La designación del nuevo primer ministro, Gustavo Adrianzén, debe ser un punto de quiebre en la relación entre el Poder Ejecutivo y el sur del país. La tarea de articulación entre el Gobierno Central y las regiones no se puede restringir a la costa norte.
La data no miente. De una revisión de los viajes de los ministros a las regiones, entre el 1 de enero y el 6 de marzo del presente año, noté que la región preferida para sus visitas es La Libertad con 22 viajes, mientras que Arequipa solo registra siete; Tacna, dos; y Moquegua, cero. Es decir, La Libertad registra más del doble de visitas que otras tres provincias del sur juntas. Primer ministro Adrianzén, el sur también es parte del Perú.
En esta misma línea, la ministra de Desarrollo Agrario y Riego nunca ha visitado Arequipa en lo que va de su gestión. ¿Acaso pretende impulsar Majes Siguas desde la virtualidad?
Para generar confianza, el gabinete Adrianzén debe “ponerle punche al sur”. Atender sus necesidades como seguridad ciudadana, salud e infraestructura desde “la cancha”, y no desde sus oficinas en Lima. Aprovechar el potencial de desarrollo de todas las regiones de nuestro país precisa de un gabinete que coordine con cada una de ellas, articulando con todas las posiciones políticas para avanzar sobre nuestras coincidencias, pero manteniendo una sabia distancia con los extremismos de la izquierda y de la derecha.




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