Hace nueve meses, cuando Antonio Spinelli aterrizó en el Perú para asumir el mando de todas las selecciones femeninas, el desafío parecía enorme: reconstruir una selección que llevaba dos décadas sin celebrar una victoria oficial y devolverle la ilusión a un fútbol acostumbrado a mirar los mundiales desde lejos.
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—¿Cómo analiza el rendimiento en la Liga de Naciones Femenina en el que Perú estuvo cerca del repechaje mundialista? ¿Qué sensaciones le deja?
Después de pasado algunos días, el sentimiento es de tranquilidad. La verdad es que felices no estamos. Quizá nadie podía presagiar que una selección, que hacía 20 años no ganaba un partido de manera oficial, pudiera tener resultados que la pusieran de cara a poder aspirar a un puesto de repechaje para un Mundial. Pero independientemente de lo que se pensaba, nosotros vinimos a trabajar. Creíamos que lo podíamos hacer, que podíamos llegar para cambiar la mentalidad de las jugadoras, de creer, de trabajar en consecuencia de ser conscientes del potencial que tenemos y que no éramos ni somos menos que nadie.
—¿Y se logró?
Obviamente que eso, si no viene de la mano de los resultados, cuesta materializarlo. Por eso creo que sí, porque tenemos la tranquilidad de haberlo dado todo, de haber conseguido muchísimas cosas importantes que hoy son históricas y pensamos que en un futuro serán como el puntapié de una construcción de un relato nuevo, diferente y distinto.
—¿Cuál sería ese relato nuevo, diferente y distinto?
Que somos hoy una selección que gana, que compite y que goleó cuando antes no solo no ganábamos sino que mucho menos goleábamos. El haber quedado arriba de selecciones que han jugado mundiales como Chile que tiene a Christiane Endler, Uruguay que fue el último semifinalista de la Copa América o Paraguay que es una selección que hoy tiene quizá a una de las mejores jugadores del mundo Sub 20 como Claudia Martínez… Parece que hay un montón de lugares donde agarrarse de la selección y de dónde empezar a escribir de nuevo estos primeros capítulos que queremos que sean muchos. Hoy se puede jugar como nunca y conseguir resultados. Fuimos a Buenos Aires y lograron un empate importante que nos sirvió para llegar a la última fecha con chances del repechaje. Por eso, te decía antes, hay una sensación de tranquilidad, pero también un sinsabor de que estuvimos muy cerca de lograr algo mucho más importante de lo que ya sabemos que es. No nos conformamos con el haber cumplido con crecer y haber superado las expectativas, nosotros siempre queremos ir por más.
—Lleva nueve meses al mando de las selecciones femeninas en Perú. ¿Cómo encontró todo y qué cambió en este tiempo?
Es una pregunta un poco difícil de responder porque te puedo dar la respuesta de un análisis un poco más genérico sin puntualizar. Encontramos una selección que venía de tener malos resultados en las Copas América. Si bien en juveniles se habían dado algunos resultados mejores, la selección mayor estaba carente de logros y éxito. Sentíamos que había que hacer un cambio que justo coincidía con que encontramos muchas jugadores jóvenes que a mi parecer podían aportar cosas nuevas y distintas. Queríamos cambiar desde ahí la fisionomía del plantel y empezar a construir otro tipo de cabeza, uno más resiliente y ganador. Y también un poco sacar la mochila pesada del pasado y construir mirando hacia adelante.

El técnico argentino ya planifica lo que será el proceso rumbo al Mundial que se realizará en 2031. (Foto: Jesús Saucedo / GEC)
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—¿Qué tan difícil fue ese cambio?
Encontramos una selección que tenía todo un desafío por delante, pero a su vez lindo para emprender. Y me parece que, en nueve meses, logramos posicionarla en un nivel impensado para muchos, con los cual el próximo proceso ya se inicia con una vara mucho más alta. Una cosa es haber ganado un partido nada más y otra haber estado a cierta cantidad de goles para jugar un repechaje del Mundial. El salto fue progresivo, pero altísimo. Eso nos pone de cara al próximo proceso con la chance latente, mucho más concreta y real, para el próximo Mundial.
—Después de lo logrado, ¿estamos en condiciones de afirmar que estamos para pelear un cupo al próximo Mundial?
