En la Alemania Occidental de 1972 no existía un solo traje de gorila que gustara a Bob Fosse. El director y coreógrafo, inmerso en el rodaje de la película “Cabaret” en Múnich, necesitaba con urgencia un disfraz adecuado para el número musical “If You Could See Her”. Ante la falta de opciones, recurrió a su esposa y colaboradora, Gwen Verdon, quien viajó a Nueva York para conseguir el traje y regresó a Alemania para encontrar a su esposo en la cama de otra mujer.
El incidente marcó el fin de su matrimonio, aunque no de su vínculo profesional. Verdon y Fosse continuaron trabajando juntos en producciones emblemáticas como “Chicago” (1975), donde ella interpretó a Roxie Hart y colaboró activamente en el desarrollo de la coreografía; y “Dancin’” (1978), un espectáculo sin argumento, pero repleto del estilo visual que ambos habían perfeccionado.
Incluso después de la muerte de Fosse, Verdon se convirtió en la principal guardiana de su legado artístico, supervisando reposiciones y entrenando a nuevas generaciones de intérpretes en el característico estilo que ambos habían creado.
“Durante ese periodo se creó el estilo Fosse, llamando así al estilo peculiar que tenía. Sin embargo, quien contribuyó a que se desarrollara ese estilo fue Verdon. Por eso la historia los recuerda como una pareja de importancia, no solo a uno. Lo que queremos aquí es darle un espacio a la figura femenina en la historia del teatro musical”, comenta Manuel Rodríguez, uno de los directores de la puesta en escena “Verdon, un legado en Broadway”, que se presenta en el Teatro Ricardo Blume.

Una historia de teatro
Nacida en Culver City, California, Gwen Verdon se formó desde temprana edad en danza, tras superar una enfermedad infantil que afectó sus piernas. Comenzó su carrera en Hollywood como asistente del coreógrafo Jack Cole y participó como bailarina en varias películas. Su talento la llevó a Broadway, donde ganó cuatro premios Tony y protagonizó obras fundamentales del género.
“En la obra mostramos el lado más fantasioso de la vida, la idealización del arte en la juventud, esa ambición por comerse el mundo. Pero también se aborda el lado humano, cuando llega a su vida adulta”, explica Rodríguez.
En 1960, Verdon se casó con Bob Fosse. Durante el matrimonio asumió los roles tradicionales de esposa y madre, lo que la llevó a alejarse momentáneamente de los escenarios. Sin embargo, siguió colaborando estrechamente con Fosse en la creación y desarrollo de coreografías, muchas veces sin recibir crédito. A pesar de las tensiones personales, Verdon volvió con fuerza a su carrera artística en la década de 1970.
“No me sorprendería que todos conozcamos a una Verdon de nuestros tiempos —enfatiza Rodríguez—. Siempre hay una amiga, hermana o madre a quien se le quitaron los sueños y ambiciones para asumir un rol impuesto por una sociedad que no entiende que ser madre no limita a una.”
“Verdon, un legado en Broadway” reconstruye esa historia desde el escenario, no ya desde la sombra. A través de los personajes que Gwen Verdon ayudó a inmortalizar —Lola en “Damn Yankees”, Charity en “Sweet Charity” y Roxie Hart en “Chicago”—, la obra ofrece una mirada íntima a su camino profesional, desde los primeros aplausos hasta la consolidación de un estilo propio que busca su lugar en la historia.
Sobre la obra
«Verdon, un legado en Broadway»
Lugar: Teatro Ricardo Blume
Temporada: Del 2 de mayo al 1 de junio
Entradas disponibles en Teleticket.




