La tragedia ocurrida recientemente en Nepal vuelve a poner la mirada sobre un peligro que también existe en el Perú, los eventos asociados al retroceso de los glaciares y a las lagunas que se forman en las montañas. Una evaluación elaborada por el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) identificó 528 lagunas glaciares con algún nivel de riesgo de desborde, equivalente al 6% de todas las lagunas glaciares del país.
De ellas, 58 fueron clasificadas con riesgo muy alto y 20 aparecen entre las que obtuvieron los valores más elevados del estudio. La evaluación, publicada en diciembre de 2024, no significa que las 528 lagunas estén a punto de desbordarse. El estudio establece distintos niveles de riesgo —bajo, medio, alto y muy alto— a partir de variables relacionadas con la susceptibilidad de la laguna y la exposición de la población. De las 528, 336 presentan riesgo bajo, 43 riesgo medio, 91 riesgo alto y 58 riesgo muy alto.
El problema, sin embargo, es que los sistemas glaciares son dinámicos. El retroceso de los glaciares favorece la formación y crecimiento de lagunas, mientras que factores como lluvias intensas, temperaturas elevadas, desprendimientos de roca o hielo y, en algunos casos, sismos pueden contribuir a generar condiciones para un desborde violento. El propio INAIGEM advierte que el cambio climático está acelerando el retroceso glaciar y el crecimiento de estas lagunas.
Upiscocha encabeza el ranking: una laguna que ya se desbordó
La laguna que ocupa el primer lugar entre las 20 de mayor riesgo es Upiscocha, en la cordillera Vilcanota, Cusco. El estudio le asignó un índice de riesgo de 0,99, el valor más alto de la evaluación nacional. Su elevada susceptibilidad está relacionada con sus taludes pronunciados, la cercanía de glaciares y la presencia de zonas capaces de generar desprendimientos y deslizamientos.
No se trata de un peligro meramente hipotético. El 9 de agosto de 2022, la caída de rocas provocó el desborde de Upiscocha. El estudio señala además que la laguna experimentó dos eventos GLOF —inundaciones por desborde violento de laguna glaciar— durante ese año. Actualmente tiene un volumen registrado de unos 17,86 millones de metros cúbicos y existen aproximadamente 111 viviendas expuestas aguas abajo, en poblados como Yanama, Ocongate y Ccarhuayo.
Preocupación por los daños causados debido al desborde de la laguna Upiscocha, en el distrito de Ocongate | Foto: Facebook / Ocongate – Cusco (Cortesía)
/ Diego Aquino Pedraza
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Paola Moschella, directora de la Dirección de Investigación en Glaciares del INAIGEM, explica que Upiscocha sigue siendo uno de los principales focos de atención. “Ha presentado un incremento muy significativo en la última década”, señaló, en referencia al crecimiento de la laguna conforme retrocede el glaciar.
Pero el ranking también muestra que el peligro no depende únicamente de qué tan susceptible sea una laguna a desbordarse. En algunos casos, el factor determinante es la cantidad de personas o viviendas ubicadas aguas abajo.
Lago Palcacocha, al pie del glaciar Palcaraju. (Foto: Universidad de Oxford)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Por eso, Palcacocha, en Áncash, ocupa el segundo lugar pese a tener una susceptibilidad menor que Upiscocha, ya que su nivel de exposición es mucho mayor.
Huancayo, Caraz y otras ciudades también aparecen en el mapa
El riesgo no se concentra únicamente en Áncash. La evaluación identificó 53 lagunas con riesgo de desborde en Junín, de las cuales cinco tienen riesgo muy alto. Entre ellas se encuentra Pumacocha, que presenta el mayor riesgo dentro del departamento por su susceptibilidad. Pero el caso que más preocupa por exposición es Lazo Huntay, en la cordillera Huaytapallana. El estudio calcula 5.829 viviendas expuestas y la identifica como una amenaza para la ciudad de Huancayo.
En Cusco, además de Upiscocha, aparecen Auzangatecocha, Qolque Punku Bajo, Alccachayacocha, Yanaloma y Marampaqui, entre otras, dentro de las 20 lagunas con mayor riesgo nacional. Auzangatecocha, por ejemplo, tiene un estimado de 1.647 viviendas expuestas.
Otro caso es Parón, en el Callejón de Huaylas. Ocupa el séptimo lugar del ranking nacional, con un índice de riesgo de 0,59 y unas 545 viviendas expuestas según la evaluación de 2024. Moschella la identifica como otro de los casos prioritarios debido a su gran tamaño y a la población que podría quedar expuesta en Caraz.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
En Huánuco, Gangrajanca aparece en el puesto 15 y también forma parte del grupo de lagunas que actualmente son monitoreadas con sensores en tiempo real. En Lima, el caso con mayor riesgo es Rurigallay, en la cuenca del río Pativilca, que ocupa el puesto 18 del ranking nacional y tiene unas 141 viviendas expuestas.
Tabla 4. 20 lagunas glaciares con mayor riesgo de desborde a nivel nacional (Tabla: Evaluación Nacional de lagunas glaciares con riesgo de desborde 2024 / INAIGEM).