Sí, podemos pelear un cupo al próximo Mundial. Tenemos que llegar a las Eliminatorias habiendo ajustado los detalles de esta, profundizar las cosas que salieron bien y poner a Perú compitiendo por ir al Mundial. Después de lo hecho, si los resultados no se dan, será sorpresivo pero al revés porque hemos demostrado que esta selección puede competir, ganar y ser protagonista. Estamos trabajando en función de un proyecto en el que nosotros soñamos y lo hicimos visible en menos de nueve meses, ¿por qué no lo podemos hacer con cinco años de trabajo?
—¿Ya se está trabajando en el nuevo proceso?
Ya presentamos el plan hasta 2031. Sabemos que tenemos los Juegos Panamericanos Lima 2027, la Copa América en 2029, pero estamos pensando en el Mundial. Sabemos que es un proyecto a mediano y largo plazo, estamos contentos como comando técnico junto a Gastón Camargo, Axel Lorenzo y Michelle González. Dejamos todo por un proyecto hasta 2031. Fue una decisión de vida venir aquí. Vamos a tener que estar a la altura de las circunstancias para sostener esto. Lo que hicimos en seis o siete meses no es normal. Pero ahora que lo logramos, nos tenemos que poner el traje de protagonistas de nuestra propia historia. Lo difícil no es haber llegado sino sostenerlo y dar un paso más.
—Dentro de las decisiones para la Liga de Naciones fue llevar la localía al Cusco. ¿Cómo surgió la idea?
Es fútbol es para valientes. Si uno no es valiente y no asume las responsabilidades de las decisiones que toma, se queda en la duda. Nosotros trajimos dos proyectos y tuvimos el apoyo de la federación. El primero fue el armado del proyecto de scouting y el otro fue descentralizar la selección. Vengo de un país (Argentina) en el que el fútbol está centralizado y a veces el interior reclamar presencia. Por lo que encontramos en Cusco lo histórico y cultural de la antigua capital del Imperio Inca, además de ser una ciudad muy consumidora del fútbol porque en los partidos que jugamos habían más de ocho mil hinchas. El equipo respondió porque ganó, la gente le tiraba las camisetas para que las chicas firmen, se sacaban fotos. Y me parece que fue positivo.

Comando técnico de la selección peruana femenina. (Foto: Antonio Melgarejo / GEC)
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—¿Cómo fue la adaptación a la altura? En la último convocatoria hubo 15 jugadoras nacidas en el extranjero y 14 de ellas jugando afuera.
Nos costó a todos. Pero estar 15 días antes concentrando, entrenando, conociendo, todo se hacía más monótono y mecánico. Nunca te sientes al cien por ciento, pero te vas adaptando.
—La selección de Mano Menezes podría hacer lo mismo…
Muchos piensan en esa estrategia, pero también se debe pensar que nosotros, sacando a Bilcape de Melgar, la mayoría no eran jugadoras de altura, entonces tuvimos que hacer una adaptación previa también. A nosotros nos costaba igual o más que a nuestros competidores. Pero creo que trabajamos muy bien y eso es mérito de Axel Lorenzo, nuestro preparador físico, quien aún no siendo peruano se interiorizó y trabajó en base al contexto.
—¿Cuál fue el punto de quiebre para sentir que la decisión de jugar en Cusco fue acertada?
Cuando le ganamos a Chile después de 19 años y haciéndolo de esa manera, con autoridad, uno se convence. Y las jugadoras sintieron eso. Fue el puntapié de lograr una gesta histórica. Logramos armar un cóctel explosivo de manera positiva y eso hizo que nuestra selección, con ese cambio de mentalidad y lo táctico, lograra resultados claves. Y no solo en altura. En la última fecha necesitábamos ganarle a Bolivia y lo hicimos en el Callao. En Argentina jugamos contra una selección que si ganaba iba a ser campeona de la Liga de Naciones y tuvimos las chances de hacerlo, pero nos regresamos con un empate. Hacía 23 años que no le anotábamos un gol a Argentina y lo hicimos. Me parece que desde ese lugar la selección está saliendo todo el tiempo de su zona de confort.
—Mencionó que el otro proyecto fue el reforzamiento al departamento de scouting. ¿Cómo se desarrolló?
