La destitución de Vladimir Padrino López, quien se mantuvo durante más de una década al frente del Ministerio de Defensa de Venezuela, marca el mayor reacomodo en la cúpula militar del país desde la caída de Nicolás Maduro y abre interrogantes sobre el futuro de otras figuras clave del chavismo, como el ministro del Interior, Diosdado Cabello.
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Padrino ha sido uno de los ministros con mayor permanencia en el cargo. Durante su gestión, y con Maduro en el poder, los militares en Venezuela ampliaron su presencia más allá del ámbito de la defensa, ocupando espacios clave dentro del Estado, al punto de que más de un tercio del gabinete llegó a estar integrado por uniformados activos o retirados.
Considerado durante años como una pieza clave para sostener la estabilidad del régimen y garantizar el respaldo militar al chavismo, el papel de Padrino López comenzó a ser cuestionado tras la operación del 3 de enero, cuando fuerzas especiales de Estados Unidos lograron penetrar en Fuerte Tiuna —la principal instalación militar del país— y capturar a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, sin una respuesta efectiva de las fuerzas venezolanas.
El internacionalista Carlos Novoa señala a El Comercio que la medida refleja un reordenamiento interno del poder más que una ruptura con el sistema previo.
“No estamos ante un cambio estructural. Es una reconfiguración de los mismos actores con distintos papeles”, afirma.
Para el internacionalista Ramiro Escobar, la salida de Padrino no fue improvisada.
“Padrino era el personaje que garantizaba la lealtad de las Fuerzas Armadas al gobierno de Maduro. Probablemente su salida ya estaba en la agenda desde el inicio [del nuevo régimen]”, comenta a este Diario el experto, quien es también profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
Tras su destitución, Padrino expresó su agradecimiento a Rodríguez en la red social X.
“Ha sido el más alto honor de mi vida servir a la Patria como soldado, y proteger la paz y la unidad nacional durante todos estos años al frente del Ministerio del Poder Popular para la Defensa. Agradezco profundamente a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, por sus palabras…”, escribió.
¿Quién es González López, el nuevo ministro de Defensa?

González López sustituye como ministro de Defensa a Vladimir Padrino, quien había sido designado en el cargo por Nicolás Maduro en 2014.
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El nuevo ministro de Defensa se desempeñaba como comandante de la Guardia de Honor Presidencial desde el 6 de enero, cuando Delcy Rodríguez lo puso al frente de su seguridad tras destituir al mayor general Javier Marcano Tábata.
Ese mismo día también asumió la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM), ahora a cargo de Germán Gómez Lárez, mientras que la Guardia Presidencial será liderada por el general Henry Navas.
González López cuenta con una trayectoria en los principales organismos de inteligencia del chavismo: dirigió el Sebin entre 2014 y 2018, y nuevamente entre 2019 y 2024, además de haber sido ministro de Interior y Justicia y comandante de la Milicia Bolivariana en el último tramo del gobierno de Hugo Chávez.
Para Novoa, quien también ejerce la docencia en la Universidad de Lima, el perfil del nuevo ministro refuerza esa continuidad. “Ha entrado una persona con características muy similares, vinculada también a los aparatos de inteligencia y represión”, explica.
La ONG Provea consideró que esta designación mantiene “intacta la estructura represiva” del Estado y recordó que la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU lo señaló en 2018 por detenciones arbitrarias.
“Incorporarlo al gabinete es la continuidad del mismo aparato con otro título. No puede haber reinstitucionalización real mientras quienes dirigieron la represión conserven cuotas de poder”, denunció la organización.
De acuerdo con el diario El País, González López era considerado dentro del organigrama del régimen como uno de los hombres leales a Diosdado Cabello.
Fue, asimismo, uno de los primeros funcionarios del chavismo sancionados por Estados Unidos. La administración de Barack Obama lo señaló por presuntamente socavar la democracia y participar en violaciones sistemáticas de derechos humanos. También ha sido sancionado por Canadá, Suiza y Panamá con argumentos similares.
Por tanto, la jugada también ha sido interpretado como una señal del margen de acción de la mandataria encargada.
“Lo que vemos es un empoderamiento de Delcy Rodríguez, pero dentro del margen de maniobra que tiene para avanzar”, sostiene Novoa.
No obstante, advierte que ese margen está condicionado por factores externos. “No se hace nada sin algún tipo de venia de Estados Unidos”, añade.

El general en jefe del Ejército de Venezuela Gustavo González López se convirtió en el nuevo titular de Defensa del país. Foto: Delcy Rodríguez/X
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Piensa de manera similar Escobar, al sostener que los cambios responden a un nuevo equilibrio de poder condicionado externamente.
“Lo que se ha configurado es un gobierno que sigue siendo chavista, pero que está tutelado por Estados Unidos y que ha aceptado prácticamente todas sus condiciones”, dice. “Padrino era una piedra en el zapato para ese proceso [de consolidación del gobierno de Delcy Rodríguez] y tenía que salir en algún momento”, añade.
Escobar considera que lo que parece venir “es un ministro de Defensa más proclive a aceptar la tutela de Estados Unidos y más cercano a la línea de Delcy Rodríguez”.
Diosdado Cabello, ¿el siguiente?
En ese contexto, la permanencia de Diosdado Cabello como ministro del Interior cobra especial relevancia. Considerado uno de los dirigentes más influyentes del chavismo, ha mantenido un rol clave como articulador político y operador dentro del aparato estatal, incluso tras la captura de Maduro. Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares por su captura y 15 millones por la de Padrino.
La salida de Padrino podría interpretarse como el inicio de un reordenamiento interno más amplio, no necesariamente una purga, sino una redistribución de cuotas de poder dentro del mismo bloque.
Cabello ha mantenido su retórica confrontativa con Estados Unidos y con la oposición, pero, hasta ahora, no ha puesto en cuestión la estrategia de Rodríguez.

Diosdado Cabello, histórico del chavismo, ostenta mucho poder.
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Su posición también se vio bajo escrutinio tras un informe de Reuters que señaló contactos con funcionarios del gobierno de Donald Trump antes del ataque a Caracas, así como comunicaciones posteriores a la captura de Maduro.
Cuando la Asamblea Nacional aprobó una Ley de Amnistía para liberar a opositores detenidos, Cabello expresó matices sobre quiénes podían ser considerados presos políticos, pero no cuestionó la iniciativa.
Sin embargo, en el actual escenario, y con el ingreso de González, cercano a Diosdado Cabello, su permanencia no parece casual.
“Cabello es uno de los hombres más fuertes dentro del esquema venezolano y su permanencia responde a un rol de soporte político y militar”, indica Novoa.
A diferencia de Padrino, su salida no se perfila como inmediata. “Por ahora, no hay señales de que Cabello vaya a salir. Más bien, su figura se mantiene como un eje de estabilidad dentro del esquema actual”, agrega.
Escobar, en cambio, sugiere que el proceso apunta a un chavismo “más light”, de menor confrontación con Estados Unidos, lo que podría dejar fuera a figuras más duras del régimen.
“Esto también pone en la mira a Diosdado Cabello, otro de los duros del régimen, que podría salir de escena en algún momento”, afirma. “Hoy en Venezuela prácticamente nada ocurre sin que lo tolere Estados Unidos”.
Sin embargo, el analista de la PUCP también advierte que “no sería extraño que la permanencia de Cabello haya sido conversada para mantener el equilibrio dentro del esquema de poder”.














