El tipo de cambio inicia la semana electoral con una cotización de S/3,42, lo que representa un retroceso de 0,73% frente al último miércoles previo a Semana Santa.
Durante el primer trimestre del año, la divisa norteamericana registró episodios de volatilidad, especialmente en marzo, aunque en términos relativos se trató de un periodo de fluctuaciones acotadas. De acuerdo con especialistas consultados para este informe, el rango a inicios del 2026 osciló entre S/3,31 y S/3,49; sin embargo, hacia el cierre del tercer mes del año las presiones lo llevaron a promedios entre S/3,44 y S/3,47.
Según Bloomberg Línea, el 2 de marzo se observó el primer salto relevante, cuando pasó de S/3,36 a S/3,41. A partir de ese momento, el billete verde no volvió a los niveles que mostró a comienzos de año. Incluso alcanzó un pico de S/3,50 el 29 de marzo, registro no visto desde la última semana de septiembre del año pasado.
“Se trató de un trimestre de baja volatilidad relativa, aunque con episodios de tensión en marzo”, comentó Gustavo Ayala, Maura Lead Fx Perú de Rextie.
El conflicto en Medio Oriente se convirtió en el principal detonante para el alza durante el tercer mes del año, al generar dudas sobre su duración, señala Juan Acosta, docente de Negocios Internacionales de UPC.
“Los inversionistas anticipan distintos escenarios para orientar sus decisiones; sin embargo, el escenario más temido es, sin lugar a duda, aquel marcado por la incertidumbre, como el que se vive actualmente”, destaca.
En paralelo, agrega Rextie, a nivel global también influyó la debilidad del dólar, asociada a expectativas de recortes de tasas por parte de la Fed y al retroceso del Índice DXY [índice del dólar estadounidense], lo que favoreció a monedas emergentes como el sol. No obstante, episodios de aversión al riesgo compensaron parcialmente este efecto.
En el ámbito interno, el impacto fue más limitado. De hecho, “ni el inesperado cambio en la presidencia del país a mediados de febrero impactó sobre la evolución del sol”, resalta Pablo Nano, subgerente de Estudios Económicos de Scotiabank.
El Perú inicia la semana previa a las elecciones presidenciales del 12 de abril. La expectativa en torno a los candidatos que pasarían a segunda vuelta podría generar movimientos en la cotización a nivel local.
“El mercado analizará los escenarios que podrían darse a raíz de los planteamientos políticos y económicos que propongan ambos candidatos”, destaca Acosta.
Por ahora, Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research, descarta que el efecto electoral ya se esté reflejando en el precio. Prueba de ello es el retroceso registrado al cierre de hoy; sin embargo, podrían observarse cambios en los próximos días a medida que se acerque el fin de semana.
“[El tema electoral] siempre es importante. Temas vinculados a elementos que puedan generar incertidumbre y restar visibilidad sobre lo que viene hacia adelante, pueden afectar los movimientos del tipo de cambio, pero hasta ahora no hay una prima por riesgo electoral que se esté cotizando en la moneda”, destacó.
Desde Rextie anticipan un aumento en la volatilidad durante estos días. “Si bien el mercado aún percibe un espectro de candidatos moderados, la incertidumbre propia del proceso electoral podría llevar al dólar a mantenerse en la parte alta del rango reciente (alrededor de S/3,45), con movimientos sensibles a encuestas y expectativas de gobernabilidad. Este efecto podría ser transitorio si los resultados son percibidos como pro-estabilidad”, menciona Ayala.
Durante esta semana se prohíbe la difusión de encuestas; sin embargo, procesos anteriores han demostrado que algunas circulan a través de redes sociales, y las tendencias que reflejen podrían influir en el mercado cambiario.
“Hacia el final de la semana veremos cómo el dólar marcará una tendencia más clara y reflejará las expectativas de los inversionistas sobre los dos candidatos que lideran la preferencia de votos, así como las ideas económicas y políticas que proponen”, señala Acosta.
Por ahora, los ajustes en las estimaciones para el cierre del 2026 se mantienen en suspenso. En el caso de BBVA Research, esperan los resultados de la primera vuelta para revisar sus previsiones hacia diciembre.
En tanto, Rextie proyecta un cierre de año entre S/3,40 y S/3,45, incorporando escenarios de volatilidad en la primera mitad debido al proceso electoral y una normalización en la segunda parte.
Por su parte, Scotiabank mantiene su proyección inicial de S/3,35 por dólar para fines de este año. “Esta proyección se basa en que el nuevo gobierno mantenga el actual modelo económico y en que el conflicto en Medio Oriente empiece a desescalar, reduciendo su impacto sobre el precio del petróleo y sobre las expectativas de inflación durante el segundo semestre del año”, menciona Nano.
En el corto plazo, el tipo de cambio estará altamente sensible a la evolución del conflicto en Medio Oriente, que podría elevar la aversión al riesgo global y fortalecer al dólar; las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal, especialmente en torno a recortes de tasas que podrían presionar a la baja; y al desarrollo del proceso electoral peruano.
A estos elementos se suman otros riesgos externos que podrían intensificar la volatilidad. Entre ellos, una eventual corrección en los mercados financieros internacionales, tras haber alcanzado máximos impulsados por expectativas sobre la inteligencia artificial; las vulnerabilidades estructurales de China, especialmente en su sector inmobiliario y en un contexto de sobreoferta y presiones deflacionarias; y las posibles secuelas del conflicto en Medio Oriente sobre la producción global de petróleo, considerando los daños en infraestructura energética en países del Golfo y la incertidumbre sobre la capacidad de compensar un menor suministro.




