Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Recibes una llamada del banco. La persona al otro lado de la línea conoce tu nombre completo y te ofrece una nueva tarjeta de crédito. En otro caso, un supuesto operador telefónico promete activar el 5G de tu celular para mejorar la señal. Aunque las historias son distintas, ambas comparten un mismo patrón: forman parte de una tendencia que preocupa a los especialistas en ciberseguridad. Las estafas digitales se han vuelto mucho más sofisticadas y convincentes.
Recibes una llamada del banco. La persona al otro lado de la línea conoce tu nombre completo y te ofrece una nueva tarjeta de crédito. En otro caso, un supuesto operador telefónico promete activar el 5G de tu celular para mejorar la señal. Aunque las historias son distintas, ambas comparten un mismo patrón: forman parte de una tendencia que preocupa a los especialistas en ciberseguridad. Las estafas digitales se han vuelto mucho más sofisticadas y convincentes.
Los casos fueron alertados por un usuario de TikTok especializado en contenido de tecnología. En el primero narra cómo recibió una llamada de un supuesto agente del Banco de Crédito (BCP), quien le ofreció una tarjeta “Infinity Iridium” con una línea de crédito de S/30.000 y 20.000 millas Latam Pass de bienvenida.
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Al parecer, el estafador ya contaba con datos básicos de la víctima, como su nombre y número telefónico. El objetivo era claro: convencerla de instalar un malware en su celular. Para lograrlo utilizó como pretexto la entrega de la tarjeta. Tras aceptar la oferta, el supuesto asesor le preguntó si tenía WhatsApp para que el Área Digital del banco lo contactara y realizara una supuesta “actualización del servicio”. Minutos después, la víctima recibió un mensaje con un archivo llamado “BCP beneficios 2026”. En la vista previa de WhatsApp se apreciaba que se trataba de un archivo APK, el formato utilizado para instalar aplicaciones en Android. Si el usuario lo abría, caía en la trampa.

Los delincuentes buscan acceder a aplicaciones bancarias para realizar transferencias o robar información financiera de las víctimas.
/ Unsplash
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En el segundo caso, el atacante se hizo pasar por un operador de Claro. Inició el contacto asegurando que la “señal satelital había caído”, lo que supuestamente explicaba una disminución en la velocidad del servicio. Para resolver el problema ofreció tres beneficios: migrar la línea a 5G, otorgar un descuento en la factura mensual y realizar una actualización del sistema mediante un enlace enviado por WhatsApp.
@antonio.alban Hoy comparto un intento de estafa que recibí por una supuesta llamada del banco de crédito / BCP en Perú. Me enviaron un archivo APK para que lo instale en mi teléfono, con la intención de comprometer mi seguridad y obtener acceso a mi información. En este video te muestro cómo operan este tipo de fraudes, qué señales debes identificar y por qué nunca debes instalar archivos APK enviados por desconocidos o supuestos asesores bancarios. Si recibes una llamada similar, corta la comunicación, no abras enlaces ni instales nada, y verifica siempre con los canales oficiales del banco. Comparte este video para que más personas estén alertas y no caigan en este tipo de engaños @Banco de Crédito BCP #EstafaPeru #BCP #SeguridadDigital #CuidadoAPK #FraudeBancario ♬ sonido original – Antonio Alban
Dos engaños, una misma estrategia
A simple vista, ambos fraudes parecen diferentes: uno ofrece una tarjeta de crédito y el otro promete mejorar la conexión móvil. Sin embargo, comparten el mismo objetivo: convencer a la víctima de instalar un archivo malicioso en su teléfono para tomar el control del dispositivo y acceder a información financiera.
¿Qué ganan los delincuentes cuando la víctima instala el archivo APK? Incorporan un troyano bancario, un tipo de malware diseñado para permanecer oculto dentro del equipo y capturar información sensible.
“De acuerdo con nuestras investigaciones, los troyanos bancarios modernos están diseñados para integrarse al funcionamiento normal del dispositivo y permanecer ocultos el mayor tiempo posible. Durante la instalación solicitan permisos que parecen necesarios para el funcionamiento de la aplicación, pero que en realidad les permiten interactuar con funciones críticas del sistema operativo”, comenta Julio Seminario, especialista en ciberseguridad de Intecnia Corp, Country Partner de Bitdefender en Perú.
