Han pasado más de tres años desde que a Christian Thorsen le dijeron que su tiempo era corto y esos años hoy son vida. Sigue aquí y estrena hogar y futuro. Un departamento en San Isidro se ha convertido en su nido de amor y el escenario de un nuevo comienzo, donde reescribe su historia. La batalla contra el cáncer de próstata continúa, pero él avanza distinto, con calidad de vida, proyectos y la convicción de que, incluso así, la vida es un regalo.
Han pasado más de tres años desde que a Christian Thorsen le dijeron que su tiempo era corto y esos años hoy son vida. Sigue aquí y estrena hogar y futuro. Un departamento en San Isidro se ha convertido en su nido de amor y el escenario de un nuevo comienzo, donde reescribe su historia. La batalla contra el cáncer de próstata continúa, pero él avanza distinto, con calidad de vida, proyectos y la convicción de que, incluso así, la vida es un regalo.
En conversación con este diario, el actor habla de lo que significa vivir con un diagnóstico que lo obligó a mirarse de frente. Detalla el tratamiento integrativo que le devolvió bienestar, explica por qué llama “regalo” a lo que muchos nombrarían tragedia, recuerda su regreso breve a la actuación y cuenta cómo el amor apareció cuando ya se había acostumbrado a la soledad. Entre aprendizajes y sueños, celebra estar vivo. Y esa, hoy, es su mayor victoria.
Christian Thorsen y su renovada vida tras superar metástasis. (Foto: Jesús Saucedo / @photo.gec)
/ JESUS SAUCEDO
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“Qué felicidad es avanzar sintiéndote bien. Lo que tengo que agradecerle al muérdago, sin duda, es esta calidad de vida. Tengo el cáncer todavía, pero hago mi vida sin mayores problemas”, aclara. “No tengo ni la metástasis ósea ni pulmonar. Tenía toda la columna, la costilla, mandíbula, base del cráneo y los dos pulmones. Eso ya no está”, afirma sonriente.
En los análisis recientes, cuenta, tampoco hay señales de avance: el cáncer de próstata permanece, pero sin la escalada de antes.
“Sigo con el tratamiento integral. Dentro de la medicina antroposófica tengo el muérdago y dos cosas más que controlan que el cáncer no se vaya al hueso. Y, desde la medicina tradicional, mantengo el control hormonal, porque mi cáncer se alimenta de las hormonas. Entonces tengo que controlar esa producción para que no se alimente tanto, no pueda producirse ni avanzar tan rápido”, aclara.
En medio de esa conversación, Thorsen hace una pausa para lanzar una alerta. Dice que, desde que el muérdago ganó notoriedad, también aparecieron los atajos. “Se han aprovechado un poco de la popularidad… y han empezado a decir que se vende en pastillas y gotas, y es absolutamente mentira”, advierte.
El tratamiento, dice, también se sostiene en la alimentación. “Procuro evitar el azúcar, el alcohol y las harinas, y apuesto por verduras verdes, palta, espinaca, acelga, apio… también cebolla, ajo. No acidifican el medio, lo alcalinizan. Entonces no distraes a tus defensas”, explica.
El actor que encarnó a Raúl del Prado en “Al fondo hay sitio” eligió mirar su diagnóstico de forma positiva. “Entiendo que es duro y que mucha gente se deprime, pero yo opté por verlo como un regalo”, dice. En ese proceso fue clave la confianza con su médico. “Hice buena conexión con el doctor Iván Villegas. Fue honesto, me explicó cómo funciona el muérdago: estabiliza el sistema inmunológico y te permite pelear. Y yo quería pelear”, aclara.
Cuando intenta responder qué le dio la enfermedad, Thorsen habla desde el cambio real. “Me dio muchísimo y no creo que me haya quitado nada”, afirma. “Me dio una forma distinta de ver la vida, de perseguir nuevos objetivos, de tener tantas ganas de vivir. Me dio un amor que creo que nunca conocí”.
