El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó este lunes con golpear a Irán “con fuerza” después de que ambos países reanudaran sus ataques cruzados, mientras que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, consideró que continuar con la guerra con Washington no beneficiará a su país.
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Los influyentes Guardianes de la Revolución iraní anunciaron que respondieron lanzando misiles balísticos contra dos bases aéreas militares estadounidenses en Jordania, aliada de Washington, causando “graves daños”.
El ejército jordano dijo que había interceptado ocho misiles, sin precisar su procedencia.
Teherán también señaló que atacó a personal militar estadounidense en una base aérea en Emiratos Árabes Unidos utilizando “decenas de drones”, según la televisión estatal.
Emiratos, en tanto, aseguró haber “respondido” a un dron procedente de Irán.
Estos ataques se producen tras semanas en las que las hostilidades habían perdido intensidad y sólo hubo intercambios esporádicos de disparos, sobre todo en el estrecho de Ormuz y sus alrededores.
Los Guardianes de la Revolución afirmaron este lunes que un petrolero “pirata” se incendió cerca de ese estrecho, tras haber golpeado dos minas navales al intentar “pasar por la ruta ilegal” al sur de la vía marítima.
Pero, horas después, el ejército estadounidense desmintió esa información y aseguró que “ningún barco ha chocado contra minas en el estrecho de Ormuz”.
Desde el último bombardeo estadounidense contra Irán el 29 de julio, el gobierno de Trump había privilegiado la “guerra económica”.
Este lunes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que Estados Unidos mantendrá esta política de presión al inicio de una reunión de ministros de Finanzas del G20 en Asheville, Carolina del Norte.
“Vamos a seguir ejerciendo presión, y ya hemos tenido muy buenas conversaciones aquí”, dijo Bessent a la prensa antes de iniciar el encuentro.
Bessent señaló que un punto de inflexión en esta campaña de presión podría llegar “en cuestión de semanas o meses”.
Irán por su parte, presiona a Estados Unidos con el bloqueo del estrecho de Ormuz.
La guerra es profundamente impopular en la opinión pública estadounidense, a dos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre, en las que Trump se arriesga a que los republicanos pierdan el control de ambas cámaras del Congreso.
El mandatario se reunirá el martes con representantes del sector petrolero, después de que Estados Unidos anunciara la semana pasada un acuerdo con Venezuela que según Trump, le dará a su país un control mayoritario de una parte de las inmensas reservas de crudo.