El proyecto de scouting empezó en el proceso del profesor Conrad, quien había traído algunas jugadoras del exterior. Nosotros trajimos más que veníamos estudiando y analizando. Es algo que, en el fútbol actual, ya está normalizado. Y Perú, un país que en la década del 90 para adelante ha tenido una gran corriente migratoria, tenemos más posibilidades de encontrar jugadoras. Hay muchísimas jugadoras que se mueren de ganas por estar acá y todavía hay mucha más para ir a buscar. De hecho, en el microciclo de la Sub 15 hay alrededor de diez chicas que han nacido afuera y vienen a probarse para que las evaluemos. Eso sí, debe quedar claro que todas son peruanas. Siempre uso la frase: “Todos somos Perú”.
—¿Cuántas jugadoras nacidas en el extranjero tienen mapeadas hasta el momento?
Alrededor de 200 jugadoras mapeadas en todas las categorías (Sub 15, Sub 17, Sub 20 y selección mayor). Y te diría que más de la mitad con toda su documentación en regla.
—¿Cómo es el trabajo de scouting actualmente?
Tenemos gente trabajando en el exterior como una especia de satélites que forman parte del departamento de scouting e inteligencia deportiva. Uno está en Argentina, otro en México. Este último viaja constantemente a Estados Unidos porque es ahí donde tenemos un gran caudal. En julio iremos a Estados Unidos a una visoria, un torneo Sub 17 en el que veremos jugadoras. Estamos todo el tiempo buscando. Tenemos, también, muchos entrenadores peruanos-americanos que nos pasan información. O a veces nos llegada de cuentas de propios fans. El departamento de scouting se mueve mucho. Eso sí, es necesario destacar que encontramos una base del proceso del profesor Conrad, que empezó con esto, pero que nosotros lo profesionalizamos.
—Con el profesor Conrad Flores se trabajó en el área de scouting, pero siempre ligado al fútbol masculino; es decir, era un departamento para todos. ¿Hoy existe un área especial para el femenino?
Claro, ahí está la diferencia. Hoy son dos departamentos, por lo que manejamos una base de datos específica del femenino. Hoy los departamentos están cada uno perfeccionados, profesionalizados e individualizados en su área
—De las 27 convocadas en la última fecha, 15 nacieron en el extranjero y juegan afuera; es decir, poco más de la mitad. ¿Qué le aportan estas jugadoras en cuanto a mentalidad?
Creo que finalmente todo se suma. La jugadora extranjera, preponderantemente las chicas nacidas en Estados Unidos, tienen toda la formación desde muy temprana edad, todos los aspectos técnicos, la parte física; es decir, una estructura mucho más homogénea y profesional, además de muchos años de trabajo en la disciplina del deporte en un país que es de alta competencia todo el tiempo. Esa mentalidad competitiva de siempre buscar ser el número uno queríamos que la traigan. Pero, a su vez, esa jugadora necesitaba entender cómo es jugar en Sudamérica: la fricción, la rudeza, eso que por ahí en Estados Unidos o en Europa carecen. Y sentíamos que esa cabeza profesional de allá más la enjundia y las particularidades de nuestra futbolista nacida aquí, jugando Copa Libertadores o la Liga Femenina, nos daba ese roce. Hoy estamos complementados y vamos en función de perfeccionarlo cada vez más.
—Dentro de los nombres que sorprendieron en la Liga Femenina están los de Alexia García y Cherrie Cox. ¿Cómo ve el trabajo de ambas?
Tenemos una selección con un promedio de edad de 21 años. Es decir, estamos ante una selección que nos dará para dos procesos mundialistas. A Alexia ya la había acercado, pero no se había dado el paso para traerla. Terminó su documentación y debutó con gol ante Chile. Pero además de ellas está Mia Shalit. No es casualidad que la hayan elegido mejor portera en las últimas fechas de la Liga de Naciones. A ella la conocía de un Sudamericano Sub 20 que hubo en Argentina previo a la pandemia. Después la fuimos a buscar a Japón y fue haciendo su proceso. Pero lo que quiero rescatar es que después de haber terminado el torneo y aún, imagino, con el sinsabor de no haber logrado el cupo al repechaje, las jugadoras ya nos están preguntando en qué pueden mejorar. Eso habla de un cambio de mentalidad.
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