Después de varios años de ruido político e incertidumbre, el mercado de capitales peruano vuelve a enviar una señal clara: cuando hay valor, liquidez y acceso, el inversionista regresa.
El 2025 marcó un punto de inflexión. La Bolsa de Valores de Lima (BVL) destacó como la segunda con mayor crecimiento a nivel mundial, con un avance de 50% en soles y 67% en dólares. Más allá del rebote, el mensaje es relevante: el mercado empezó a reconocer valor en activos que durante años cotizaron con descuentos excesivos, corrigiendo parcialmente el impacto de la baja liquidez, el ciclo de tasas altas y el ruido político.
Este cambio no fue casual. En los últimos meses se han visto adquisiciones por parte de inversionistas extranjeros, transacciones con primas relevantes sobre precios de mercado y programas de recompra de acciones por empresas locales. Son señales consistentes de que el capital vuelve a mirar al Perú con interés.
Otro factor clave ha sido el crecimiento de la base de inversionistas. Las plataformas digitales han simplificado el acceso, permitiendo que más personas participen en el mercado. Esto es fundamental: un mercado de capitales sólido no solo se mide por el rendimiento de sus índices, sino por su capacidad de atraer participantes, generar liquidez y canalizar ahorro hacia inversión productiva.
El 2026 ha reforzado esta tendencia. En lo que va del año, la BVL acumula una rentabilidad de 10%, ubicándose entre las bolsas con mejor desempeño global. A nivel internacional, el ETF EPU de iShares registra un retorno de 73% en el último año y cerca de 165% a tres años, lo que sugiere que no se trata solo de un rebote táctico, sino de una recuperación con mayor profundidad.
Además, el inversionista está priorizando diversificación, flujo estable y liquidez. En ese contexto, los activos inmobiliarios institucionales empiezan a ganar espacio dentro de los portafolios.
FIBRA Prime refleja esta tendencia, mostrando una mejora significativa en su liquidez bursátil, pasando de niveles cercanos a 15% a alrededor de 95% de frecuencia de cotización, ubicándose entre los valores con mayor continuidad de negociación en la BVL.
Aun así, el potencial del mercado peruano sigue siendo amplio. Su tamaño relativo frente a otras economías evidencia el espacio para crecer a través de mayor integración, más emisores y una mayor participación de inversionistas.
A esto se suman factores estructurales como la transición energética y la demanda por minerales clave como cobre y zinc, donde el Perú tiene ventajas competitivas.
La oportunidad no está solo en el buen desempeño reciente, sino en consolidar un mercado más profundo, líquido y accesible. Ese es el verdadero desafío: convertir esta recuperación en una plataforma sostenible de crecimiento para el país.




