La mañana de este lunes 18 de mayo, un triple choque entre buses del Metropolitano dejó más de 40 personas heridas en la Vía Expresa, a la altura de la estación Angamos, en el distrito de Miraflores. El accidente, ocurrido alrededor de las 8:30 a.m. en sentido de sur a norte, provocó escenas de tensión entre los pasajeros y generó largas demoras en el servicio troncal durante plena hora punta. El incidente también, el tercero de gran magnitud en el 2026, revela que la antigüedad de la flota y la idoneidad de los choferes son algunos aspectos que la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) debería revisar para evitar tragedias.
La mañana de este lunes 18 de mayo, un triple choque entre buses del Metropolitano dejó más de 40 personas heridas en la Vía Expresa, a la altura de la estación Angamos, en el distrito de Miraflores. El accidente, ocurrido alrededor de las 8:30 a.m. en sentido de sur a norte, provocó escenas de tensión entre los pasajeros y generó largas demoras en el servicio troncal durante plena hora punta. El incidente también, el tercero de gran magnitud en el 2026, revela que la antigüedad de la flota y la idoneidad de los choferes son algunos aspectos que la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) debería revisar para evitar tragedias.
Según información preliminar de la ATU, tres unidades del sistema colisionaron en la vía exclusiva entre las estaciones Angamos y Ricardo Palma. Videos difundidos por usuarios en redes sociales muestran daños severos en la parte frontal y posterior de los buses, además de pasajeros evacuando rápidamente las unidades tras el impacto.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El Sistema de Atención Móvil de Urgencia (SAMU) desplegó ambulancias para atender a los afectados y trasladarlos a distintos centros de salud públicos y privados. Entre ellos figuran la Clínica Javier Prado y el hospital Casimiro Ulloa. De acuerdo con el brigadier Luis Sánchez, comandante del Puesto de Comando de Miraflores de los Bomberos Voluntarios del Perú, no se reportaron heridos de gravedad.
“Los heridos presentan lesiones leves y moderadas. No hay personas atrapadas ni inconscientes”, señaló el brigadier a la prensa desde la zona del accidente.
¿Qué provocó el accidente?
La hipótesis preliminar apunta a una reducción repentina de velocidad por parte de una de las unidades. Erick Reyes, representante de la ATU, indicó que uno de los conductores no habría advertido a tiempo la desaceleración del bus que circulaba adelante.
“Los vehículos han estado viajando a una velocidad apropiada, pero es probable que alguno de ellos, por alguna circunstancia que está en investigación, haya reducido la velocidad. Como era hora punta, han colapsado”, explicó el vocero.
Tras el accidente, la ATU informó que activó sus protocolos de emergencia y ejecutó un plan de contingencia para mantener parcialmente operativo el servicio. Algunas unidades fueron desviadas hacia la vía mixta con dirección al terminal Naranjal, mientras personal de la entidad realizaba labores de evacuación y control en la zona afectada.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
La institución también confirmó que se inició una investigación para determinar las responsabilidades del accidente y evaluar posibles sanciones o medidas correctivas.
“Estos vehículos, antes de salir a operar, pasan exhaustivas revisiones, cumplen con todos los parámetros normados para poder prestar el servicio. Por eso nos preocupa y estamos haciendo el esfuerzo para que los concesionarios del Metropolitano tengan un mayor rigor y puedan procurar que esto no vuelva a suceder”, declaró Erick Reyes.
Flota envejecida y presión operativa
El nuevo accidente cuestiona las condiciones operativas del Metropolitano y el estado de sus buses. El desgaste de la flota troncal es evidente, conformada en varios casos por unidades que superan los 15 años de funcionamiento, pese a que originalmente la vida útil establecida en los contratos era de 12 años.
La renovación de buses, anunciada por la ATU desde 2025, todavía no se concreta plenamente advierten especialistas consultados por El Comercio. El organismo había informado que la compra de nuevas unidades dependía de acuerdos contractuales con las empresas concesionarias y del financiamiento del Ministerio de Economía y Finanzas.
Para Alfonso Florez, experto en transporte y seguridad vial y gerente general de la Fundación Transitemos, este tipo de hechos debe entenderse inicialmente como “siniestros viales” y no como accidentes, ya que las causas solo pueden determinarse tras una investigación técnica. En el caso del choque múltiple ocurrido en la Vía Expresa, señaló durante una entrevista con El Comercio, que se trataría de un “siniestro por alcance”, donde una unidad no logró detenerse a tiempo tras la reducción de velocidad del bus que circulaba adelante.
El especialista explicó que, en principio, resulta poco probable que el exceso de velocidad haya sido determinante debido a que las unidades del Metropolitano operan bajo monitoreo GPS permanente. “Los buses están controlados técnicamente y la velocidad puede verificarse. Si mantienen una distancia adecuada, podrían detenerse sin problemas”, sostuvo.
Larga fila de buses de formó luego de registrar un triple choque entre buses del Metropolitano cerca de la estación Angamos. (Foto: Violeta Ayasta).
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Sin embargo, advirtió que uno de los factores que no puede descartarse es la obsolescencia de la flota. Según recordó, varias unidades ya superan los 15 años de funcionamiento, pese a que originalmente su ciclo de vida útil estaba previsto para 10 o 12 años. “Por más mantenimiento que se haga, existe un desgaste natural de los materiales que no siempre puede medirse. Hay piezas que pueden fallar simplemente por antigüedad”, explicó.
