De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al 2030 se habrán creado 170 millones de nuevos puestos laborales en el mundo. En paralelo, otros 92 millones serán desplazados, lo que dejará un saldo neto de 78 millones de empleos.
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La aparición de estos nuevos roles también está transformando la forma en que las empresas evalúan a los candidatos. Aunque las empresas siguen valorando carreras profesionales como Ingeniería de Sistemas, Ciencias de la Computación, Comunicación y disciplinas afines, tenerlas no es un requisito obligatorio para acceder a estas posiciones. En muchos casos, el conocimiento práctico y la experiencia con herramientas de IA tienen un peso decisivo.
En ese sentido, Cubas sostiene que el título universitario o la carrera elegida han dejado de ser factores determinantes. En estos perfiles cobran mayor relevancia la experiencia demostrable, las certificaciones especializadas, el dominio del inglés —que se ha convertido en un requisito prácticamente obligatorio— y competencias de liderazgo vinculadas con la visión de negocio y la capacidad de generar resultados concretos.
Gamero coincide en que el acceso a estas oportunidades ya no depende exclusivamente de una carrera universitaria. La experiencia práctica, las certificaciones, la formación técnica y la capacidad de actualización permanente están ganando protagonismo como mecanismos para acceder a empleos de mayor valor agregado.
La escasez de estos perfiles también se refleja en sus remuneraciones. De acuerdo con el Salary Guide 2026 de Cornerstone Perú, un gerente de Transformación Digital puede percibir desde S/15.000 en una empresa mediana o una startup con potencial, hasta los S/60.000 mensuales en una corporación o una compañía con facturación superior a los US$500 millones. En tanto, una gerencia de Cadena de Suministro puede oscilar entre S/23.000 y S/60.000 mensuales en posiciones de vicepresidencia o dirección senior dentro de grandes corporaciones.
Paralelamente, la creciente demanda por talento especializado también ha elevado las pretensiones salariales en varios mercados de Sudamérica. Según el Informe Regional del primer semestre de la HR Tech Jobint, integrada por Bumeran, entre abril de 2025 y abril de 2026 las expectativas salariales aumentaron 15,9% en Perú, 17,43% en Chile y 53,08% en Argentina, mientras que en Panamá registraron un ligero retroceso.
Aunque la transformación digital está simplificando procesos y automatizando tareas, no ha desplazado capacidades como el pensamiento crítico, la empatía, el criterio o la capacidad de análisis. Por el contrario, son precisamente estas habilidades las que comienzan a escasear con mayor frecuencia en el mercado laboral.
Desde Bumeran señalan que el 69% de los especialistas en recursos humanos identifica las competencias sociales como las más buscadas y, al mismo tiempo, las más difíciles de encontrar. En Perú, el 58% menciona el trabajo en equipo como la habilidad más demandada, mientras que el 47% destaca la resolución de problemas.
Por su parte, Cornerstone identifica las mayores brechas en adaptabilidad y gestión del cambio (43%), liderazgo y desarrollo de equipos (32%) e inteligencia emocional (26%). A ello se suman competencias como visión estratégica, capacidad de ejecución y entendimiento tecnológico, que han ganado relevancia en un entorno donde los ciclos de transformación son cada vez más acelerados, según su estudio Talent Insights 2026 Latam.
Desde la perspectiva de ManpowerGroup, las organizaciones también enfrentan crecientes dificultades para encontrar profesionales con pensamiento crítico, liderazgo, influencia social, capacidad de aprendizaje continuo y habilidades de comunicación efectiva. Según Gamero, estas competencias son especialmente valiosas porque permiten desenvolverse en entornos marcados por la incertidumbre y el cambio constante.
En la misma línea, Úrsula Maco, gerente de Compensaciones en PwC Perú, coincide en que estas habilidades continúan siendo escasas, aunque destaca que el trabajo en equipo y la comunicación son las competencias que con mayor frecuencia encuentra en los profesionales peruanos.
Si bien la transformación digital ha alcanzado prácticamente todos los mercados, las dinámicas laborales en América del Sur presentan particularidades según cada país. De acuerdo con datos de ManpowerGroup, Brasil lidera actualmente las intenciones de contratación en la región, seguido por Perú, Colombia y Chile. Argentina, por su parte, continúa mostrando señales de recuperación tras varios períodos de menor dinamismo.
Las necesidades de talento también responden a las características económicas de cada mercado. Desde Cornerstone explican que Brasil registra una creciente demanda de ejecutivos capaces de liderar procesos de digitalización e innovación, impulsada por la migración de grandes hubs tecnológicos regionales hacia ese país.
En otros casos, la demanda está vinculada directamente a la estructura productiva local. En Panamá, por ejemplo, el crecimiento de oficinas corporativas responde a su consolidación como hub regional para empresas de logística, comercio internacional y servicios financieros.
En Perú, la demanda continúa impulsada por sectores tradicionales y extractivos, aunque también responde a un proceso creciente de profesionalización de las empresas familiares, explica Cubas, de Cornerstone.
No obstante, el mercado peruano aún enfrenta desafíos para adaptarse plenamente a algunas de las tendencias que ya ganan terreno en otros países. Según Úrsula Maco, gerente de Compensaciones en PwC Perú, aunque el enfoque de contratación basado en habilidades por encima de títulos académicos comienza a abrirse paso, su aplicación todavía es limitada. Lo mismo ocurre con modalidades como el trabajo remoto transnacional.
Aun así, los especialistas coinciden en que el país cuenta con un importante potencial para insertarse en esta nueva etapa del mercado laboral. El reto, sostienen, es convertir ese potencial en mayores niveles de productividad, formalidad y empleabilidad de alta calificación.
En esa línea, Rosa María Fuchs, profesora principal y jefa del Departamento Académico de Administración de la Universidad del Pacífico, recuerda que en el Global Talent Competitiveness Index 2025, Perú ocupa el puesto 73 entre 135 países y el octavo lugar entre 18 economías de América Latina y el Caribe. “Estamos en una posición intermedia regional, no entre los líderes”, advierte.
Para la académica, el problema no radica en la falta de capacidades individuales. Por el contrario, destaca que el peruano suele mostrar adaptación, creatividad y una fuerte vocación emprendedora. Las limitaciones son más estructurales y están asociadas a la alta informalidad, las brechas educativas, la baja productividad y la persistente desconexión entre la formación que ofrecen las instituciones y las competencias que demanda el mercado laboral.

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