Hay actrices que esperan la llamada. Y hay otras que, cuando el teléfono no suena, construyen el escenario, levantan el telón y encienden la luz. Fiorella Flórez pertenece a la segunda estirpe. A los 41 años, con más de dos décadas de trayectoria actoral, debuta como productora teatral con “Traición”, la obra de Harold Pinter que la persigue desde hace doce años y que hoy, finalmente, verá la luz.
“Siempre he sido de arriesgar”, asegura. Fiorella vino de Trujillo a los 19 con la idea de ser actriz. No había plan B. Desde entonces, la actuación ha sido parte de su vida, pero el camino, admite, no ha sido sencillo.
“Cuando llegué a Lima trabajé como modelo para poder pagar mi cuarto y mis estudios. Mis papás me ayudaban como podían, pero no tenían los recursos para sostenerme aquí. El costo de vida era muy distinto al de provincia. Llevé todos los talleres que pude. Mi formación con Roberto Ángeles y Alberto Ísola fue crucial para mí, sin embargo hasta hoy sigo preparándome”, admite.
Lo más duro vino después. Cuando por fin empezó a actuar, le llegaban papeles superficiales, sin historia, muy lejos de todo lo que ella sabía que podía sostener en escena.
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“Eso me frustraba. Me encasillaron como modelo. En ese momento no sabía manejarlo. Hoy entiendo que fue parte del proceso. Luché contra la corriente, fui persistente. Si no me llamaban, seguía. Y con el tiempo comenzaron a llegar personajes más interesantes en sintonizadas producciones, como “Al fondo hay sitio” o “Eres mi bien”. Ahora puedo elegir. Hay papeles que ya no acepto”, reconoce.
Pero hubo épocas en las que no aparecían proyectos. Y en ese vacío —dice— las inseguridades crecen más que en cualquier otra profesión.
“Acá, en el Perú, no hay muchas oportunidades. Estamos luchando con lo que hay: en cine, teatro y televisión existen muy pocos espacios y somos muchos actores intentando contar historias”, refiere.
Y entonces decidió dejar de esperar y empezó a buscar estabilidad. De ahí nace el impulso de producir.
“Tengo tres hijas, una familia y también quiero una estabilidad de alguna manera económica, pero sobre todo quiero ser fiel a mis sueños. Siento que gestar, tomar la sartén por el mango y hacer cosas es lo mejor que puedo hacer”.
Debuta como productora con “Traición”, de Harold Pinter. Intentó conseguir los derechos hace doce años y recién ahora lo logró.
“Es muy interesante por los silencios, las pausas y todo el subtexto. Es muy elegante”, explica. “Envuelve una historia de mentira y traición, pero es humana: a veces no nos damos cuenta de lo que escondemos en las relaciones, no solo en la pareja, también en las amistades”, dice.
Además de producir, Fiorella también actúa junto a Claudio Calmet y Gonzalo Revoredo. Interpreta a Emma, el papel que llevaba años queriendo hacer.
“Ha sido retador. Nunca había producido teatro. Ha sido una locura, pero estoy aprendiendo. Hay presión para que todo esté resuelto, pero no puedes amilanarte ante los ‘no’ y no hay que procrastinar jamás”, asegura.
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Con Emma empatiza desde un territorio incómodo pero profundamente humano.
“Empatizo con su lado más libre”, explica. “Es una mujer situada en los años 70, cuando recién empezaba a hablarse con más fuerza de la liberación femenina. Muchas estaban dentro de matrimonios que, sin ser necesariamente violentos, podían volverse rutinarios, aburridos. Disfrutas a tus hijos, amas a tu familia, pero también atraviesas cambios, soledades, preguntas internas. Y a veces buscas un escape”.
En “Traición”, Emma no es un arquetipo simple de “la infiel”. Está atrapada en una red de silencios, autoengaños y deseos que no terminan de nombrarse.
“En esa época todo era más juzgado. Ella quiere seguir disfrutando de la vida, sentir que aún es dueña de algo propio. Pero claro, todo tiene consecuencias. Es complejo. Yo la entiendo”.
Fiorella evita juzgar a sus personajes. Parte de un principio técnico y ético: encontrar el punto de contacto.
Dar vida a un personaje envuelto en deslealtad e infidelidad exige algo más que experiencia biográfica. “La imaginación es nuestra principal herramienta”, afirma. “Los actores estimulamos la imaginación todo el tiempo. A veces incluso más que la propia experiencia”.
Pero fuera del escenario, la postura de Fiorella es clara. “Yo soy muy leal. No creo que perdonaría una infidelidad. Me destruiría porque no podría volver a confiar. Para mí, la confianza lo es todo”.
Fiorella también integrará el elenco de actores de la película “Amigo, por ahí no es”, de la productora Sinargollas. En paralelo, se prepara para una serie con más de 50 actores peruanos, dirigida por un realizador argentino radicado en el país y destinada a Netflix, cuyo rodaje comenzará entre abril y mayo.
Fiorella asegura que esta es la etapa más retadora de su vida. Ya no espera la llamada; la provoca, y en ese salto encuentra estabilidad y coherencia.
El fato
“Traición” se estrena el 5 de marzo en el Teatro de Lucía. Las entradas están disponibles en Joinnus.













