Donald Trump renovó sus amenazas contra Irán al afirmar que su flota está lista para actuar si la república islámica no cumple sus demandas sobre un acuerdo para poner fin al programa nuclear de Teherán. “El tiempo se acaba”, dijo el presidente de Estados Unidos, cuya postura escala drásticamente la tensión en Medio Oriente.
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Los medios estadounidenses destacan que el tamaño de la flota -que cuenta con tres destructores y aviones de combate F-35C- es similar a la desplegada en el Caribe antes del ataque que llevó al derrocamiento y captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. Estados Unidos tiene también otros seis buques de guerra operando en esa zona de Medio Oriente.
Al redoblar su amenaza Trump puso como ejemplo la operación militar en Venezuela, la misma que elogió efusivamente a inicios de año y que fue seguida de una transición parcial liderada por Estados Unidos.
Pero hay varias diferencias entre ese operativo y el que Washington tendría que lanzar en Irán. El analista internacional Roberto Heimovits explica que en el caso de Venezuela, hasta ahora el ataque ha sido algo puntual que se consumó con la captura de Nicolás Maduro, cuyo régimen presentaba fisuras internas.
“La primera diferencia con Irán nos remite a una variable muy importante en geopolítica que es la pendiente poder-distancia. A medida que aumenta la distancia es más difícil proyectar el poder. Irán está bastante más lejos de Estados Unidos que Venezuela. En segundo lugar, es un país bastante mejor armado, tiene a la Guardia Revolucionaria y es más difícil que Estados Unidos esté dispuesto a enfrascarse en una invasión por tierra”, dice a El Comercio.

Miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC), en la capital, Teherán, el 22 de septiembre de 2018. (Foto referencial de STRINGER / AFP)
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Para el experto, más importante que centrarse en el impresionante despliegue de fuerzas en Medio Oriente es desmenuzar lo que Estados Unidos quiere conseguir de Irán.
“Trump quiere que Irán deje de enriquecer uranio, que es la materia prima para fabricar armas nucleares, y que entregue a Estados Unidos el uranio que ya esté enriquecido. También aspira a limitar su producción de misiles y el apoyo que reciben los satélites de Irán en Medio Oriente, como los hutíes de Yemen, Hezbolá en Líbano, etc.”, apunta Heimovits.
De hecho, los ataques estadounidenses contra la república islámica del año pasado tuvieron como principales objetivos centrales nucleares claves para el programa iraní, que, según Occidente, tiene como objetivo fabricar una bomba atómica.
Irán ha respondido con amenazas. La misión de Irán ante la ONU aseguró que su país “está listo para un diálogo basado en el respeto y los intereses comunes, pero si se le presiona se defenderá como nunca antes”, mientras que Ali Shamkani, asesor del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, rechazó las palabras de Trump y lanzó advertencias hacia su aliado Israel

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, en una imagen de archivo. Foto: EFE/EPA/Oficina del líder supremo de Irán
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“Cualquier acción militar, procedente de Estados Unidos, de cualquier origen y a cualquier nivel, se considerará el inicio de una guerra, y la respuesta será inmediata, total y sin precedentes, dirigida al corazón de Tel Aviv y a todos los partidarios del agresor”.
En la misma línea, el ministro de Relaciones Exteriores iraní advirtió que sus fuerzas responderán con contundencia ante cualquier operación militar de Estados Unidos, pero no descartó un nuevo acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán.
Mientras el objetivo de Trump es mostrar a sus aliados en Medio Oriente que Estados Unidos es la potencia dominante en el Golfo Pérsico, la meta del régimen iraní es su supervivencia, considera Heimovits, que ve posible que Irán haga concesiones sobre su programa nuclear si se ve acorralado.
“Si el régimen iraní llega a estar convencido de que Estados Unidos lo quiere atacar, entonces podría estar dispuesto a renunciar a su programa nuclear. Pero aquí hay otra variable importante y es qué tanta credibilidad puede mostrar Trump para que el régimen, el ayatolá y sus subordinados, de verdad crean que Estados Unidos los va a atacar”, afirma.
Sobre los posibles blancos que Estados Unidos podría considerar en Irán, el experto señala que probablemente los cuarteles y los líderes de la Guardia Revolucionaria, que es el sostén del régimen iraní, serían los principales objetivos.
“Hay que preguntarse qué debe atacar Estados Unidos para que los iraníes teman por su propia supervivencia, para que el régimen de los ayatolas esté dispuesto a negociar con Estados Unidos. Esa es la clave estratégica de esta crisis”, apunta Heimovits.
Enfatiza que Trump también busca eliminar la posibilidad de un Irán nuclear que podría desestabilizar a Medio Oriente y al Golfo Pérsico, que son las regiones donde se produce un tercio del petróleo que se consume en el mundo cada día. “Un Irán que logre obtener armas nucleares sería una amenaza a la estabilidad mundial”, afirma.















