Recientemente, el mercado de bonos del Tesoro Americano (‘treasuries’), el más importante para referenciar las tasas de interés en el mundo, estuvo en la mira de los inversionistas. Por lo general, estos bonos son considerados “activos de refugio” en escenarios de alta volatilidad y su valor se incrementa cuando el miedo cunde en los mercados. No obstante, la percepción de mayor riesgo en EE.UU. ha hecho que, transitoriamente, estos bonos hayan sufrido, a inicios de abril, una depreciación de casi 4% en solo una semana. Esta situación respondió a múltiples motivos: dudas sobre la sostenibilidad fiscal de EE.UU. (la cual se agravaría ante una eventual recesión), incertidumbre sobre la política de tarifas (con el consiguiente incremento de las expectativas inflacionarias), mayor preferencia por ‘cash’, posible venta de posiciones por parte de extranjeros (que mantienen el 28% del saldo) y disrupciones de mercado que incrementaron su iliquidez en algunos plazos.
En este entorno, ¿cuál es la implicancia de un eventual menor atractivo de estos bonos? En principio, los mercados estarían en búsqueda de instrumentos que reemplacen las características de liquidez (fácil compra y venta) de los ‘treasuries’, tarea nada fácil en el entorno actual. Una segunda arista se refiere a la sustitución de la “tasa libre de riesgo” (que se derivaba de estos bonos) para valorización de empresas. Un tercer factor está relacionado con una disrupción de los mercados de bonos y derivados, considerando que, en buena parte, las tasas de referencia para su valorización están asociadas con los ‘treasuries’ (una mayor tasa implica menores precios de bonos). Además, el financiamiento a través de bonos y créditos de largo plazo (hipotecarios, por ejemplo) podría resultar más caros dadas las mayores primas de riesgo para el fondeo en EE.UU.
En suma, una eventual pérdida del estatus de los ‘treasuries’ (y del dólar) como activos de refugio traería retos y disrupciones en los mercados financieros. Aunque la FED cuenta con herramientas para aminorar dicha volatilidad, lo experimentado recientemente brinda un buen sabor del impacto de una mayor severidad en las políticas comerciales de EE.UU.