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
En total, más de la mitad de las 20 lagunas con mayor riesgo están en Áncash y una quinta parte en Cusco. Tres de ellas representan una amenaza para Huaraz, siendo estas Palcacocha, Tullparaju y Cuchillacocha.
El riesgo cambia, pero el país todavía no tiene un nuevo ranking nacional
Hay una precisión clave para entender la situación actual. La evaluación de 528 lagunas corresponde a 2024 y INAIGEM todavía no ha realizado una actualización nacional que permita establecer cuántas de ellas mantienen, han aumentado o han reducido su nivel de riesgo.
Moschella explicó que la institución necesita reunir nuevos datos, entre ellos información sobre los volúmenes de las lagunas y sobre cuerpos de agua más pequeños que no fueron considerados en la primera evaluación. “Todavía no tenemos una actualización a nivel nacional”, indicó.
Paola Moschella Miloslavich, Directora de la Dirección de Investigación en Glaciares en el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM). (Foto: Anthony Niño de Guzmán/GEC)
/ ANTHONY NINO
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Eso no significa que el trabajo se haya detenido. Desde 2024, el INAIGEM ha desarrollado estudios más detallados en casos priorizados de Áncash, Huánuco, Junín y Cusco. Estos estudios incorporan información de campo y modelamientos especializados para determinar cómo se comportaría un eventual aluvión y qué zonas podrían resultar afectadas. Los resultados se convierten en mapas de peligro que son entregados a gobiernos regionales y locales.
Tres lagunas ya tienen monitoreo en tiempo real, pero la alerta depende de las autoridades
Uno de los avances posteriores al estudio es la creación del Centro Nacional de Monitoreo de Glaciares y Ecosistemas de Montaña. Desde allí, el INAIGEM monitorea actualmente con cámaras y sensores, en tiempo real, tres lagunas de mayor riesgo, siendo estas las lagunas Upiscocha, en el Cusco, Palcacocha, en Huaraz y Gangrajanca, en Huánuco.
La institución recoge información sobre el comportamiento de estos cuerpos de agua y puede generar avisos automatizados cuando determinados parámetros superan los umbrales establecidos. Sin embargo, existe una diferencia importante entre monitorear y alertar directamente a la población, ya que los gobiernos locales son responsables de implementar los sistemas de alerta para una eventual evacuación.
Figura 36. Lagunas glaciares con riesgo de desborde por departamento (Gráfico: Evaluación nacional de lagunas glaciares con riesgo de desborde 2024 / INAIGEM).
/ Diego Aquino Pedraza
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Para Moschella, ampliar estos sistemas debería ser una prioridad. En los casos de mayor riesgo, un sistema de alerta temprana podría otorgar “15, 20 o más minutos” para que la población se desplace hacia zonas seguras.
El propio estudio de 2024 recomendó implementar sistemas de monitoreo y alerta temprana, definir niveles seguros de agua, señalizar rutas de evacuación, evaluar y rehabilitar obras de seguridad y fortalecer las capacidades de las instituciones y comunidades expuestas.
Una alerta no basta si la población no sabe dónde evacuar
Para Luis Morán Yáñez, presidente de la Comisión Nacional de Gestión de Riesgo y Desastres del Colegio de Ingenieros del Perú y docente de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la respuesta debe avanzar en dos frentes, en la ingeniería y la preparación de las comunidades.
Luis Morán Yañez, presidente de la Comisión Nacional de la Gestión de Riesgo y Desastres del Colegio de Ingenieros del Perú, y docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en la escuela de Ingeniería Civil. (Foto: Instagram / cipcusco).
/ Diego Aquino Pedraza
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El especialista considera que las poblaciones ubicadas aguas abajo de las lagunas más peligrosas deberían contar, como mínimo, con mapas de evacuación, sistemas comunitarios de alerta temprana, simulacros y vigilancia de las zonas de alta montaña. Los ejercicios, sostiene, deberían incluir escenarios nocturnos para aproximarse a las condiciones reales de una emergencia.
Su propuesta parte de la idea que no siempre será posible trasladar inmediatamente a las poblaciones expuestas. Por eso, mientras se reduzca esa exposición, es necesario aumentar su capacidad de respuesta. “Mapas de evacuación yo creo que es lo mínimo que se debería tener por regiones”, sostuvo Morán.
El mapa de peligro fue elaborado por expertos de las universidades de Zurich y Texas. Imagen: Proyecto Glaciares.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
También plantea que los gobiernos locales y regionales trabajen con especialistas para determinar qué lagunas requieren intervenciones físicas. Entre las alternativas menciona el desfogue controlado de agua cuando las condiciones técnicas lo permitan, el mantenimiento o reforzamiento de diques y la prohibición de nuevos asentamientos en cauces de huaicos o aluviones.
Obras construidas hace décadas enfrentan nuevas condiciones
El envejecimiento de las obras de seguridad es otro de los problemas identificados. El estudio de 2024 ya recomendaba evaluar, mejorar o rehabilitar las estructuras existentes.
