo ‘cost-push’”, advirtió. Es decir, un aumento de costos que se filtra rápidamente a la economía.

Dólar cierra en S/3,4775 para este martes 31 de marzo del 2026
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Explicó también que los primeros impactos suelen sentirse en el transporte, donde el diésel puede representar hasta el 30% de los costos operativos, seguido por alimentos —por el encarecimiento de la logística— y sectores industriales intensivos en energía.
En ese contexto, la inflación podría volver a presionar y con ello, las decisiones de política monetaria. Sin embargo, por ahora no se anticipan cambios bruscos. “El impacto de la subida del petróleo sobre la inflación sería temporal. Así, no se espera que la tasa de interés de referencia varíe en los próximos meses”, apuntó Valencia. Aclaró que el escenario de la Fed ha cambiado, “ya no se esperan más recortes”.
La gran incógnita es la duración del shock. Según Baptista, el comportamiento del dólar depende de los escenarios que se desarrollen. En el escenario base, el mercado espera que el conflicto se modere y el petróleo retroceda gradualmente. Pero no es inmediato: “La normalización del flujo de petróleo podría tomar tiempo”, comentó.
Si el conflicto se prolonga, el panorama cambia. “No solo se vería afectado el dólar, sino también otros activos como acciones y bonos, generando una mayor presión al alza sobre el tipo de cambio”, advirtió Baptista.
Ojeda, por su parte, planteó rangos más concretos donde en un escenario base, el dólar podría ubicarse entre S/3,75 y S/3,90; mientras que en un escenario de mayor conflicto geopolítico, no se descartan niveles cercanos a S/4.
Mientras que Valencia aseguró que es poco probable que el tipo de cambio se reduzca en unas pocas semanas, por lo que se sostendría durante este segundo trimestre, mientras se disipa la incertidumbre externa e interna.














