miércoles, abril 22

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Vecinos de Jesús María denuncian que las obras de remodelación en el Campo de Marte estarían afectando gravemente las áreas verdes, tras señalar que se ha registrado el secado progresivo de árboles por falta de riego y la posible reubicación de hasta 92 ejemplares, lo que —según advierten— comprometería su supervivencia.

La intervención de obras, ejecutadas por el Fondo Metropolitano de Inversiones (INVERMET) de la Municipalidad Metropolitana de Lima, que inició a fines de octubre de 2025, tenía como objetivo mejorar la infraestructura del parque, incluyendo la renovación de caminos y la implementación de un sistema de riego tecnificado. Sin embargo, de acuerdo con testimonios recogidos en la zona, el desarrollo de la obra no solo presenta un avance limitado, sino que también estaría generando impactos ambientales no previstos.

Claudia Gutiérrez, vecina del sector e ingeniera forestal, explicó que el problema central radica en la interrupción del riego desde el cierre del parque, lo que ha expuesto a los árboles a un prolongado periodo de estrés hídrico, especialmente durante los meses de verano. Según detalló, anteriormente el riego se realizaba por gravedad, un sistema deficiente pero constante, que permitía mantener la humedad del suelo.

Desde que cerraron el Campo de Marte, no han estado regando. Son más de tres meses sin agua en una temporada de altas temperaturas, y eso afecta directamente la salud de los árboles».

Claudia Gutiérrez, vecina de Jesús María e ingeniera forestal

Esta situación, añadió, no solo impacta en la vegetación visible, sino también en el ecosistema asociado, que incluye insectos, aves y pequeños mamíferos.

Posible reubicación de 92 árboles genera cuestionamientos

La especialista también cuestionó la planificación del proyecto, al señalar que durante una reunión sostenida entre vecinos y representantes de la empresa ejecutora se informó sobre la posible reubicación de 92 árboles debido a inconsistencias en el diseño del cerco perimétrico.

De acuerdo con lo expuesto en ese encuentro, los planos utilizados no habrían estado actualizados, lo que generó que el trazado previsto coincidiera con zonas donde actualmente existen árboles adultos. Para Gutiérrez, esta situación evidencia una deficiencia técnica significativa.

Maricel Móstiga, ingeniera forestal y docente de la Universidad Nacional Agraria La Molina, explicó que el traslado de árboles está permitido por normativa, pero debe ser la última opción. Señaló que este proceso requiere un sustento técnico riguroso, ya que implica riesgos y no siempre garantiza la supervivencia de los ejemplares.

Desmonte ubicado al lado de los árboles dentro del Campo de Marte el 15 de abril. (Foto: Diego Aquino / GEC.)

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En términos técnicos, la reubicación de árboles adultos implica un proceso complejo que reduce considerablemente sus probabilidades de supervivencia, incluso en condiciones óptimas. En este caso, la situación sería aún más crítica debido al estado previo de los ejemplares, que habrían sido sometidos a meses sin riego adecuado.

Móstiga advierte que un periodo prolongado sin agua debilita a los árboles, haciéndolos más vulnerables a enfermedades. Este estrés hídrico reduce significativamente sus probabilidades de resistir un eventual traslado.

La reubicación de árboles adultos en zonas urbanas —según indica Móstiga— es una intervención compleja, cuya viabilidad depende de factores como la especie, la edad y la época del año. En ese sentido, precisó que realizar estos procedimientos en temporadas de altas temperaturas incrementa los riesgos.

Impacto ambiental y urbano

Desde una perspectiva más amplia, los residentes advierten que la afectación no se limita a los árboles, sino que compromete todo el ecosistema del parque. La pérdida de cobertura vegetal impacta en la regulación de la temperatura, la calidad del aire y la presencia de fauna urbana.

Asimismo, cuestionan el uso que se viene dando a los espacios públicos en la zona. Luis Guillén, vecino del sector, declaró para El Comercio que estas actividades afectan tanto a la población como al entorno natural. “Un árbol es parte de un sistema vivo y su afectación incide en todo el ecosistema”, sostuvo, al tiempo que criticó la falta de control sobre la remodelación del parque.

Los testimonios recogidos también evidencian un impacto directo en la vida cotidiana de los residentes. Hortensia Trujillo, quien vive frente al parque, indicó que las obras han generado restricciones en la movilidad, congestión vehicular y dificultades para desplazarse. “Cierran calles todos los días, hay mucho tráfico y no podemos movilizarnos con normalidad”, afirmó.