Y si hay una pérdida, la mide sin tragedia: “Quizás me quita ese 10% de actividad diaria… pero lo enfrento con más ganas. Hasta jugar golf lo encaro de otra manera”.
En el 2025, Christian volvió a la actuación con dos proyectos puntuales. “Hice una obra y una película”, cuenta. En teatro se subió a “El principito” y en cine a “Sube a mi nube”. Pero ese regreso también tuvo sabor a despedida. Dice que no se ve actuando de nuevo, al menos no por rutina.
“Estoy seguro de que no voy a volver a actuar… no me provoca mucho. Y el cine no me termina de llenar por lo exigente y repetitivo que puede ser”, dice. No cierra la puerta del todo, pero pone una condición para regresar: “tendría que salir algo muy especial para volver a actuar nuevamente”.
En lo sentimental, el actor atraviesa un momento luminoso. Desde hace un año, está con Alejandra Castillo, una joven dedicada al rubro inmobiliario. “El primero de enero celebramos un año”, dice. Y asegura que con ella encontró una versión distinta de sí mismo. “Yo siempre viví el día a día y con ella aprendí a proyectarme. Eso me entusiasma y me da una alegría diferente. Es parte del regalo que me dio todo esto”.
Christian Thorsen y su pareja Alejandra Castillo. Tienen un año de relación y ya piensan en casarse. (Foto: Jesús Saucedo / @photo.gec)
/ JESUS SAUCEDO
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La historia empezó por una coincidencia marcada por la enfermedad. Ale le escribió cuando su padre fue diagnosticado con cáncer y quería saber más sobre el muérdago. “Le consulté, me respondió… y yo después insistí”, cuenta ella. Se vieron, y se quedaron. Él se imaginaba una vida solo, pero ella cambió el guion. “Hasta hoy le digo: ‘¿qué hace conmigo? Es una mujer tan joven, tan llena de vida… y la conexión es única”.
Ale responde sin grandilocuencias: “Es caballero, me da tranquilidad, me hace reír todo el día. Es noble y humilde”. Ahora comparten vivienda y también proyectos. Ale dirige la inmobiliaria Thor&Cast. “A veces él me acompaña a visitar clientes, cuando lo ven, vendemos más rápido”, bromea ella. Thorsen, además, mantiene inversiones en los clubes de campo Cieneguilla Country Club y Calango Country Club. Pero lo más claro en su presente no son los negocios: es la sensación de estar viviendo algo que no esperaba. “Encontrar a alguien tan especial… me llena el alma”, dice.
La idea del matrimonio no les resulta ajena. “Ya convivimos, entonces, ¿por qué no?”, dice Thorsen con naturalidad. Se permite imaginar ese paso como algo que llegará a su tiempo. “Tenía muchas ganas de tener una familia y se ha dado de una manera muy bonita”.
Cuando se le pide un título para esta etapa de su vida, Christian Thorsen no duda. “Valiente a pesar del miedo”, dice. Y el miedo, aclara, no es tanto a la muerte como a que todo termine “sin haber concluido cosas”. La voz se le quiebra. “No ha sido fácil. En esos momentos también se sintió miedo porque no sabías qué iba a pasar con tu vida. Yo he podido hacer mi vida casi al 100% normal y eso tengo que agradecerlo enormemente. Sigo en la lucha, pero estoy muy feliz por lo que se ha logrado hasta ahora”.
Por eso quiere escribir. “Quiero contarle a todo el mundo… la parte bonita, pero también lo difícil”, explica. No para vender optimismo, sino para dejar un mensaje práctico: que cambiar la actitud y enfrentar el proceso “de otra manera” puede ayudar.
“El muérdago es una medicina integrativa, no alternativa”, insiste. Y su objetivo, dice, es que llegue a los hospitales del Perú y pueda sumarse a los tratamientos de quienes hoy pelean como él. “Estoy seguro que será una batalla larga, pero sé que se va a lograr… y con eso me despediré”, finaliza.




