La transición en un club tricampeón nunca es sencilla. Mucho menos cuando quien se va es Jorge Fossati, el técnico que devolvió el orden, el liderazgo emocional y dos de las tres estrellas que hoy reposan en la camiseta crema. Universitario de Deportes asumió que, para evitar un quiebre, necesitaba continuidad en la idea y frescura en la ejecución. Por eso apostó por Javier Rabanal, español que venía de ser campeón de Ecuador en 2025 con Independiente del Valle, y que prometía sostener el 3-5-2 con un detalle adicional: el impulso decidido a la cantera.
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En pretemporada subió a siete futbolistas jóvenes, entre ellos Rafael Guzmán, vendido semanas después al Real Betis. El proyecto, en el papel, parecía perfecto: continuidad y juventud. Pero el fútbol, ese entorno que rara vez premia las intuiciones, comenzó a mostrar una cara más áspera.
En las cinco primeras fechas del torneo, Universitario de Deportes sumó tres triunfos -ante ADT, Cienciano y FC Cajamarca- y dos empates agónicos frente a Cusco FC y Sporting Cristal. Los números no son malos, pero pesan los contextos: ambos empates llegaron en el último suspiro (90’ y 92’), ambos en partidos que la ‘U’ ya se sentía ganador.
Lo que más alarma al entorno crema es que, pese a declararse un técnico de convicciones fuertes, Rabanal tardó cuatro fechas en encontrar su defensa titular. Hoy el bloque parece definido con Caín Fara, Williams Riveros y César Inga, pero la estabilidad llegó tarde. Riveros estuvo suspendido en la fecha inaugural y recién volvió en la segunda jornada (cometió el penal ante Cusco FC). Y Matías Di Benedetto, uno de los futbolistas más sólidos del tricampeonato, sigue sin debutar porque su DNI peruano no ha llegado. Una demora burocrática que terminó convirtiéndose, sin querer, en un problema táctico. Ante FC Cajamarca no estuvo Inga por lesión.
Si Rabanal dijo que no hay titulares fijos, lo demostró con decisiones que golpearon el vestuario. A Edison Flores lo sacó a los 38’ del debut y nunca más volvió a alinearlo desde el inicio. Su lugar lo tomó Lisandro Alzugaray, acompañando a Álex Valera. “Es rendimiento, no nombres”, repite el entrenador. Pero en un plantel que venía de tres años de jerarquías bien definidas, el mensaje todavía no termina de asentarse.
En la mitad del campo, en cambio, la duda es más profunda. Desde que se fue Rodrigo Ureña, la ‘U’ no tiene reemplazo natural para su rol. Ureña era equilibrio, pausa y agresividad. Hoy, con Jesús Castillo como único mediocentro de marca, el equipo no se sostiene igual. Rabanal probó con Jorge Murrugarra como apoyo, pero el sistema luce frágil. Castillo no tiene suplente y el club decidió reforzar otras zonas en vez de reemplazar al chileno.
Lo que ocurre en la cancha explica una parte. Lo que declara Rabanal, otra igual de importante. Tras el 2-2 ante Cristal, cuando Universitario ganaba 2-0, el español disparó sin filtros: “Los cambios disminuyeron dramáticamente el nivel del equipo”. La frase cayó como un meteorito en un vestuario acostumbrado a la contención emocional de Fossati, quien siempre protegía a los suyos.
Rabanal también dijo: “Yo soy el responsable porque tengo que convencerlos de que no solo juegan 11”. Otra verdad, pero dicha con una frontalidad que abrió interrogantes. Más tarde escribió en Instagram: “De los errores se aprende”, un mensaje que para la hinchada crema, acostumbrada a ganar sin excusas, sonó a simple consuelo.
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Universitario fue un equipo que aplastó rivales en los últimos tres años: 57 goles en 2023, 63 en 2024, 66 en 2025. Pero más allá de marcar, el tricampeón se caracterizó por cerrar los partidos con frialdad quirúrgica. Este 2026, dos goles recibidos al minuto final revelan lo contrario: falta de oficio, desconcentración y un bloque defensivo que todavía no engrana.
A eso se le suma que, hasta el momento, la U tiene el peor promedio de gol (3.6) de los últimos tres años. Si algo caracterizó a la U tricampeón fue, justamente, su manera de arrollar a sus rivales y exponerlo en el marcador, algo que no ocurre esta temporada.
De los seis fichajes, solo Fara y Alzugaray son titulares. Héctor Fértoli suma 27 minutos; Sekou Gassama, 30; y Miguel Silveira ni siquiera debutó. Para un club que pretendía consolidar una base, la mitad de sus incorporaciones aún es una incógnita.
Rabanal no parece equivocado en lo conceptual. Su idea de rejuvenecer al plantel y de competir con meritocracia es moderna, coherente y necesaria. Pero en Universitario, donde ganar no es objetivo sino obligación, los procesos se miden por detalles: un cambio mal hecho, un mensaje mal recibido, un gol mal defendido. Ante Cristal eso quedó evidenciado.
| Refuerzo extranjero | Puesto | Partidos / Minutos | Goles / Asistencias |
|---|---|---|---|
| Caín Fara | Defensa | 5 / 450 | – |
| Miguel Silvera | Volante | 1 / 14 | – |
| Héctor Fértoli | Volante | 3 / 50 | – |
| Lisandro Alzugaray | Delantero | 5 / 315 | 1 / 1 |
| Sekou Gassama | Delantero | 1 / 30 | – |
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