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Entre el estruendo de los disparos y los bloqueos por parte de narcotraficantes, turistas quedaron atrapados el domingo en unas cabañas de Tapalpa, en el estado mexicano de Jalisco, donde fue abatido en un operativo militar Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, según cuenta a EFE este martes una testigo tras vivir la jornada violenta en primera línea.
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Auera de las cabañas se desarrollaba un fuerte operativo del Ejército mexicano para capturar a ‘El Mencho’, el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y uno de los narcotraficantes más buscados del mundo.
“Al inicio pensábamos que era un operativo normal, pero después empezaron a llegarnos videos de grupos armados pasando entre las cabañas y, minutos más tarde, escuchamos disparos. Una hora de disparos”, recuerda al añadir que fue hasta el mediodía cuando los tiros se detuvieron.
Esas balas perseguían a la cabeza del CJNG, quien desde el 21 de febrero se escondía en una exclusiva cabaña con su pareja sentimental.
Las conversaciones durante esas horas atrapados eran de temor y aislamiento.
“Estábamos en un estado de guerra del que no podríamos salir”, señala, al haber un bloqueo con un camión que impedía el paso.

Un soldado del Ejército de México custodia las instalaciones de la Guarnición Militar en Ciudad Juárez, Chihuahua, el 23 de febrero de 2026, un día después de la muerte de El Mencho. (Foto de Herika Martinez / AFP).
/ HERIKA MARTINEZ
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“No teníamos más comida” y, sobre todo, “queríamos regresar a casa”, porque “nuestras familias viven en Guadalajara, donde la situación estaba “aún peor”, agrega.
El operativo contra el capo mexicano desató una ola de violencia en todo el país, en la que fallecieron 25 integrantes de la Guardia Nacional y más de 30 miembros del CJNG.
Regresar a la ciudad de Guadalajara la tarde del domingo era una “misión imposible”, pues, además de los bloqueos ilegales en Tapalpa, se reportaban más en el estado: 18 en total, según las autoridades federales.
“En el chat de los condominios se decía que seguían quemando autos y negocios y que no era seguro regresar (…) Mientras pasaban las horas, yo enviaba cada treinta minutos un mensaje a mi mamá para decirle que todo estaba bien”, relata la testigo sobre este episodio.
“El miedo no se me quitaba de la piel”, subraya.
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La noche del domingo estuvo marcada por el “insomnio”, ante la psicosis de que “alguien entrara o las balas volvieran a sonar”.
“Al despertar sabíamos que teníamos que salir de ahí”, indica al explicar que la estrategia de escape la realizaron entre pequeños grupos de turistas que iban abandonando Tapalpa y, al mismo tiempo, avisando por mensajes de Whatsapp el estado del camino hasta Guadalajara.
Con la llegada del primer grupo a la capital de Jalisco, la testigo logró salir de Tapalpa en un trayecto de dos horas y media, durante el cual contabilizó más de 15 vehículos volcados en la carretera, todos “llenos de ceniza”.
“En cada curva te encontrabas un camión quemado o surcos tapados con tierra para que los autos no se hundieran”, resalta, señalando que durante el recorrido nunca vio a ninguna fuerza militar resguardando la zona hasta llegar a la capital de Jalisco.
Tres días después, Guadalajara, uno de los principales puntos de operación del CJNG, sigue con el código rojo activado y las actividades en suspenso.












