miércoles, febrero 11

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La posibilidad de que Estados Unidos despliegue un segundo portaaviones en el Golfo Pérsico incrementa la tensión a las ya frágiles conversaciones con Irán para entablar una negociación. El presidente Donald Trump dejó abierta esa opción como medida de presión si el diálogo fracasa, en un gesto que combina diplomacia y disuasión militar. El anuncio coincidió con la visita del primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu a la Casa Blanca, que tiene el objetivo de influir directamente en el rumbo de las conversaciones y ampliar la agenda más allá del programa nuclear.

En una entrevista con el portal Axios, Trump dijo el martes que está considerando enviar un segundo portaaviones con su grupo de ataque al Medio Oriente para prepararse para una acción militar si las negociaciones con Irán fracasan.

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“Tenemos una armada que se dirige allí y puede que otra esté en camino”, sostuvo Trump.

Este segundo portaaviones se sumaría al USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque, que incluye aviones de combate, misiles Tomahawk y varios buques.

El portaaviones USS Abraham Lincoln (izq.) transita por el estrecho de Ormuz el 19 de noviembre de 2019. (AFP).

/ ZACHARY PEARSON

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“O llegamos a un acuerdo o tendremos que hacer algo muy duro como la última vez”, declaró Trump a Axios, en referencia a la guerra de los 12 días de junio del año pasado que enfrentó a Irán con Israel y en la que Estados Unidos participó bombardeando instalaciones nucleares estratégicas iraníes.

Axios precisó que Estados Unidos ya contó con dos portaaviones en la región durante gran parte de la guerra en Gaza.

El pasado viernes, Estados Unidos e Irán reanudaron las conversaciones en Omán para entrar en un diálogo sobre el programa nuclear iraní. Washington quiere agregar en la agenda el fin del programa de misiles balísticos y del apoyo de la República Islámica al Eje de la Resistencia, dos asuntos que Teherán considera innegociables.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca, el 29 de enero de 2026. (Foto de Brendan SMIALOWSKI / AFP).

/ BRENDAN SMIALOWSKI

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En otra entrevista con Fox Business, Trump aseguró que, para alcanzar un acuerdo, Irán debe renunciar a las armas nucleares y a los misiles.

En cuanto a Netanyahu, el miércoles fue recibido por Trump en la Casa Blanca. El objetivo del israelí es conseguir que Washington aumente la presión sobre Irán y sus programas nuclear y de misiles.

Durante la guerra de los 12 días, Irán respondió a los ataques israelíes con el lanzamiento de misiles y otros proyectiles contra objetivos militares y civiles en el Estado hebreo, causando más de 30 muertos.

Donald Trump (derecha), y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dan la mano durante una conferencia de prensa conjunta en Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, el 29 de diciembre de 2025. (Jim WATSON / AFP).

/ JIM WATSON

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Al referirse a la visita de Netanyahu, Irán pidió a Trump que no permita que este le indique el “marco de las negociaciones nucleares” y alertó del papel “destructivo” de Israel en ese proceso.

Las autoridades iraníes también se mostraron abiertas a permitir “inspecciones” sobre el carácter pacífico de su programa nuclear, pero advirtieron que no cederán ante “exigencias excesivas”.

“No buscamos dotarnos de armas nucleares. Lo hemos declarado en repetidas ocasiones y estamos dispuestos a todo tipo de inspecciones”, dijo el miércoles el presidente Masud Pezeshkian.

“Es todo un aparato de guerra moviéndose hacia Irán”

Mujeres posan con una imagen del líder supremo de Irán, el ayatola Alí Jamenei, frente a una pancarta que representa un portaaviones de la Armada estadounidense con ataúdes. (Foto de AFP).

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El analista internacional Francesco Tucci considera que la posibilidad planteada por Trump de enviar un segundo portaaviones al Golfo Pérsico constituye una señal inequívoca de presión directa sobre Teherán en plena fase de conversaciones.

“Es claramente un medio de presión”, sostiene en diálogo con El Comercio. “No se trata solo del portaaviones. Cada grupo de ataque implica fragatas capaces de lanzar misiles de crucero, submarinos nucleares ‘hunter killer’ equipados con Tomahawk y todo un sistema de proyección de fuerza. Se mueve un aparato militar completo. El objetivo es presionar más al régimen de los ayatolas”, agrega.

Si las conversaciones fracasan y Washington finalmente incrementa su despliegue militar, el escenario podría escalar hacia acciones bélicas limitadas. “No descarto ataques aéreos selectivos contra sistemas de defensa o bases militares. Sería una demostración de fuerza para presionar al régimen”, señala Tucci. A su juicio, un operativo de ese tipo podría también servir para justificar ante la opinión pública estadounidense el alto costo de un despliegue naval de gran envergadura.

“El uso de la fuerza está sobre la mesa. Trump es impredecible y el contexto regional es delicado, especialmente después del desgaste que dejó la guerra de los doce días. Hay que seguir el desarrollo con cautela. El pronóstico es reservado”, advierte.

Para Tucci, el despliegue no puede leerse únicamente en clave externa. La visita de Netanyahu a la Casa Blanca podría endurecer aún más la postura estadounidense, adelanta. “Netanyahu irá pisando el acelerador. Su objetivo ha sido reiteradamente debilitar al máximo al régimen iraní y limitar su capacidad estratégica. Seguramente presionará a Trump en ese sentido”, afirma.

El analista remarca además que la política interna estadounidense podría influir en la toma de decisiones. Recuerda la teoría del rally around the flag (“unirse alrededor de la bandera”), según la cual un mandatario con dificultades de aprobación puede adoptar una política exterior más asertiva para recuperar respaldo interno. “Ha ocurrido con Ronald Reagan y otros presidentes. No necesariamente hay que separar lo que ocurre dentro de Estados Unidos de su política exterior. Trump podría verse tentado a actuar con mayor firmeza en el escenario internacional, especialmente ante las elecciones de medio término”, explica.

Sin embargo, Tucci subraya la tensión en la agenda del mandatario: “Trump quiere proyectarse como un presidente que podría aspirar incluso al Nobel de la Paz, pero al mismo tiempo enfrenta presiones que lo empujan hacia una postura más dura. Hay una serie de tensiones en juego”.

Mujeres pasan junto a un vehículo de lanzamiento de misiles balísticos en Teherán el 11 de febrero de 2026, durante una manifestación que conmemora el 47.º aniversario de la Revolución Islámica de 1979. (Foto de AFP).

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En cuanto al contenido de las negociaciones, Tucci ve poco probable que Irán acepte ampliar la agenda hacia su programa de misiles balísticos, como pretenden Israel y Trump. “A mediados de los años 90, Irán modificó su doctrina defensiva y apostó por los misiles balísticos como eje de disuasión frente a Israel. Es una pieza central de su estrategia militar. Renunciar a eso sería quedarse sin capacidad de respuesta”, advierte.

Tucci recuerda que Teherán ha desarrollado incluso misiles hipersónicos capaces de superar sistemas de defensa como el Domo de Hierro. “Desde la perspectiva israelí, es comprensible que quieran incluir ese punto en la negociación, porque un misil balístico puede portar una ojiva nuclear. Pero para Irán es un tema extremadamente sensible. Lo veo muy difícil”.

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