viernes, mayo 29

El conflicto bélico contra Irán, las opciones sobre la mesa para un cambio de régimen en Cuba, la incertidumbre sobre el futuro de Venezuela con o sin chavismo y la guerra en Ucrania que ya transita su quinto año. Estas son las ventanas en política exterior que, en ese orden de urgencia, tiene hoy abiertas la Administración Trump y que consumen buena parte del tiempo del gobernante y sus más altos funcionarios.

El conflicto bélico contra Irán, las opciones sobre la mesa para un cambio de régimen en Cuba, la incertidumbre sobre el futuro de Venezuela con o sin chavismo y la guerra en Ucrania que ya transita su quinto año. Estas son las ventanas en política exterior que, en ese orden de urgencia, tiene hoy abiertas la Administración Trump y que consumen buena parte del tiempo del gobernante y sus más altos funcionarios.

Pero este complejo escenario externo no hace perder de vista al líder republicano que dentro de cinco meses y unos pocos días se realizan las elecciones de medio término, en las que estará en juego el control del Congreso de Estados Unidos para la segunda mitad del mandato trumpista.

El 3 de noviembre, los 435 escaños de la Cámara de Representantes, además de un tercio de las bancas del Senado, se someten a votación en todos los estados del país. Recordemos que desde el comienzo del segundo gobierno de Donald Trump, el Legislativo estadounidense está controlado por el Partido Republicano, que ostenta la mayoría en las dos cámaras.

Pero claramente no hay que esperar hasta fines de año para entrar en la vorágine electoral. Desde principios de este 2026 han empezado los comicios primarios en varios estados, los cuales determinarán qué candidato será nominado para representar a cada agrupación política en cada contienda por el Congreso.

Es por ello que desde febrero hemos visto a Trump recorriendo varios puntos de la geografía estadounidense en campaña no solo para confirmar que la agrupación que lidera mantenga el control parlamentario sino también para apuntalar a los candidatos dignos de su gusto dentro del universo republicano.

Sonrisa ancha en Texas

Esta semana Donald Trump ha celebrado la victoria en las primarias republicanas de su candidato en Texas, el fiscal general estatal Ken Paxton, para uno de los dos escaños del estado en el Senado. “Ken es un verdadero guerrero del movimiento MAGA (Make America Great Again)”, festejó desde su cuenta de Truth Social. Paxton no tardó en agradecer al presidente y calificó su apoyo como “la fuerza más poderosa en política”. Además, dejó un mensaje para sus detractores dentro del partido: “Cuando todos en Washington le dijeron (a Trump) que me abandonara y abandonara al pueblo de Texas, no hizo caso”.

El que lleva la voz cantante

El derrotado por Paxton fue el senador John Cornyn, que partía como favorito y en representación del ala institucional del Partido Republicano, llamándose él mismo un hombre de Reagan, en alusión al exmandatario norteamericano de los años ochenta y figura republicana histórica. Pero tal como ha sucedido en las últimas semanas en las primarias de Georgia, Indiana y Kentucky, la supuesta falta de lealtad a MAGA fue castigada en Texas y los votantes de la agrupación del elefante siguieron la voz de Trump, cuyo respaldo tardío a Paxton transformó la carrera, tal como señaló la agencia France Press..

A prueba de críticas y escándalos

 Más allá de que algunos legisladores republicanos en Washington se hayan rebelado a Trump por la guerra en Irán, por algunas medidas económicas o por el proyecto de salón de baile en la Casa Blanca, el presidente confirma que su control del partido sigue intacto y que su influencia para reforzar o destruir carreras políticas de sus correligionarios no se puede desdeñar, así sea alguien cercado por escándalos legales, éticos y personales (un divorcio conflictivo) como Paxton. Sospechas por corrupción y sobornos contra este fiscal de 63 años acabaron en un ‘impeachment’ del que lo salvó el Senado estatal en el 2023.

La gira de la venganza

Muchos medios estadounidenses han descrito las giras de Trump por varios estados y su campaña de represalias políticas como el “tour de la venganza”, dejando claro el criterio que utiliza para decantarse por uno u otro correligionario. En víspera de la elección en Texas escribió en sus redes: “Ken Paxton fue muy leal a su presidente favorito: YO (…) Su rival fue muy desleal conmigo”. Y este miércoles 27 dijo, espoleado por las últimas victorias, que su estrategia en la guerra con Irán no se verá afectada por los comicios, más allá del temor de los republicanos por el aumento de los costos y los precios del combustible. ¿Pondrá esta postura en peligro la mayoría de su partido en noviembre?

Share.
Exit mobile version