Florez indicó que las revisiones mecánicas permiten controlar elementos como frenos, dirección o motor, pero no necesariamente detectar la fatiga estructural acumulada tras años de operación continua. En ese sentido, consideró que el retraso en la renovación de buses representa uno de los principales problemas pendientes dentro del sistema.
A ello se suma el factor humano. El especialista señaló que las investigaciones también deberán determinar si existieron distracciones, agotamiento o incumplimiento de los tiempos de descanso de los conductores. “Todo eso tiene que aparecer en los informes técnicos y en los registros operativos que maneja la ATU”, afirmó.
Asimismo, cuestionó la efectividad del sistema de revisiones técnicas vehiculares en el país y consideró que las fiscalizaciones actuales no garantizan plenamente el estado real de las unidades que circulan en el transporte público. Según dijo, muchas inspecciones terminan limitándose a una verificación documentaria.
Para Florez, una de las medidas más urgentes pasa por acelerar la ampliación y renovación de la flota del Metropolitano. Explicó que la demanda actual ya supera la capacidad operativa disponible y que incluso la extensión pendiente de la ruta hacia el tramo norte continúa limitada por la falta de buses. “No solamente se necesita renovar la flota, también ampliarla para evitar la sobrecarga del sistema y las largas esperas”, remarcó.
Perfil de conductores y jornadas bajo presión
Más allá del estado de la flota, el triple choque ocurrido en la Vía Expresa volvió a centrar la atención en las condiciones laborales, emocionales y de capacitación de los conductores del Metropolitano. Para Federico Battifora, especialista en prevención, seguridad vial y gestión del tránsito, el principal problema detrás del siniestro apunta directamente al factor humano.
“El choque por alcance no ocurre por casualidad. O alguien se quedó dormido o no se respetó la distancia técnica entre buses”, señaló el especialista en diálogo con El Comercio, quien consideró especialmente preocupante que el impacto haya ocurrido dentro de un corredor segregado y controlado como el del Metropolitano.
Según explicó, los conductores de transporte masivo deberían mantener distancias de seguridad suficientes para reaccionar ante cualquier frenado repentino. “Si existe una adecuada distancia técnica entre unidades, no hay forma de que se produzca una colisión en cadena”, afirmó. Battifora precisó que, en estándares internacionales, buses de este tipo deberían circular con varios segundos de separación para garantizar capacidad de frenado y reacción.
El experto sostuvo que el problema no se limita a conocimientos técnicos, sino también al estado emocional de los choferes. “No se están evaluando las condiciones emocionales de los conductores. Eso debería ser permanente en un sistema que transporta miles de personas diariamente”, advirtió.
Parte frontal de uno de los buses del Metropolitano quedó destruida luego de sufrir un triple choque cerca de la estación Angamos. (Foto: Violeta Ayasta).
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Battifora cuestionó que, pese a la magnitud del sistema, no existan mecanismos constantes de seguimiento psicológico y monitoreo de fatiga similares a los aplicados en otros sectores como la aviación. “Un conductor de transporte masivo debería recibir capacitación continua y controles periódicos sobre su estado emocional y capacidad de reacción”, sostuvo.
El especialista también alertó sobre la presión operativa dentro del sistema. Explicó que la falta de renovación de buses y la alta demanda generan sobrecarga en las unidades y mayores exigencias para los operadores durante las horas punta. “Los buses viajan completamente llenos y eso también modifica las condiciones de frenado y maniobra. En ese escenario, la atención y preparación del conductor se vuelven todavía más importantes”, indicó.
Asimismo, criticó la reducción de exigencias y controles en materia de capacitación vial en el país. Según afirmó, muchas empresas consideran la formación continua como un gasto y no como una inversión en seguridad. “Las capacitaciones reales deberían realizarse de forma periódica y enfocarse en técnicas de conducción segura y manejo emocional, no solo en repasar el reglamento de tránsito”, señaló.
Battifora consideró que la ATU debería realizar auditorías internas a las empresas concesionarias para evaluar los protocolos de descanso, supervisión y capacitación de sus conductores. También pidió mayor transparencia sobre qué operador estuvo involucrado en el siniestro. “La ciudadanía debería conocer qué empresa opera las unidades involucradas y cuáles son sus antecedentes. Eso también genera responsabilidad y presión por mejorar”, remarcó.
El accidente registrado este lunes en Miraflores se suma a una larga lista de incidentes ocurridos en el Metropolitano, sistema que moviliza diariamente a cerca de 700 mil pasajeros a través de sus 38 estaciones. En los últimos años, los accidentes se han vuelto recurrentes en medio de cuestionamientos por el envejecimiento de la flota y el retraso en la renovación de las unidades.
El antecedente más reciente ocurrió el pasado 5 de mayo, cuando un bus del Expreso 5 se empotró contra una estructura metálica cerca de la estación Andrés Reyes, en San Isidro. El impacto destruyó el parabrisas delantero de la unidad y obligó al despliegue de seis ambulancias del Sistema de Atención Móvil de Urgencia (SAMU), que trasladó a tres pasajeros a centros de salud cercanos.
Meses antes, el 26 de enero, otra unidad del Metropolitano chocó violentamente contra la base del puente México, en La Victoria. El accidente dejó 46 heridos y generó congestión vehicular en plena hora punta.