Calle aledaña al Campo de Marte tomada por trabajos de obras en Campo de Marte el 15 de abril. (Foto: Diego Aquino / GEC.)

Calle aledaña al Campo de Marte tomada por trabajos de obras en Campo de Marte el 15 de abril. (Foto: Diego Aquino / GEC.)

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A ello se suman problemas como el exceso de polvo, ruido constante y vibraciones producto de la maquinaria, lo que —según los vecinos— ha generado malestar e incluso afectaciones a la salud. En algunos casos, señalan que estas condiciones se han extendido durante varios meses sin que se adopten medidas efectivas para mitigarlas.

Exigencia de medidas concretas y mayor fiscalización

Frente a este panorama, los vecinos demandan la implementación inmediata de un plan de riego y recuperación de los árboles afectados, así como la revisión del proyecto para evitar la reubicación masiva de ejemplares. Asimismo, solicitan una mayor fiscalización por parte de las autoridades competentes y la apertura de espacios de diálogo que permitan transparentar el estado de la obra. Los residentes de la zona afirman estar a favor de las obras, pero de manera planificada, sin que afecte la salud ni la calidad de vida de las personas.

Cabe precisar que el Campo de Marte cuenta con una condición especial dentro de la normativa urbana, al ser considerado un área verde de carácter intangible. Esta protección se sustenta en la Ley N.º 16979, que establece que el parque debe destinarse exclusivamente a fines recreativos y paisajísticos, quedando restringida cualquier intervención que reduzca su área verde, altere su ecosistema o afecte su valor ambiental y urbano. En ese sentido, los vecinos advierten que acciones como la tala, el deterioro por falta de riego o la eventual reubicación masiva de árboles podrían contravenir el espíritu de esta norma, por lo que exigen que las obras sean evaluadas con mayor rigor técnico, transparencia y respeto al marco legal vigente.

Carteles de la Municipalidad de Lima advierten sobre «árboles muertos en pie dentro del Campo de Marte el 15 de abril (Foto: Diego Aquino / GEC.)

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Mijail Medina, representante de prensa de la Municipalidad de Jesús María, indicó que la municipalidad tiene conocimiento de las denuncias vecinales y ha sostenido reuniones con residentes ante las preocupaciones por el estado de las áreas verdes.

El municipio de Jesús María reconoce que existe una deficiencia en el riego dentro del parque. Por ello ha solicitado a la autoridad metropolitana que se cumplan las medidas contempladas en el proyecto.

Medina también precisó la existencia de cuatro árboles declarados “muertos en pie” y que fueron identificados como tales antes del inicio de la obra, los cuales serán retirados por representar un riesgo para los transeúntes.

Según señalaron, esta intervención cuenta con una resolución de la Municipalidad Metropolitana de Lima y se realiza conforme a la normativa vigente. Asimismo, indicaron que, como parte del procedimiento, por la tala de estos cuatro árboles se contempla la reposición de 33 nuevos ejemplares.

Según subraya la ingeniera forestal, Móstiga, la pérdida de árboles afecta los servicios ecosistémicos del parque y que la reposición con ejemplares jóvenes no compensa de inmediato estos beneficios.

Sobre la posible reubicación de árboles, Medina indicó que esta responde a un estudio técnico elaborado por la entidad ejecutora y que formaría parte del desarrollo del proyecto.

Desde la Municipalidad Metropolitana de Lima señalaron que la obra en el Campo de Marte registra actualmente un 45% de avance y que su culminación se ha reprogramado para finales de julio, debido a modificaciones técnicas surgidas durante la ejecución. Indicaron que, para garantizar la conservación de las áreas verdes, se han implementado distintos sistemas de riego —como cisternas, surcos, aspersión y goteo— de manera paralela, mientras se concreta la instalación del riego tecnificado previsto en el expediente técnico. Asimismo, precisaron que cuentan con un Plan de Manejo Ambiental que viene siendo ejecutado y supervisado para mitigar impactos en el ecosistema.

También precisan que, si bien tienen un inventario de árboles, no detallaron el número de ejemplares, ni tampoco el estado de estos. Respecto al estado en el que se encuentran, la comuna metropolitana indicó que se han identificado ejemplares en zonas intervenidas por trabajos de canalización, los cuales recibirán el tratamiento correspondiente. En relación con la posible reubicación, aclararon que esta se limitará a árboles de menor porte —de hasta cuatro metros de altura— ubicados en el cerco perimétrico de la avenida Salaverry, los cuales serán trasladados dentro del parque para preservar su integridad. En esa línea, enfatizaron que no se intervendrán los árboles ubicados en el interior del parque.

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