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El bebé gazatí Jawad conoce a su corta edad lo que implica vivir bajo una ocupación militar: disparos del Ejército de Israel, la detención de su padre y la suya y, según el relato de familiares y documentos médicos, el maltrato físico a manos de soldados.
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Rana detalla que en el hospital a Jawad le hicieron una radiografía y una ecografía, y que le vio un pediatra. Dice que, una semana después, el niño sigue inquieto, con pesadillas que lo despiertan en plena noche y tomando analgésicos debido a la fiebre.
“Exijo que se investigue lo que pasó, ¿por qué este niño?, ¿qué hizo para merecer esto?”, se pregunta.
EFE no consiguió el informe médico de Jawad antes de la publicación de esta historia.
El pasado 19 de marzo, según relataron a EFE la madre, el abuelo de Jawad y un amigo de la familia, fue cuando comenzó el calvario de estos palestinos.
El padre, Osama Muhamad Abu Nasar, de 25 años, salió ese día de casa con Jawad para comprar algún regalo en la víspera de Aid Al Fitr, la celebración que marca el fin del mes de ayuno del Ramadán.

Los familiares del bebé Jawad Abu Nasar denuncian que sufrió maltrato físico a manos de los soldados israelíes tras ser capturado junto a su padre durante 10 horas, entre ellos una quemadura con un cigarrillo y pinchazos con un objeto punzante en la pierna. (EFE/Ahmad Awad).
/ Ahmad Awad
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Sin embargo, según comentan, en lugar de dirigirse al oeste, Osama, confundido y tras semanas sufriendo “trastornos psicológicos”, se encaminó hacia el oeste; cerca de donde las tropas israelíes siguen apostadas.
Entonces los soldados abrieron fuego contra ellos, hiriendo de bala a Osama en el hombro, en lo que el Ejército describió como “disparos de advertencia”.
“Los disparos no querían hacerle daño, sino obligar al sospechoso a detenerse y alejarse. Es probable que las esquirlas resultantes del fuego causaran heridas leves tanto al sospechoso como al niño”, respondió el Ejército a EFE, que tildó de infundado y de “propaganda de Hamás” que sus soldados abusaran de Jawad.
Próximos a la denominada línea amarilla, el perímetro donde el Ejército israelí continúa desplegado y controlando casi la mitad de Gaza, cientos de gazatíes han muerto por fuego israelí desde el pasado 10 de octubre, día que comenzó el alto el fuego, según datos del Ministerio de Sanidad local.
Tras el ataque de las tropas, los relatos difieren: el abuelo y la madre dicen que, según testigos, una “unidad militar” o un “dron” se acercó a ambos y que Osama -que llevaba a Jawad a hombros- dejó al niño en el suelo. Después, fue forzado a quedarse en ropa interior y una vez atado, lo cargaron en un vehículo sobre las diez de la mañana.
El amigo de la familia dice a EFE que vio a Osama dirigirse en la dirección equivocada y que estaba cerca cuando los soldados abrieron fuego. Según él, el disparo del soldado israelí hizo que ambos -“Jawad a hombros”-, cayeran al suelo y solo después, Osama fue conducido al interior de un tanque.
A día de hoy Osama sigue detenido. El Ejército israelí asegura que, durante el interrogatorio al que le sometieron, el joven se identificó como miembro de Hamás y que, incluso, admitió haber entrado en Israel durante la masacre del 7 de octubre.
La familia lo niega. “Nuestro hijo no tiene nada que ver con la resistencia ni nada por el estilo. Es una persona sencilla y normal, que simplemente vive como cualquier otra”, dice el padre de Osama.
E insiste: “¿Qué hizo mal el niño? Este es un crimen sin justificación (…) Deliberadamente torturaron al niño para presionar a su padre por si tenía alguna información”, añade.