Las falsas activaciones de 5G se han convertido en uno de los nuevos pretextos utilizados por ciberdelincuentes para distribuir malware.
/ Unsplash
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El especialista explica que, una vez obtenidos esos permisos, el malware puede detectar cuándo el usuario abre aplicaciones bancarias o billeteras digitales y mostrar interfaces falsas prácticamente idénticas a las originales para capturar nombres de usuario, contraseñas y otros datos de autenticación. Como la pantalla luce igual que la legítima, muchas víctimas no perciben que están entregando su información directamente a los atacantes.
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Además, estos programas maliciosos pueden acceder a mensajes SMS y notificaciones para interceptar códigos de autenticación de un solo uso (OTP), “una medida de seguridad ampliamente utilizada por las entidades financieras”. Algunas variantes incluso incorporan capacidades de acceso remoto, permitiendo a los ciberdelincuentes controlar determinadas funciones del dispositivo y completar operaciones fraudulentas mientras el usuario continúa utilizándolo con aparente normalidad.
“Esta combinación de robo de credenciales, interceptación de códigos de seguridad y control remoto convierte a los troyanos bancarios en una de las amenazas más peligrosas para los usuarios de banca móvil”, afirma Seminario.
Los delincuentes ya no improvisan
Así como evolucionan las herramientas de seguridad, también lo hacen las estrategias de los ciberdelincuentes. Atrás quedaron los correos electrónicos masivos plagados de errores ortográficos o promesas poco creíbles. Hoy los delincuentes construyen escenarios personalizados para ganarse la confianza de sus víctimas.
“Hoy el cibercrimen funciona como una industria. Existen grupos especializados que solo roban información y luego la venden a otros delincuentes que la utilizan para ejecutar estafas mucho más creíbles”, señala Jorge Zeballos, especialista en ciberseguridad de ESET Perú.
De acuerdo con el experto, el hecho de que un atacante conozca el nombre, los apellidos e incluso otros datos personales demuestra que “ya no estamos frente a campañas masivas y genéricas, sino ante ataques altamente personalizados”. Esto incrementa considerablemente las probabilidades de éxito, pues la víctima percibe el contacto como legítimo.
Pero ¿cómo consiguen esa información? Zeballos explica que puede provenir de filtraciones de bases de datos de empresas públicas o privadas, donde se exponen nombres, DNI, correos electrónicos o números telefónicos; de información pública disponible en redes sociales; de la compraventa de bases de datos en foros clandestinos y mercados de la dark web; o incluso de campañas previas de phishing, donde los delincuentes obtuvieron datos parciales y posteriormente los reutilizaron.
Las llamadas que simulan provenir de bancos o empresas de telecomunicaciones suelen ser el primer paso para ganarse la confianza de la víctima.
/ Pixabay
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Hoy los atacantes ya no buscan únicamente que el usuario entregue sus credenciales en una página web falsa. Cada vez es más frecuente que intenten convencer a sus víctimas de instalar una aplicación aparentemente inofensiva que, en realidad, contiene malware. Esta estrategia les proporciona un acceso mucho más amplio al dispositivo y les permite mantener el control durante más tiempo sin depender de nuevas interacciones del usuario.
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“Esta evolución representa un cambio importante frente al phishing tradicional, ya que antes el ataque terminaba cuando la víctima ingresaba sus datos en un sitio fraudulento. Hoy el teléfono se convierte en el principal objetivo. Una vez comprometido el dispositivo, los delincuentes pueden monitorear la actividad del usuario, interceptar información sensible y esperar el momento oportuno para ejecutar el fraude financiero”, asegura Seminario.
El especialista añade que las campañas actuales responden a esquemas desarrollados, en muchos casos, fuera del país y adaptados posteriormente al mercado local. “Familias como FluBot y TeaBot han evolucionado para ajustarse rápidamente a diferentes mercados, modificando el idioma, las aplicaciones que suplantan y las entidades financieras objetivo según la región donde operan”, explica.
Este modelo permite a los ciberdelincuentes reutilizar la misma infraestructura y el mismo código malicioso, cambiando únicamente el gancho utilizado para convencer a las víctimas. Por ello, una campaña que inicialmente afecta a un país puede extenderse rápidamente a otros mediante pequeñas modificaciones en los mensajes o en las aplicaciones falsas que distribuyen.