Moschella explica que algunas de estas obras fueron construidas cuando las lagunas tenían dimensiones menores. Con el crecimiento de los cuerpos de agua, las condiciones para las que fueron diseñadas han cambiado. A esto se suma el desgaste ocasionado por la falta de mantenimiento en determinados casos.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Morán coincide en que un dique, muro —artificial o natural— diseñado para contener, regular o desviar el flujo del agua y proteger zonas vulnerables contra inundaciones, debe ser reevaluado bajo las condiciones actuales. Si una estructura no puede ser reforzada, plantea estudiar alternativas de desfogue controlado para evitar una acumulación peligrosa de agua.
El problema es también presupuestal. INAIGEM no tiene una estimación nacional de cuánto costaría intervenir todas las lagunas prioritarias. Moschella señala que una obra de seguridad puede tener un costo elevado para atender un solo cuerpo de agua, mientras existen varias decenas que requieren atención. Por eso, la institución plantea ampliar el monitoreo como una forma de cubrir más puntos críticos y contar con sensores incluso a nivel de cuenca.
El peligro no está solo en las lagunas: el Huascarán vuelve a poner a Yungay en el escenario
El caso de Nepal también obliga a ampliar la mirada. Un evento de origen glaciar no necesariamente comienza con el desborde de una laguna. INAIGEM viene monitoreando zonas críticas del nevado Huascarán y ha elaborado mapas de peligro sobre posibles desprendimientos que podrían generar un nuevo aluvión.
Moschella señala que existen zonas de mayor inestabilidad en los sectores norte y sur del Huascarán y que los modelamientos permiten identificar las áreas que podrían resultar afectadas por un eventual aluvión. “Tenemos aquí también el riesgo de avalanchas desde el Nevado Huascarán”, explicó.
Figura 66. Ejemplo de mapa de peligro de aluvión por desborde de laguna glaciar. (Gráfico: Evaluación nacional de lagunas glaciares con riesgo de desborde 2024 / INAIGEM).
/ Diego Aquino Pedraza
El antecedente es Yungay, en 1970, cuando un desprendimiento del Huascarán, provocado en el contexto del terremoto del 31 de mayo, generó un aluvión que sepultó la ciudad. Juan Manuel Arribas, fundador y director ejecutivo de Hombro a Hombro, advierte que la preparación ante un evento de esta naturaleza no puede limitarse a instalar una alarma.
Juan Manuel Arribas, abogado y líder social peruano, fundador y director ejecutivo de Hombro a Hombro, organización líder en la gestión de riesgo de desastres y asistencia humanitaria en el Perú.
FOTOS: EDUARDO CAVERO/ GEC
/ EDUARDO CAVERO
Arribas ha llamado la atención sobre un escenario asociado a la pared sur del Huascarán y un macizo que, según el reporte técnico al que hizo referencia durante su entrevista con El Comercio, involucraría un volumen considerablemente mayor que el desprendimiento que provocó el desastre de 1970.
LIMA, 02 DE JUNIO DE 1970 TERREMOTO DE 1970: RECORRIDO LUEGO DEL TERREMOTO OCURRIDO EN YUNGAY. FOTO: EL COMERCIO
/ EL COMERCIO
Lo que sí está establecido por INAIGEM es que los desprendimientos glaciares constituyen un peligro que debe ser monitoreado y modelado. El estudio nacional también señala que, además de las condiciones de las lagunas, las pendientes, fracturas y características de las rocas pueden favorecer desprendimientos capaces de generar reboses o aluviones.
Nepal: conocer el riesgo antes de que llegue el desastre
Los tres expertos consultados por El Comercio están de acuerdo al decir que, luego de identificar las lagunas peligrosas, el desafío está en convertir esa información en prevención efectiva para quienes viven aguas abajo.
Para Morán, el criterio para priorizar las intervenciones debería combinar el nivel de peligro con la cantidad de población expuesta. Arribas, desde la gestión humanitaria, insiste en que una alerta solo será efectiva si la población sabe cómo responder. Y Moschella plantea ampliar el monitoreo, los estudios detallados y los sistemas de alerta temprana.
Figura 67. Ejemplo de sistema de monitoreo meteorológico en el entorno de una laguna peligrosa. (Gráfico: Evaluación nacional de lagunas glaciares con riesgo de desborde 2024 / INAIGEM).
/ Diego Aquino Pedraza
El estudio de INAIGEM ya planteaba esa hoja de ruta en 2024 con estudios especializados para las lagunas más peligrosas, niveles seguros de agua, monitoreo, rutas de evacuación, obras de seguridad, alerta temprana y planificación urbana para impedir que nuevas poblaciones ocupen zonas de muy alto peligro.
La advertencia de Nepal, entonces, no implica que una tragedia similar vaya a ocurrir mañana en el Perú, más sí vuelve a exponer que el país tiene identificados los puntos donde el riesgo es mayor, pero todavía enfrenta el reto de convertir ese conocimiento científico en sistemas de alerta, evacuación, obras y planificación capaces de proteger a las poblaciones expuestas.
Conforme a los criterios de
Tipo de trabajo:
Lo último en Sucesos
Más sobre Lagunas



