En el Senado se viene hablando de una correlación de fuerzas parlamentarias entre dos bloques empatados por 30 votos: por un lado, la derecha (con Fuerza Popular y Renovación Popular); y por el otro, la izquierda (con Juntos por el Perú, Ahora Nación, el Partido Cívico Obras y el Partido del Buen Gobierno). Esta división se ha planteado a raíz de la elección de la Mesa Directiva en la que la derecha se quedó con el mando de la Cámara Alta por la ausencia de un voto en la izquierda.
En el Senado se viene hablando de una correlación de fuerzas parlamentarias entre dos bloques empatados por 30 votos: por un lado, la derecha (con Fuerza Popular y Renovación Popular); y por el otro, la izquierda (con Juntos por el Perú, Ahora Nación, el Partido Cívico Obras y el Partido del Buen Gobierno). Esta división se ha planteado a raíz de la elección de la Mesa Directiva en la que la derecha se quedó con el mando de la Cámara Alta por la ausencia de un voto en la izquierda.
Quien ahora tendrá la ausencia de un voto será el bloque de la derecha. Esto ocurre porque el senador César Astudillo ha asumido como ministro del Interior. Por sus labores ministeriales resulta difícil pensar que pueda darse el tiempo de asistir a las sesiones plenarias de la Cámara Alta. En una entrevista con Tenemos que Hablar, el videopodcast de El Comercio, el vocero de Fuerza Popular en la Cámara de Diputados, Arturo Alegría, dejó entrever que Astudillo podría asistir a un pleno relevante, poniendo como ejemplo la delegación de facultades.
La práctica parlamentaria muestra que la presencia de parlamentarios-ministros en sesiones plenarias siempre despierta polémica y bulla en torno a los debates en el hemiciclo. En escenarios de dos bloques empatados, el voto de Astudillo no podría más que entorpecer el debate y desgastar su figura –y labor– ministerial hacia un futuro. Alegría destacó que existe una mejor “coexistencia” de Fuerza Popular con otras bancadas en el Senado, pero esto podría ponerse a prueba en una votación que despertará mucho debate, como la delegación de facultades o la ley de presupuesto del 2027.
En la delegación de facultades aún no hay claridad en las posturas de las bancadas porque el gobierno sigue demorando la presentación del texto. Pareciera que se dieron cuenta de que ampliar el abanico de propuestas –más allá de El Niño y la seguridad ciudadana– no contará con el respaldo mayoritario. A esto se suma –como explicamos en un informe de este Diario– que la ley de presupuesto debe definirse por doble mayoría simultánea. Esto último quiere decir que deben buscar la aprobación en la Cámara de Diputados, donde el bloque de izquierda puede sumar más de 70 votos; y en el Senado, donde el bloque de derecha llega con un voto menos. En este tipo de escenarios, los parlamentarios suelen aprovechar para pedir favores de todo tipo a cambio de sus votos, y este quinquenio recién está empezando como para abrir esa puerta.
La coyuntura pone sobre la mesa la necesidad de Fuerza Popular de tender puentes más allá de Renovación Popular. Y esto es algo importante, toda vez que la relación con los celestes no pasa por buen momento en medio de la disputa entre el ministro de Transportes, Rafael Rey, y Rafael López Aliaga por el tema de los trenes.
La gran incógnita es con qué bancada se puede estrechar los lazos. ¿El Partido del Buen Gobierno u Obras? La primera bancada querrá negociar en torno a la agenda, y el segundo grupo tiene un perfil más de volver a las viejas prácticas de votos a cambio de cupos (al estilo APP o Podemos). Y esto último es una puerta que, de abrirse, podría significar un problema inmanejable a futuro para el oficialismo.

