Esta semana me encontré con una colega quien me comentó lo mucho que admiraba el Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública; que incluso ella trabajando alguna vez en la administración pública había obtenido un premio, pero que desafortunadamente los avances en las instituciones del Estado no se repetían, no crecían o simplemente desaparecían ante un cambio de autoridades. ¿Qué hace falta para asegurar la escalabilidad de las mejoras emprendidas?
Justamente para tratar de responder a esa pregunta, este año se ha incluido un reconocimiento especial a la mejora continua, que tiene por finalidad distinguir a aquellas experiencias que, habiendo logrado la certificación de buena práctica en ediciones anteriores del premio, se encuentran vigentes y evidencian destacados resultados en beneficio de la ciudadanía. Para ello, es indispensable que los postulantes presenten data cualitativa o cuantitativa que valide la continuidad en el tiempo y sustente el impacto a favor del público objetivo definido.
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Este año, se presentaron 39 postulaciones, de las cuales 22 recibieron el reconocimiento especial de mejora continua, ¿qué podemos aprender de estas experiencias?
Obras por Impuestos, la práctica ganadora de Pro Inversión, nos indica que la escalabilidad tiene como bases el desarrollo de un marco normativo, la estandarización de procesos, la creación de incentivos transparentes y simplificados, el acompañamiento técnico a los participantes, y el establecimiento de espacios de confianza entre el sector público y privado. Ello ha permitido que más de 253 empresas privadas, de las cuales el 62% corresponde a grandes empresas, hayan colaborado con el sector público y que a mayo del 2025 se hayan adjudicado 706 proyectos por un monto total de S/13.012 millones.
En tanto, Pronabec, a través de su práctica finalista Beca 18, nos indica que la expansión de un programa requiere mirar más allá del producto. Por ejemplo, ha propiciado que las instituciones educativas desarrollen nuevos programas académicos o adapten los ya existentes, respondiendo a las necesidades del mercado laboral, sino también al desarrollo cultural y territorial, ya que permite formar profesionales que aporten a sectores estratégicos en sus propias regiones y comunidades.
A ello se suma la implementación urgente de la agenda de transformación digital para facilitar la escalabilidad. El Poder Judicial, con la práctica finalista Expediente Judicial Electrónico-EJE, nos indica que entre el 2021 y mayo del 2025 pasó de tener 60 órganos jurisdiccionales a 1.398, permitiendo un acceso a la justicia más célere y eficaz en la gestión de los procesos judiciales y mejora de atención al ciudadano.
Existen otros ejemplos y lecciones adicionales, pero quizá no abordan un aspecto esencial: el cambio de autoridades y servidores públicos ya sea por ciclos electorales o turbulencias políticas que afectan la continuidad de las políticas públicas y el escalamiento de las buenas prácticas.
Ante ello, la generación de acuerdos mínimos y consensos, así como la participación y vigilancia ciudadana resultan claves. Desde Ciudadanos al Día trabajamos para que las nuevas y futuras autoridades conozcan estas prácticas y que así lo bueno continúe.













