En el Stade Louis Boury, un complejo deportivo situado en Gennevilliers, en la periferia de París, Francia, la selección peruana comenzó a tomar forma bajo la conducción de Mano Menezes, quien, fiel a su estilo, eligió hablar antes de apresurarse a decidir. Con plantel completo en la práctica de este martes, el técnico priorizó los conceptos básicos por encima de los automatismos. No fue una sesión para definir titulares, sino para empezar a entenderse.
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Su declaración marcó el tono de la semana. El brasileño no quiere decidir sin antes evaluar. Por eso, el entrenamiento en la capital francesa fue de conocimiento del plantel, saber cómo son en el primer día de trabajos.
Ese enfoque también responde a la urgencia del calendario. El amistoso ante la Selección de Senegal, programado para el 28 de marzo, aparece demasiado pronto para un equipo que recién se conoce. Menezes lo sabe y por eso insiste en un proceso acelerado, pero ordenado. “Primero conocernos”, repite como mantra. Recién después llegará la pizarra específica, el rival, los detalles. En ese orden, sin saltarse pasos.
Si hay un tema que atraviesa cada conversación en torno a la selección, ese es el del ‘9’. La ausencia progresiva de Paolo Guerrero dejó un vacío que aún no encuentra dueño definitivo. Y en París, esa discusión volvió a instalarse con fuerza. Alex Valera y Adrián Ugarriza encabezan la carrera, cada uno con argumentos distintos y respaldados por sus propios momentos.
Valera, quien ha asumido el rol en los últimos compromisos, entiende el peso de la camiseta. “Trataré de aportar y buscar anotar goles”, declaró, sin rodeos. Su presente en la Liga 1 (cinco goles en ocho fechas con Universitario) y su capacidad para responder en amistosos recientes lo colocan como una opción confiable, aunque todavía en construcción. No es Guerrero -y nadie pretende que lo sea-, pero representa una continuidad en la función.
- Revive el gol de Alex Valera ante Chile el año pasado:
Ugarriza, en cambio, llega desde otro contexto, con números destacados en el fútbol israelí (10 goles y 2 asistencias en la temporada) y una motivación adicional: la confianza directa del entrenador. “Me va a pedir movilidad, que esté activo y que ayude al equipo”, reveló sobre su conversación con Menezes en París. No es un detalle menor. En un proceso que recién comienza, el diálogo entre técnico y jugador puede inclinar decisiones. Ugarriza no solo compite con goles, sino con una idea clara de lo que el entrenador espera de él.
En paralelo, el técnico brasileño también mira más allá del presente inmediato. La convocatoria de Juan Pablo Goicochea, delantero de 21 años que milita en Defensor Sporting, es una señal de que la búsqueda del nuevo ‘9’ no se limita a la coyuntura. Menezes quiere ver, evaluar y proyectar. En un puesto históricamente determinante, la renovación no puede improvisarse.
Los amistosos ante Senegal y Honduras, entonces, no son simples pruebas. Son el primer filtro de un proceso que necesita respuestas urgentes, pero también sostenibles. Menezes lo dejó claro desde el primer día: no habrá decisiones apresuradas, pero tampoco tiempo que perder.
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