
“Pero es el primero partiiiiido”: la crónica del primer trago amargo de Gorosito en la Copa y cómo encarará el clásico
“A donde vayas te alentaré”, citaba una banderola en el alambrado de Oriente. Ya en la previa del encuentro, la interna del mundo Alianza Lima se colmaba de optimismo respecto al partido frente a Libertad en su debut en la fase de grupos de la Copa Libertadores. Los motivos eran claros: venían de superar tres fases previas, arrancaban en casa y frente a un rival al que no era imposible robarle tres puntos. Esto mismo se tradujo a los hinchas que fueron parte de la fiesta en Matute y colmaron el estadio para este gran primer paso de seguir con el sueño internacional.
Sin embargo, en el arranque del encuentro, las cosas no pintaron tan bien. Ni Alianza se mostraba superior ni Libertad era ese equipo ganable. De hecho, al cuadro íntimo le costaba mucho tener la pelota y Libertad fue el primero en tener un remate al arco.
Poco a poco, el cuadro íntimo se fue acomodando pero cada vez que tenía la pelota no supo cómo contrarrestar la buena marca de los paraguayos. A donde iba la pelota, había un rival. Ocuparon mejor las zonas y asfixiaron las pocas chances creativas que tuvieron los de Gorosito.
Si bien el técnico no suele ser muy elocuente y gestual en sus indicaciones, les pedía a sus jugadores mayor calma cuando fueran hacia adelante, ya que al verse con una marca encima daba la impresión de que solo querían sacarse de encima la pelota en lugar de una idea mejor elaborada en ataque.
En la defensa, sin duda Miguel Trauco fue de los que más erró en mano a mano y en una jugada en la que no se habló con Renzo Garcés quedó expuesta su desconcentración. El estadio entero decidió aplaudirlo en lugar de pifearlo para no quitarle confianza, pero en el mismo rostro del jugador en las jugadas siguientes se notaba su frustración.
Ya para el segundo tiempo, las cosas no fueron muy distintas. Fue Libertad quien se mostró más claro en sus pases y acechaba constantemente cualquier intención aliancista. El gol no demoró en llegarles, pues al minuto 52 apareció Gustavo Aguilar para abrir la cuenta tras vencer a la defensa blanquiazul.

La reacción de Gorosito fue casi instantánea: retiró a Ceppelini por Cantero y a Barcos por Guerrero. Se buscaba una nueva inventiva, nuevas formas y refrescar el equipo. Y sí le sirvió, al menos en los primeros minutos tras hacer las variantes.
Cantero mejoró a Alianza Lima en ataque pero las resoluciones finales nunca llegaron. La ansiedad del cuadro de Gorosito no cesó y se mostró en algún grito que le lanzó Enrique a Lavandeira reclamándole por no jugar bien en pared. El rival, por su parte, mostraba una tranquilidad necesaria.
Al minuto 68 fue expulsado el jugador Hugo Martínez por agresión a Renzo Garcés -manotazo en el rostro- y Gorosito alentó a sus jugadores con aplausos a que siguieran adelante. Sin embargo, en el mismo instante, Garcés fue amonestado y se recibía la mala noticia de no podría contar con él ni con Enrique ante Sao Paulo en Brasil por encontrarse suspendidos por acumulación de tarjetas amarillas.
Con el correr de los minutos, las ideas creativas de Alianza Lima parecían cada vez más estériles por imprecisión. No se llegaba al último pase y los remates al arco siempre iban bastante desviados. Sin duda, un partido en el que Alianza Lima parecía peleado con el balón y esa misma frustración colectiva se mostraba en los rostros de los jugadores más histriónicos: Enrique, Quevedo, Trauco y Noriega.
En su impaciencia, Enrique le dejó la pierna a un delantero rival y le significó la segunda amarilla. Con esto, el lateral derecho titular colmaba una performance llena de impulsividad y se despedía de los dos siguientes partidos por Libertadores. En su camino a vestuarios, se desquitó con una silla de plástico que estaba en las escaleras que llevan a los vestidores de Matute.
Al término del partido, ya con el resultado en contra sentenciado, la molestia se vio en los jugadores de Alianza Lima dentro del campo y en un Gorosito inmutado y consciente de que este fue el partido que peor le resultó en lo que va de su participación en Copa Libertadores.

En la conferencia de prensa, Néstor Gorosito intentó cortar y esquivar preguntas sobre cuánto se complica Alianza Lima en Libertadores respecto a las tres bajas que tendrá ante Sao Paulo (Zambrano también fue amonestado y, por ende, suspendido). Indicó que pensaba más en el partido de este sábado ante Universitario, aunque sí declaró a El Comercio que le parece injusto que a su equipo le sumen las tarjetas cuando se enfrentara a equipos que recien juegan en Libertadores.
En general, el entrenador fue arisco y llevó su molestia del encuentro a la conferencia de prensa respondiendo escueto e interrumpiendo algunas preguntas de la prensa. En su mensaje final, indicó que no se encuentra satisfecho con lo mostrado con el equipo y lo vio ansioso.
Una derrota fuera del presupuesto. Un primer mal paso que puede costar caro.