domingo, junio 7

Cuando la noche parecía complicada, la selección peruana encontró el primer triunfo de la era de Mano Menezes. La ’bicolor’ remontó un partido adverso y terminó imponiéndose 2-1 sobre Haití en Miami, en un encuentro que dejó una imagen particular entre el entrenador brasileño y André Carrillo, para bien y para mal, además de una reacción final que tuvo sello blanquiazul.

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La historia parecía tomar un rumbo complicado para Perú cuando una pérdida de Carrillo en salida terminó convirtiéndose en el gol haitiano. La ‘Culebra’ cedió el balón en una zona sensible del campo y el rival aprovechó la transición para castigar a una selección peruana que quedó desordenada defensivamente.

La reacción de Mano Menezes fue inmediata. Desde la zona técnica, apenas observó el error, giró sobre sí mismo y dirigió la mirada hacia su comando técnico con un rotundo enojo. El brasileño mostró evidente fastidio por la decisión tomada por uno de sus futbolistas más experimentados y ni siquiera llegó a observar la definición de la jugada que terminó en el arco de Pedro Gallese.

Fue una de las pocas veces en las que el entrenador exteriorizó su molestia durante el compromiso, al menos en la era de la ‘bicolor’. El error individual había puesto cuesta arriba un partido que Perú dominaba por momentos, aunque sin encontrar demasiadas respuestas en ataque.

La escena tuvo un desenlace distinto en la segunda mitad. Cuando Carrillo fue reemplazado, se acercó al banco para disculparse con el técnico por error que cometió. Menezes aceptó el gesto con tranquilidad, le hizo una señal de “no pasa nada” y acompañó el momento con una palmada en la espalda antes de recibirlo nuevamente entre los suplentes.

Más allá de la remontada, el partido volvió a exponer una preocupación que persiste en la selección. Perú sigue sin encontrar al futbolista capaz de asumir la conducción ofensiva. Ni Jairo Concha ni Carrillo lograron convertirse en el enlace que conecte el mediocampo con el ataque. Durante varios pasajes del encuentro hubo posesión, pero faltó claridad para acelerar y generar situaciones de peligro.

Paradójicamente, quien volvió a demostrar su importancia fue Yoshimar Yotún. El volante de Sporting Cristal ingresó en el segundo tiempo y le dio otra dinámica al equipo. Con más criterio para distribuir el balón, mejor lectura de los tiempos del partido y mayor precisión en los pases, ayudó a que Perú se instalara en campo rival y encontrara los caminos para la remontada.

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Su actuación también deja una reflexión importante de cara al futuro: la selección necesita empezar a encontrar un reemplazante natural para Yotún. A sus años, sigue siendo uno de los pocos futbolistas capaces de ordenar el juego peruano desde la mitad de la cancha, una responsabilidad que deberá asumir pronto otro jugador.

Otro aspecto positivo fue el rendimiento de Fabio Gruber. El defensor volvió a mostrar seguridad en los duelos individuales, buena lectura para los cierres y personalidad para jugar bajo presión. Incluso, hacia el término del partido, salvó un balón que estuvo a centímetros de ingresar al arco.

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