viernes, junio 5

Esta semana se han cumplido cinco meses de la captura y caída de Nicolás Maduro, cuya figura va difuminándose cada vez más en una Venezuela posmadurista, pero aún chavista, si bien se encuentra bajo el tutelaje inocultable de Estados Unidos.

Esta semana se han cumplido cinco meses de la captura y caída de Nicolás Maduro, cuya figura va difuminándose cada vez más en una Venezuela posmadurista, pero aún chavista, si bien se encuentra bajo el tutelaje inocultable de Estados Unidos.

Corren ahora los tiempos del llamado ‘rodrigato’, en alusión a los hermanos Rodríguez: Delcy como presidenta interina y Jorge al frente de la Asamblea Nacional (Congreso) son las caras más visibles de un movimiento que está al frente de los asuntos estratégicos del país y que sigue contando, por ahora, con el beneplácito de la Administración Trump.

Justamente en estos días Delcy Rodríguez se encuentra en India en su primera visita oficial como mandataria encargada. El gigante asiático es el tercer mayor comprador de petróleo del mundo y hasta allí ha viajado ella con su comitiva para fortalecer la cooperación energética en un momento en que el país más poblado del planeta está aumentando sus compras de crudo venezolano para compensar las interrupciones y cortes producidos por la situación bélica en Medio Oriente.

Recordemos que el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, habló a comienzos de enero de tres fases en la evolución de Venezuela una vez sacado del juego Maduro: estabilización, recuperación y transición a la democracia.

Hace unos días varias autoridades estadounidenses remarcaron que la primera fase ya podía darse por conseguida, así que la presencia de Delcy Rodríguez en India tiene que ver con la etapa de recuperación, cuyo objetivo es la reintegración de Venezuela al mercado global.

Este avance no quita que las demandas para una nueva convocatoria a elecciones se sigan intensificando, tal como señala la agencia EFE, bajo la premisa del artículo 334 de la Constitución que establece las faltas temporales o absolutas del presidente.

La oposición, liderada por María Corina Machado y Edmundo González, propone una negociación política con el gobierno interino bajo la mirada de Estados Unidos con el fin último de llegar a elecciones, pero ello implica un paso previo importantísimo: el retorno al país de numerosos líderes y activistas opositores.

Ya han pegado la vuelta

En los últimos diez días hasta ocho opositores en el exilio han regresado a Venezuela, acogiéndose a la Ley de Amnistía, una imposición de la Administración Trump al gobierno interino para proyectar una imagen de “convivencia y reencuentro”. Estos políticos profesionales, vetados por el régimen madurista desde hace años y la mayoría de los cuales escapó por muy poco de un arresto antes de tener que emigrar, ya se han reunido con su militancia de sus respectivos partidos, como Primero Justicia, Voluntad Popular o Vente Venezuela, según señala el diario español “El País”. La situación actual de ellos invita a preguntar por la suerte de líderes de más peso como Leopoldo López, Julio Borges o María Corina Machado.

Dos figuras alzan la voz

Desde Panamá, Machado ha dicho estar dispuesta “a impulsar una negociación seria” con Delcy Rodríguez para “una elección presidencial libre, transparente y soberana” y reconoció que con Estados Unidos puede haber distintos puntos de vista sobre cómo avanzar, pero que “los objetivos están alineados”. En tanto, desde su exilio en España, Edmundo González, se manifestó a favor de nuevos comicios para alcanzar una “democracia real”. En un video, el exdiplomático de 76 años al que el chavismo le arrebató con malas artes el triunfo en las elecciones de julio del 2024 fue muy enfático: “Estamos juntos y unidos en la misma hoja de ruta hacia el mismo destino”.

Hasta no estar completos

 Entre quienes han vuelto a Venezuela están dos colaboradores cercanos de Machado: Richard Blanco, que estuvo un tiempo en la tenebrosa prisión El Helicoide, y Marcos Velazco, quien dijo que luchará “hasta que todos regresen y hasta que todos sean libres”. Otro de los que volvió es el ex preso político Roberto Marrero, exdirector de despacho del gobierno interino de Juan Guaidó. Él enfatizó que para reinstitucionalizar el país “tenemos que regresar todos, pues esto no se puede hacer a distancia”. Por ahora a María Corina, quien salió hace medio año del país en una peligrosa travesía que la llevó hasta Oslo para recibir el Nobel de la Paz, solo le queda decir que retornará “muy pronto”, sin dar siquiera una fecha aproximada.

Esperanza de aceleración

Luego de semanas de silencio o de esquivar cualquier consulta sobre elecciones libres en el país llanero, Marco Rubio aseveró esta semana que EE.UU. trabaja para crear “las condiciones necesarias” para celebrarlas. Y señaló tres condiciones: medios de comunicación libres, espacio a los partidos políticos para que puedan participar y nombramiento de un nuevo consejo electoral que garantice legitimidad al proceso. “Todo este trabajo está en marcha, hay varias áreas de cooperación con la autoridad interina, algunas no se discuten públicamente”, mencionó el secretario de Estado. Así que en medio de una aparente lentitud, estas declaraciones de Rubio suponen una de las pocas buenas noticias para María Corina en los últimos cinco meses.

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