Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estuvo a punto de abrir un nuevo frente militar en Medio Oriente a pedido de Arabia Saudita. La semana pasada, el mandatario llegó a aprobar una operación de ataques aéreos contra los hutíes en Yemen, pero cuando los bombardeos estaban cerca de ejecutarse, dio marcha atrás. ¿Qué hizo que cambiara de opinión?
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Según funcionarios estadounidenses citados por el diario The New York Times, el miércoles de la semana pasada Trump comunicó a sus asesores que no era partidario de lanzar ataques contra los hutíes, tal como se lo había pedido días antes el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman en una llamada telefónica.
En esa primera llamada con el príncipe, Trump solo accedió a ayudar a los saudíes con información de inteligencia y datos para la localización de objetivos.
Pero el jueves, el príncipe volvió a hablar con Trump. Después de esa conversación, el presidente de Estados Unidos cambió de posición y ordenó al Pentágono preparar ataques aéreos contra objetivos hutíes en Yemen, indicó el NYT.

Un avión de combate furtivo del modelo F-35A perteneciente a la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobrevuela en una misión de patrulla en los cielos del Oriente Medio. (Centcom).
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Ese medio informó que la operación llegó a una fase avanzada. Así, para el domingo la planificación militar estaba prácticamente lista: los objetivos habían sido seleccionados y aprobados y militares estadounidenses ya estaban cargando bombas en los aviones escogidos para la operación. El ataque estaba cerca de comenzar.
Pero entonces Trump volvió a cambiar de opinión y canceló los ataques.
¿El motivo? El presidente dudó entre ayudar a Arabia Saudita, un aliado importante para Washington, o evitar que EE.UU. abriera otro frente militar mientras ya está involucrado en la guerra con Irán. Según el NYT, buena parte del círculo de Trump era escéptico o directamente contrario a entrar en la guerra contra los hutíes.
En este punto, hay que tener en cuenta lo informado por el portal Axios, que aseguró que tras la primera llamada del príncipe saudí, diplomáticos estadounidenses se reunieron con funcionarios hutíes y recibieron garantías de que el grupo rebelde no cerraría el estrecho de Bab el-Mandeb.
En aquel momento, los funcionarios estadounidenses declararon que no emprenderían acciones militares mientras los hutíes no interrumpieran el tráfico marítimo no saudí en el mar Rojo, recalcó Axios.

Los estrechos de Ormuz y de Bab el Mandeb, dos puntos clave para el transporte de petróleo en Oriente Medio. (Infografía de AFP).
/ JONATHAN WALTER VALENTINA BRESCHI GUILLERMO RIVAS PACHECO
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La negativa de Trump del fin de semana va en el mismo sentido: Estados Unidos no quiere que un ataque a los hutíes termine provocando que estos cierren Bab al-Mandeb, pues provocaría un aumento aún mayor de los precios del petróleo, que ya está por encima de los 100 dólares por barril como consecuencia de lo que ocurre en Ormuz, enfatizó una fuente a Axios.
Estados Unidos se ha metido en una camisa de once varas

Partidarios de las autoridades hutíes exhiben sus armas y alzan pancartas con la imagen de la Kaaba y la leyenda «Por ella, ofrecemos voluntariamente nuestras almas» durante una protesta contra la intervención saudí en Yemen. (Mohammed HUWAIS / AFP).
/ MOHAMMED HUWAIS
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El analista internacional Francisco Belaunde Matossian sostiene a El Comercio que la marcha atrás de Trump refleja la complejidad del escenario que enfrenta Estados Unidos en el Medio Oriente y el riesgo de que una intervención militar contra los hutíes termine agravando el conflicto en lugar de resolverlo.
“Estados Unidos se ha metido en una camisa de once varas y no sabe cómo resolver el problema”, señala Belaunde.
Para el analista, una de las razones de la decisión podría estar en las consecuencias que tendría un ataque estadounidense sobre el tráfico marítimo y los precios del petróleo. “Un ataque militar, ¿hasta qué punto puede resolver el asunto o más bien lo agrava?”, pregunta.
Belaunde recuerda que la región ya enfrenta las consecuencias de la crisis en el estrecho de Ormuz y que una escalada con los hutíes podría añadir otro punto crítico en Bab el-Mandeb.
“Si sube aún más el precio del petróleo, sería desastroso. Podría perjudicar todavía más a los republicanos de cara a las elecciones de noviembre en Estados Unidos”, advierte.


