Habían pasado apenas dos días desde la cirugía por el cáncer de tiroides. Kenyi Succar todavía sentía los efectos de la anestesia y tenía el cuello hinchado, amoratado y adolorido cuando una melodía comenzó a repetirse en sus sueños: “Tengo salud y me siento saludable, la salud es lo más importante”.
Aunque cada movimiento le costaba, Kenyi se levantó para buscar el teléfono que había dejado en la cocina y grabar la melodía que terminaría convirtiéndose en “Tengo Salud”. “Sentí que era un mensaje de Dios y que tenía que registrarlo”, recuerda.
Al día siguiente, Kenyi se reunió con su mejor amigo, Andrés Salebe; su novia, Francesca; y sus padres. Entre todos terminaron de darle forma a la canción que ahora marca su debut como solista.
“Tengo Salud” nació del dolor y se convirtió en una celebración de la vida y de aquello que muchas veces se valora solo cuando se está en riesgo.
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“Antes de la operación, el médico me advirtió que mi voz podía cambiar o dañarse. Por eso, cantar ahora mi primera canción como solista significa mucho para mí: siento que encontré mi propia voz, literalmente. Hoy valoro cada momento y quiero aprovechar esta oportunidad para luchar por mis sueños y seguir creciendo como artista”, afirma.
Durante años, Kenyi trabajó detrás de las voces de otros. Produjo, mezcló, editó y ayudó a construir canciones desde la cabina. También se presentó como DJ y acompañó a su familia sobre el escenario, pero casi siempre permaneció lejos del lugar principal. Ahora quiere cambiar de posición.
“Voy por el cien por ciento. Seré el delantero del equipo, meteré los goles. Ya no seré defensa. Me voy a echar para adelante y vivir cada día como si fuera el último”, sostiene.
La metáfora resume una transformación que comenzó mucho antes del lanzamiento. Hubo un tiempo en el que Kenyi sintió que su carrera no avanzaba y la frustración terminó por hacerlo dudar de su lugar en la música y de todo lo que había construido hasta entonces.
“Me sentía perdido, deprimido, muy triste. Pensé en dejar la música y cambiar de carrera porque sentía que no era para mí. Veía a mi hermano y a mi mamá mucho más exitosos que yo. Sentía que mi música electrónica no pegaba y, aunque le ponía tanto esfuerzo, no veía resultados”, reconoce.
En medio de esa crisis llegó el diagnóstico de cáncer. Las dos batallas se encontraron al mismo tiempo: una ocurría en el cuerpo; la otra, en silencio, dentro de él.
Kenyi atravesaba el momento más difícil de su vida cuando volvió la mirada hacia su madre. Mimy había perseguido sus propios sueños hasta cumplirlos después de los 60 años. Su ejemplo le recordó que el éxito no siempre llega cuando uno lo espera.
“Pensaba en todo lo que pasó y en lo que mi madre logró a los 63 años. Eso me motivó a continuar. Ella siempre me decía: ‘Tú estás hecho para la música, tienes que seguir’”, cuenta.
El diagnóstico tenía un antecedente. Diez años atrás, su madre había notado un bulto en su cuello. Los primeros exámenes determinaron que era benigno y Kenyi decidió no operarse para evitar que le retiraran parte de la tiroides. Sin embargo, dejó de controlarse durante varios años y, cuando la masa comenzó a crecer con rapidez, nuevos estudios confirmaron que se trataba de cáncer.
La noticia fue un golpe duro, pero Kenyi no la enfrentó solo. El cariño de su familia, el apoyo de sus amigos y los mensajes que recibió desde el Perú le dieron fuerza antes de entrar al quirófano.
“Llegué a la sala de operaciones con mucha tranquilidad. Sentí el apoyo, las oraciones y el cariño de personas que ni siquiera conocía”, recuerda con emoción.
Esa experiencia terminó definiendo el propósito de “Tengo Salud”. Kenyi sabía que no todos cuentan con una familia que los cuide, amigos que los sostengan o una comunidad que les recuerde que no están solos.
“Quise hacer esta canción para quien esté perdiendo la fe. Tal vez no tiene una plataforma, amigos o familia que lo acompañe. Quiero que, por lo menos, tenga esta canción para encontrar un poco de esperanza”, explica.
El tema fusiona un merengue con sonidos electrónicos e instrumentos grabados en vivo, de clara influencia caribeña, antes de dar paso al reguetón. La propuesta reúne los dos universos musicales de Kenyi: el ritmo tropical heredado de su familia y los sonidos urbanos y electrónicos que marcaron su juventud.
La producción tomó forma en familia. Tony Succar se encargó de los arreglos instrumentales y reunió a los músicos que participaron en la grabación, mientras Kenyi produjo la canción, editó su propia voz y trabajó en el montaje del videoclip, dirigido por Coco Bravo.
El Centro Histórico de Lima fue uno de los principales escenarios del videoclip de “Tengo Salud”. (Foto: archivo personal del músico)













