A lo largo de mi trayectoria en el sector energético, he constatado que la participación femenina sigue siendo limitada. En Perú, apenas 6%–7% de los profesionales en minería y energía somos mujeres, y menos del 10% de las empresas tienen una CEO. A nivel global, representamos solo el 20% de la fuerza laboral del sector. Estas brechas no reflejan falta de talento, sino barreras estructurales. Como líderes empresariales, tenemos la responsabilidad de impulsar los cambios necesarios de manera integral.
Primero, desde la gestión del talento es fundamental establecer metas claras de equidad en todos los niveles de la organización. Esto no solo promueve la igualdad de oportunidades, sino que también impulsa el desempeño y la sostenibilidad del negocio. Distintos estudios señalan que los equipos diversos pueden generar hasta 25% más ganancias y 19% más ingresos por innovación.
En Engie, este enfoque se refleja en resultados concretos: en solo tres años duplicamos la participación femenina, del 15% al 30%; y nos proponemos alcanzar un 40% de liderazgo femenino al 2030, consolidando un entorno inclusivo que impulse innovación y crecimiento sostenible.
Segundo, pasar del discurso a la acción mediante el desarrollo profesional. Esto incluye mentoría, capacitación técnica y de gestión, y creación de oportunidades claras. Por ejemplo, en Engie desarrollamos el programa Warmi, una iniciativa que combina formación integral y rotaciones estratégicas con foco en operaciones y el ‘core’ del negocio, para impulsar la participación y el crecimiento de mujeres ingenieras en roles técnicos y de gestión.
Tercero, fortalecer la colaboración y la sororidad dentro de los equipos. La sororidad permite que cada avance de una mujer abra puertas para otras, creando un efecto multiplicador. Se trata de promover redes de apoyo y cooperación en lugar de competencia, empoderando y visibilizando el talento femenino.
El futuro del sector energético exige acciones concretas y liderazgo comprometido. Reconocer el talento por su capacidad, y no por el género, es clave para construir una industria más inclusiva, diversa y sólida.