Esta semana se realizará la edición 2026 de la Cumbre Perú Sostenible, espacio que reunirá a la empresa privada, autoridades, academia y sociedad civil para reflexionar sobre un tema cada vez más relevante para el Perú: la construcción de una visión de futuro compartida en un país diverso y frente a desafíos cada vez más complejos.
Esta semana se realizará la edición 2026 de la Cumbre Perú Sostenible, espacio que reunirá a la empresa privada, autoridades, academia y sociedad civil para reflexionar sobre un tema cada vez más relevante para el Perú: la construcción de una visión de futuro compartida en un país diverso y frente a desafíos cada vez más complejos.
Durante tres días, la Cumbre pondrá en agenda temas que, por su naturaleza, requieren ser abordados de manera colectiva. Desde el manejo del fenómeno de El Niño y el impacto de la transformación tecnológica en el empleo, hasta la necesidad de cerrar brechas territoriales y convertir las fortalezas de nuestro país en oportunidades de desarrollo sostenible. Si bien la urgencia de atender cada tema puede variar, el común denominador es que ninguno admite soluciones simples ni puede ser abordado en forma aislada.
Hoy estamos sintiendo los efectos de muchos retos cuyas consecuencias pensábamos que no tendríamos que enfrentar hasta un futuro lejano. Esta realidad le imprime un sentido de urgencia al fortalecimiento de mecanismos para coordinar capacidades, conocimiento y recursos en torno a objetivos comunes. Desde Perú Sostenible, consideramos que esto solo será posible si antes reconocemos nuestras diferencias e identificamos aquello que nos une como sociedad. De esta convicción nace el lema de la edición 2026: “Por un país diverso, con una visión compartida”.
En esa línea, los pactos constituyen un eje central de nuestro marco de trabajo. No como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para generar continuidad, alinear esfuerzos y sostener compromisos que trasciendan los ciclos políticos, empresariales o institucionales. Sin embargo, el valor de espacios como la Cumbre no radica solo en el intercambio de experiencias o en la visibilización de iniciativas exitosas, sino también en las reflexiones que nos permiten comprender con mayor profundidad la naturaleza de los desafíos que enfrentamos. Ahora bien, lo más importante ocurrirá cuando, terminado el evento, traduzcamos las conversaciones en acciones.
La presente Cumbre, que tengo el honor de copresidir junto con Vania Masías, será la más ambiciosa de nuestra historia. Hemos duplicado el espacio frente a la edición 2025 y nos hemos preparado para recibir a 10 mil asistentes por día. Pero el éxito de este encuentro no se medirá por su tamaño, sino por su capacidad de propiciar conversaciones relevantes y promover compromisos que se traduzcan en resultados. De este modo mantenemos vivo el principio que inspiró en 1994 la creación de Perú 2021 –hoy Perú Sostenible– movilizando al sector empresarial hacia acciones que generen un impacto que trascienda en el tiempo.
Nos encontramos en la Cumbre.

