“Yo siempre he sido chamba, siempre he dependido de mí mismo”. La principal virtud de Álex Valera no es haber aprendido a fabricarse espacios moviéndose con destreza por los costados, manejar con maña los brazos ante el acoso de los defensores rivales o regular la potencia que posee en sus piernas en cada desplazamiento.
LEE: Ricardo Gareca: “Es increíble que hablen de recambio, no tienen idea lo importante que es que un jugador tenga 80 partidos en la selección”
Tampoco es su zurda poderosa, esa que gatilla sin miramientos apenas tiene al frente el arco contrario. Mucho menos su bendito oportunismo, como la tarde en que se vistió de Van Persie e hizo el gol más hermoso de los últimos años. Lo que algunos podrían considerar una debilidad, él lo ha convertido en un valor. La máxima figura de Universitario, el delantero titular de la selección, el ganador de los Premios DT como mejor jugador del 2025, no camina por las nubes hoy que le llueven elogios por todos lados. Sabe lo que le costó llegar a esta primera cima porque hizo de la persistencia un modo de vida. Fue consciente de sus debilidades.
Desde que pisó Campo Mar por primera vez, la tuvo difícil. Ese verano del 2021, Ángel Comizzo sometió a los cremas a los inclementes rigores del triple turno y a Álex las piernas le temblaban. En Llacuabamba, su equipo anterior, la pretemporada duraba solo diez días. Con la crema tuvo que acostumbrarse a amanecer en el gimnasio levantando pesas, correr sobre la arena a media mañana y moverse con la pelota por la tarde. Su condición de novato hizo que en el club lo miraran de reojo. Por eso trajeron a Enzo Gutiérrez, un argentino con la velocidad de una tortuga, cuya misión era marcar los goles en la Copa Libertadores. La voluntad indestructible del joven Valera acabó con los sueños del platense, quien tuvo que marcharse a casa con apenas dos tantos en la bolsa.
Para el 2023, después del baño de realidad vivido durante su fracasa excursión por el mundo árabe, tuvo que competir con Emanuel Herrera, un ilustre veterano con ansias de rehacer su carrera. Pero Álex volvió a vencer. Lo mismo ocurrió cuando arribaron Diego Dorregaray, otro argentino sin puntería, y Diego Churín, cuya inoperancia frente al gol era inversamente proporcional a su carisma en el interior del plantel.
Los cuatro solo pudieron anotar 15 goles durante su paso por Universitario; el ‘Cholo’ marcó 71.
En un club que ha tenido en sus filas atacantes de brillo perpetuo como Teodoro ‘Lolo’ Fernández, el ‘Chino’ Ruiz, Percy Rojas, ‘Cachito’ Ramírez, Enrique Casaretto, Juan José Oré, Ronald Baroni, ‘Balán’ Gonzales, Eduardo Esidio, Raúl Ruidíaz y Piero Alva, Álex Valera ha conseguido hacerse un lugar en su historia grande. Lo suyo, como él mismo reconoce, ha sido obra del trabajo y la persistencia, de saber que siempre es posible aprender un poco más. Por eso, el techo del ‘Cholo’ depende exclusivamente de él.
**