Aunque cada mercado presenta características distintas, existe una tendencia global: el crecimiento del malware dirigido a dispositivos Android y el incremento de campañas que combinan ingeniería social con troyanos bancarios. Esto demuestra que el fraude móvil ya no responde a incidentes aislados, sino a operaciones cada vez más organizadas, escalables y capaces de adaptarse rápidamente a nuevas regiones.
Los troyanos bancarios pueden interceptar credenciales, códigos de autenticación y otra información confidencial almacenada en el celular.
/ Unsplash
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El futuro de las estafas digitales
¿Hasta dónde puede llegar la complejidad de estos ataques? A medida que tecnologías de uso cotidiano, como la inteligencia artificial, se masifican, los ciberdelincuentes también comienzan a incorporarlas en sus operaciones.
Zeballos considera que la IA ya está permitiendo que las estafas sean más personalizadas, rápidas y difíciles de detectar. En los próximos años, advierte, será cada vez más común recibir llamadas con voces clonadas que imiten a familiares, ejecutivos de bancos o funcionarios públicos.
También podrían proliferar los chatbots capaces de mantener conversaciones extensas por WhatsApp o por teléfono, responder preguntas en tiempo real y adaptar su discurso para ganarse la confianza de la víctima. A ello se sumarían videos falsos o deepfakes de autoridades, periodistas o representantes de entidades financieras que promuevan inversiones fraudulentas o soliciten acciones urgentes.
Otra tendencia será el phishing hiperpersonalizado, en el que cada mensaje incorpore información específica de la víctima obtenida de filtraciones de datos, redes sociales o campañas previas. Esto permitirá a los delincuentes generar miles de comunicaciones distintas y reducir las señales que tradicionalmente ayudaban a reconocer una estafa.
“Esto representa un cambio importante: antes el usuario podía identificar una estafa por errores ortográficos o mensajes mal redactados. Con la IA, esos errores prácticamente desaparecen”, advierte el especialista de ESET.
Por ello, añade, la principal defensa ya no será detectar un mensaje “mal hecho”, sino verificar siempre cualquier comunicación a través de un canal oficial y desconfiar de solicitudes urgentes de dinero, contraseñas o instalación de aplicaciones.
Cómo protegerse
Ante este escenario, los especialistas consultados coinciden en que la prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar convertirse en víctima. Una primera señal de alerta es desconfiar de cualquier banco, operador telefónico o empresa que solicite instalar aplicaciones mediante archivos APK enviados por WhatsApp, SMS, correo electrónico o enlaces externos. Las entidades legítimas no utilizan esos canales para distribuir aplicaciones ni realizar actualizaciones del sistema.
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Si, pese a ello, el usuario llega a instalar el archivo malicioso, la rapidez de la respuesta puede marcar la diferencia entre un intento de fraude y una pérdida económica. Los expertos recomiendan desconectar inmediatamente el teléfono de Internet desactivando los datos móviles y la conexión Wi-Fi, con el fin de impedir que el malware continúe enviando información a los atacantes o reciba nuevas instrucciones.
El siguiente paso es comunicarse de inmediato con la entidad financiera para bloquear temporalmente las cuentas o tarjetas que pudieran verse comprometidas. Asimismo, todas las contraseñas deben cambiarse desde otro dispositivo que se considere seguro, ya que hacerlo desde el celular infectado podría exponer nuevamente las credenciales.
También aconsejan realizar un análisis completo del equipo con una solución de seguridad confiable. Si existe evidencia de que el malware continúa activo o no es posible garantizar que el dispositivo quedó limpio, la medida más segura es restablecerlo a su configuración de fábrica antes de volver a instalar aplicaciones bancarias o ingresar información confidencial.
Finalmente, los especialistas advierten que uno de los errores más frecuentes es pensar que basta con eliminar la aplicación maliciosa. Si el malware ya capturó credenciales o códigos de autenticación, el daño pudo haberse producido antes de la desinstalación. Continuar utilizando el teléfono sin verificar que está completamente libre de la amenaza podría permitir que los atacantes mantengan el acceso a la información del usuario.




