Nuestro planeta no está aislado. Lo que sucede en el espacio repercute en la Tierra, y hay fenómenos como las tormentas geomágneticas que pueden dejar varias secuelas. Desde hace dos días presenciamos una de estars tormentas y el Perú podría verse afectado.
Se trata de una tormenta geomagnética de clase G4, que se encuentra actualmente en curso, y que es impulsada por una eyección de masa coronal (CME) de rápida velocidad que viaja a ~1600 km/s.
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Y es que las tormentas geomagnéticas tienen su origen en el Sol. Según reporte del Instituto Geofísico del Perú (IGP), esta tormenta fue expulsada hace dos días (18 de enero) en asociación con una llamarada solar X1.9.
Para el IGP se trata de una de las tormentas más rápidas. La CME tardó solo 25 horas en llegar a la Tierra, cuando pueden demorar entre 3 y 4 días. «Esta fue la primera llamarada de clase X del año y desencadenó una tormenta de radiación solar de nivel S4, la más intensa en más de 20 años», detalló Hernando Tavera, jefe del IGP.
Es decir, el impacto ocurrió el martes 20 de enero, con secuelas que todavía podemos distinguir. Se trata de perturbaciones leves y severas, y el avistamiento de auroras en el hemisferio norte (Alemania y Estados Unidos).
En Perú el IGP ha estado monitoreando el impacto los días 19 y 20 de enero, desde la sede de Jicamarca (Lima). La observación reveló perturbaciones significativas en el campo eléctrico ecuatorial y el desarrollo de irregularidades ionosféricas sobre el Perú.
¿Por qué es importante evaluar estas tormentas geomagnéticas? Según precisa el IGP, pueden afectar significativamente a los sistemas espaciales, la aviación, las redes eléctricas, el GNSS y los satélites de órbita terrestre baja (LEO).
Por ello, estando el Perú en la ruta de la tormenta geomagnética, resulta importante contar con el monitoreo.




