Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Un mes antes del fin, el teniente Alejandro Velasco Astete había hecho algo extraordinario. Había partido el 29 de agosto de 1925 desde el aeródromo de Las Palmas en Lima a bordo del avión biplano de caza italiano “Cuzco” -un Ansaldo S.V.A. adaptado con tanques adicionales de combustible- con la misión de cruzar los Andes y llegar a su ciudad natal, Cusco.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El éxito alcanzado en su travesía inicial hacia el sur demostraba que las barreras geográficas del país podían ser desafiadas con valentía y pericia científica. Tras los agasajos ofrecidos por instituciones representativas y colegios emblemáticos del sur peruano, Velasco Astete preparaba los detalles para su retorno a Lima. Pero antes, debía hacer otro vuelo. En su caso, el último.
Velasco Astete: ¿Cómo se vivía el paso del Cusco a Puno?
La atmósfera festiva que había reinado en los homenajes del Cusco comenzó a mezclarse con la impaciencia de un programa de vuelos que se postergaba entre idas y venidas, alimentando sin saberlo los prolegómenos de una jornada dolorosa.
SEPA TAMBIÉN: Un avión llamado “Perú”: el famoso aeroplano que llevó con orgullo el nombre del país por toda América en los años 20
A las pocas semanas de haber coronado los cielos cusqueños, el piloto se dispuso a iniciar una nueva etapa de su ruta rumbo a tierras puneñas. El motor del monoplano rugió con fuerza en la madrugada, despidiéndose de los suyos bajo un manto de expectativas que auguraban un nuevo triunfo aéreo.
El trayecto exigía dominar los elementos más implacables de la geografía andina, enfrentando corrientes de aire impredecibles y cumbres que rozaban la eternidad. La prensa de la época siguió cada detalle telegráfico del recorrido, registrando con optimismo el paso de la aeronave por diferentes puntos de control intermedios. Los pobladores de los pueblos andinos contemplaban con asombro el fugaz paso del aparato metálico que desafiaba las alturas.

El mismo día de la tragedia, el 28 de setiembre de 1925, en la edición de la tarde, El Comercio informó con este titular en su portada. Fue muy doloroso para todos. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
/ þ
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Al día siguiente, los corresponsales del diario en Puno y Cusco dieron toda la información del triste suceso. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
/ �
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
La llegada a Puno debía coronar otra jornada memorable en la historia de la aviación peruana. Millares de personas se habían congregado en el campo preparado para la ocasión, ansiosas por vitorear al héroe. El aparato apareció en el horizonte, evolucionando con aparente dominio sobre el espacio urbano antes de iniciar las maniobras de descenso en un terreno estrecho y poco propicio.
Velasco Astete: el instante final y la conmoción popular
En cuestión de segundos, la alegría desbordante de la multitud cambió a un silencio gélido de horror. Al intentar el aterrizaje en un espacio reducido, la máquina chocó violentamente contra una pared, sufriendo daños estructurales catastróficos que acabaron de inmediato con la vida del valeroso oficial, Alejandro Velasco Astete.
LEE ADEMÁS: El día que el Perú se paralizó por el primer vuelo sin escalas Lima-Bogotá: la historia de un hito de la aviación en Sudamérica
La tragedia aérea, a orillas del Lago Titicaca, golpeó con una fuerza inapelable a quienes apenas instantes antes celebraban su destreza. Las primeras noticias telegráficas que llegaron a Lima desataron una profunda incredulidad y un dolor incontenible.
En la redacción de El Comercio, las llamadas de confirmación se sucedían entre la angustia de los redactores y la resistencia a aceptar la pérdida de una figura tan querida. Los despachos oficiales ratificaban la dolorosa realidad: el joven teniente Alejandro Velasco Astete había encontrado la muerte en el cumplimiento de su deber aeronáutico.

En la edición de la tarde, del 29 de setiembre, el Decano publicó una página humana del joven teniente Velasco Astete. La redacción del diario lo hizo con completo respeto a su imagen familiar. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
/ þ
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El hogar del aviador en Lima se convirtió en el epicentro de una escena desgarradora. Los familiares más cercanos, que momentos antes compartían la ilusión de un telegrama anunciando el éxito del viaje, recibieron la devastadora noticia envueltos en lágrimas.
Las muestras de dolor reflejaban la brutal disonancia entre la gloria alcanzada días atrás y la crudeza del destino fatal. Mientras tanto, en el Cusco, la noticia cayó como un mazazo sobre las instituciones que recientemente lo habían honrado como “hijo predilecto”.
El Concejo Provincial, los centros educativos y las asociaciones de residentes se movilizaron de inmediato para rendir homenajes póstumos y gestionar el traslado de los restos. Las banderas izadas a media asta simbolizaban el luto de una región entera que sentía la partida de su máximo orgullo. Las muestras de solidaridad no se hicieron esperar desde diversos rincones del país y el extranjero.
Delegaciones de residentes y autoridades militares expresaron sus condolencias mediante vibrantes discursos en los que se exaltaba la grandeza de su sacrificio. La figura del joven oficial Velasco Astete trascendió el ámbito castrense para convertirse en un símbolo permanente del arrojo aéreo y patriótico.


