jueves, abril 23

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Los hidrocarburos vuelven a capturar la atención del mundo. Esto, a raíz de la incursión de EE.UU. en Venezuela, la cual tiene como principal objetivo usufructuar la riqueza petrolífera de dicha nación, la más vasta del planeta en términos de reservas.

Y es que la superpotencia necesita el crudo pesado venezolano para alimentar sus refinerías del Golfo de México, hoy mal abastecidas como consecuencia de los desencuentros de Donald Trump con los gobiernos de Canadá y México, sus habituales proveedores, explica Víctor Saavedra, ex asesor de la alta dirección de Petróleos de Venezuela (PDVSA), la petrolera estatal de dicho país.

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Si Trump consigue que Venezuela produzca el crudo que las refinerías de EE.UU. necesitan, estaría enmendando el error que cometió al perder el suministro de México y Canadá”, indica el ingeniero de petróleo.

De allí el llamamiento del mandatario estadounidense a las grandes petroleras estadounidenses –Chevron, Exxon, Valero y otras– para que inviertan en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana.

Se trata, anota Saavedra, de una iniciativa que beneficiará no solamente a Trump y a las petroleras estadounidenses, sino también al país llanero. ¿Qué consecuencias trae esto para la región?

IMÁN VENEZOLANO

Venezuela es ahora una competencia tremenda para todas las empresas que querían mirar a nuestro país en algún momento”, advierte Carlos Bianchi, expresidente de Perú-Petro.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante una reunión con ejecutivos de compañías petroleras estadounidenses en la Casa Blanca el 9 de enero de 2026. (Foto de SAUL LOEB / AFP).

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante una reunión con ejecutivos de compañías petroleras estadounidenses en la Casa Blanca el 9 de enero de 2026. (Foto de SAUL LOEB / AFP).

/ SAUL LOEB

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Tal ocurriría con Chevron, gigante petrolero que concita gran expectativa por su intención de explorar el mar de Trujillo en asociación con Oxy (operador del proyecto) y Westlawn.

Y es que, a decir del geólogo, el interés inicial de la estadounidense se habría entibiado ante la perspectiva de ampliar sus horizontes en Venezuela, donde dispone de todas las facilidades para producir petróleo (incluyendo, una nueva legislación que alienta la inversión privada).

Eso explicaría por qué las tres empresas no han presentado todavía su plan para pasar a la siguiente fase exploratoria (la tercera).

“Se supone que ellos ya deberían tener un plan serio para explorar porque dijeron que en septiembre iban a empezar perforaciones. Sin embargo, no hay nada hasta ahora”, señala José Mansen, experto en temas petroleros.

En esa línea, Bianchi relata que Perú-Petro venía barajando varias opciones para ayudar a las empresas a ganar tiempo, incluyendo el otorgamiento de “una fuerza mayor”.

Chevron no es, sin embargo, la única petrolera estadounidense en Perú que mira hacia Venezuela. Hunt Oil, socio de Camisea y líder de Perú LNG, también se encuentra sopesando las oportunidades que ofrece el país caribeño.

Oxy, Chevron y Westlawn tienen hasta fines de marzo para presentar un plan que les permita perforar el mar de Trujillo este año. Foto: Minem

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Esto, debido a las dificultades que enfrenta para desarrollar exploraciones en Camisea y otras zonas altamente prospectivas en gas natural en el sur peruano, anota María Julia Aybar, Country Manager de la estadounidense.

Hunt sigue comprometida con el Perú, pero no voy a negar que está mirando otros sitios que son muy competitivos para la exploración de hidrocarburos”, manifiesta la ejecutiva.

La evidencia es clara. El petróleo y el gas están ganando nueva relevancia, pero el Perú, como siempre,» está viendo pasar el tren desde la tribuna”, manifiesta Bianchi.

CRISIS PROFUNDA

El sector hidrocarburos viene cayendo desde hace varios años y eso se puede ver en la disminución de los contratos de exploración y explotación (de 87 a 30 desde 2009) y en el agotamiento de las reservas de petróleo y gas natural”, indica Erick García, ex director general de hidrocarburos del Minem.

El problema es tan grave que podríamos vernos en la necesidad de importar gas natural en 10 o 12 años más, al igual que ya lo hacemos con el petróleo y los combustibles líquidos, advierte la consultora Gas Energy Latinoamérica (Gela).

Esto significa que el déficit en la balanza comercial de hidrocarburos, que hoy asciende a US$4.400 millones, podría duplicarse hacia el 2040. Eso, si no hacemos nada por explorar.

Las opiniones de los expertos en gas están divididas entre los que aseguran que hay gas para mucho tiempo y los que alertan que en 10 o 12 años empezaremos a importarlo.

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Los profesionales de petróleo y gas lo tienen claro: Esta crisis no se explica por la falta de potencial geológico, sino por la sobrerregulación, la burocracia excesiva, las trabas ambientales y la ausencia de una política clara de promoción de la exploración.

La experiencia demuestra que sin exploración no hay producción, no hay transporte, no hay petroquímica y no hay seguridad energética”, indica el Instituto Peruano de Ingenieros de Gas y Petróleo (IPIGPE).

En esa línea, Aybar recomienda implementar una “política clara desde la cabeza”, que establezca lo que se debe hacer en el mediano y largo plazo para promover la inversión en exploración. Y, también, para evitar que los funcionarios o ministros de turno definan la ruta a seguir en función de sus propios intereses, como ha venido ocurriendo en los últimos cinco años.

Y es que una de las grandes rémoras para la atracción de inversiones en petróleo y gas durante el último lustro ha sido el afán gobiernista por reposicionar a Petro-Perú como operador de campos petroleros.

Esto, pasando por alto los más básicos criterios técnicos, de mercado y de competencia.

CAPTURA DEL SECTOR

Hablamos, explica Bianchi, de una política que ha causado un grave daño al ‘upstream’ de petróleo y gas, empezando por Perú-Petro, entidad que ha claudicado en su tradicional independencia técnica para convertirse en un subordinado de los designios de Petro-Perú y el Minem.

La infraestructura del lote Z-69, todavía en manos de Petro-Perú, se encontraría en estado calamitoso. (Foto: Andina)

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Prueba de ello la complicidad de la agencia de hidrocarburos en el otorgamiento ‘a dedo’ a Petro-Perú de los lotes I, VI, X y Z-69, en Talara.

Como consecuencia, Perú-Petro dejó de ser percibido como un ente predecible y pasó a ser visto como un ente sujeto a interferencia política, lo que ha afectado su imagen y credibilidad para atraer inversiones”, manifiesta Bianchi.

Por esta razón, IPIGP solicita al Gobierno el blindaje institucional de la agencia de hidrocarburos “frente a su captura política e inestabilidad”.

Demás está decir que los lotes puestos bajo la administración de Petro-Perú, redujeron, todos, su producción, y están siendo devueltos en un estado de mantenimiento crítico.

Colofón de todo esto es que el Perú ha perdido tiempo crítico (cinco años) para incrementar su producción y sus reservas de petróleo y gas.

El riesgo que se levanta ahora es que el nuevo presidente transitorio José María Balcázar (Perú Libre) intente resucitar la política nacionalista de sus predecesores, Pedro Castillo y Dina Boluarte, asignando más lotes petroleros a Petro-Perú.

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